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23 de marzo de 2020

La situación de los trabajadores de la yerba mate en la emergencia por Covid-19

A pesar de que no se garantizan las condiciones mínimas de resguardo, el gobierno exceptuó a los trabajadores rurales de la cuarentena exponiendo a los trabajadores de la yerba mate y abriendo rutas de contagio a los populosos barrios de tareferos y trabajadores de la industria yerbatera. Las patronales agrarias e industriales de la yerba mate se disponen a continuar con la zafra valiéndose de la excepción de la cuarentena con respecto a las actividades agropecuarias y a la producción de alimentos.

Las condiciones sanitarias en los yerbales y en los secaderos

En la mayoría de los yerbales ni siquiera hay baños, el agua en el mejor de los casos es de pozo o vertiente y no es segura, en muchos de los yerbales la tarefa (cosecha) se realiza por semana o quincena con los trabajadores acampando en el mejor de los casos hacinados en precarias viviendas y por lo general con improvisadas carpas de plástico: en estos campamentos se comparte la comida e inclusive los utensilios de cocina, ya que no hay tiempo para que cada uno se cocine para sí. El trabajo en el yerbal comienza bien temprano y se extiende mientras hay sol, en todos los inviernos hay tareferos que terminan con graves enfermedades respiratorias.

En los secaderos la situación no es mucho mejor: en el sector de planchada la exposición a alguna enfermedad contagiosa es incontrolable, ya que deben recibir las ponchadas y estar en contacto con el plástico en el cual se arman los raídos para transportar la hoja verde cosechada proveniente de los distintos yerbales y que necesariamente estuvieron en contacto con tareferos, camioneros, productores y los que cargan las ponchadas, además la mayoría del transporte se realiza en carrocerías descubiertas lo cual expone aún más a una posible contaminación biológica.

La "esencialidad" de las ganancias patronales

La yerba mate es uno de los productos de la canasta básica de los argentinos. Su consumo es parte esencial de la dieta diaria. No obstante, la yerba que consumimos en la actualidad necesita un período de estacionamiento de al menos un año -y además los molinos suelen tener un stock más que importante para su comercialización– por lo que no existe urgencia alguna por cosechar ahora exponiendo a los trabajadores sanitariamente.

El argumento de la “caída de hojas", sostenido por algunos productores, pierde valor si se piensa que en otros años perdieron producción por caída de hojas solo por especular con el precio de la hoja verde. La salud del conjunto de la población es más importante que la ganancia de un par de productores agrarios.

El traslado y las condiciones de vida de los trabajadores

Debido a los bajos salarios (en la escala salarial el tope para un encargado de secadero apenas llega a $30.800 pesos, ni que hablar de los tareferos que cobran menos de $3.000 la tonelada de yerba cosechada -según la última resolución de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario CNTA que no siempre se cumple-) y que el trabajo se interrumpe al terminar la zafra, la mayoría de los trabajadores de la yerba mate vive en condiciones precarias amuchados en barrios en la periferia de los centros urbanos (en tiempo de interzafra hay más changas en los centros urbanos que en las zonas rurales), en la mayoría de estos barrios la provisión de agua es un problema y en las viviendas suelen estar hacinados por la falta de espacio.

El traslado de los tareferos a los yerbales en el mejor de los casos es a través de viejas y descuidadas combis o colectivos donde se viaja sin condiciones de seguridad, ya que aparte los trabajadores deben llevar las provisiones y equipos para acampar.

Otros que trabajan por día van con sus propios vehículos exponiéndose a los controles en las rutas ya que muchos patrones -por desidia o para ocultar la relación laboral fraudulenta- no proporcionaron los certificados laborales quedando los trabajadores a merced del criterio de las fuerzas represivas teniendo estos la facultad de retener los vehículos y/o detener a los trabajadores.

Una salida obrera a la crisis sanitaria en el agro

Por todo lo planteado es evidente que no existen las condiciones materiales para seguir adelante con la zafra de yerba mate sin exponer al contagio ni prevenir la propagación del coronavirus y el dengue (en Misiones la emergencia sanitaria es doble). Por eso se deben poner a disposición baños y vestidores en los lugares de trabajo, ropa de trabajo y elementos de seguridad acorde, transporte seguro, elementos de higiene y desinfección, transporte de hoja verde en condiciones salubres, desinfección en origen de las ponchadas de yerba. Comité de seguridad e higiene de trabajadores con la capacidad de parar la producción en caso del no cumplimiento de estas condiciones. En caso de cese de zafra, pago al tarefero por encima del ingreso máximo que este regristre.

De continuar la zafra yerbatera sin las condiciones arriba propuestas, las grandes patronales, el directorio del INYM, los gobiernos provincial y nacional serán responsables de la propagación y contagio entre los trabajadores de la yerba mate y por ende a toda la población.


 

 

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