fbnoscript
23 de marzo de 2020

Los trabajadores de los supermercados, entre los más expuestos 

Según un estudio publicado en el New York Times sobre los grupos con mayor riesgo de contagio, en la primera línea -junto a los médicos, enfermeras y personal de hospitales- figuran los trabajadores de supermercados. En Italia 3 de cada 10 empleados de supermercado presentaron síntomas. Esto se debe al contacto permanente con otras personas y a las malas condiciones de seguridad para cumplir las tareas. 

En el caso de Italia, los barbijos “llegaron muy tarde” confesó el CEO del grupo Conad-Auchan consultado por el mismo diario. Tampoco hubo un control adecuado del ingreso de clientes. “Las personas están usando la salida para comprar alimentos como una válvula de alivio al aislamiento". 

En nuestro país, donde aún transitamos las primeras fases del contagio, el descontrol es similar. Un video realizado por trabajadores del hipermercado mayorista Vital de Laferrere, La Matanza, (que se difundió profusamente) muestra una fila interminable en la que no se respeta la distancia mínima entre personas; el video denuncia que la escena se repite en cada sucursal.

La asamblea de Vital votó un pliego de reclamos que incluye la provisión de alcohol en gel, limpiadores para las cajas, guantes y barbijos, reducir la cantidad de personas dentro del local y mejorar la señalización. Estas medidas ultra elementales, que en general sí se respetan en los pequeños comercios (donde muchas veces trabajan los propios dueños), son sistemáticamente ignoradas por las grandes cadenas. Pero junto a ese pliego se elevó también el pedido de la reducción de la jornada, que obviamente redundaría en un menor tiempo de exposición. 

El decreto que establece la esencialidad de la actividad carece de precisiones y en un gremio tan precarizado y sometido a la regimentación de una de las burocracias sindicales más pro-patronales, las empresas se sienten con carta blanca para imponer cualquier cosa. En muchos lugares se negaron las licencias a embarazadas y trabajadores con enfermedades preexistentes o se las “otorgó” sin el pago de salarios. Algunos grandes supermercados como WalMart deslizaron la pretensión, con la excusa de defender el abastecimiento, de mantener abierto las 24 horas. 

A contramano de lo que reclaman los trabajadores, la Federación de Empleados de Comercio, dirigida por Armando Cavalieri, informó en un reciente comunicado que había acordado con la cámara de supermercadistas y la Secretaría de Comercio establecer una jornada única para todos los establecimientos de 7 a 20 horas y de lunes a domingo. Esto generó una fuerte indignación por abajo. En la zona oeste, un grupo numeroso de delegados empezó a organizar la no concurrencia el feriado del 23 y 24, exigiendo que se mantenga un solo turno de 7 a 13 horas y se fijen pautas estrictas para el ingreso a cada lugar. 

Posiblemente por la presión del video mencionado, la patronal de Vital resolvió abrir solo de 8 a 13 horas, el lunes y martes; una migaja, que no deja de ser resultado de esta incipiente organización. Ese es el rumbo: superar la complicidad de la burocracia organizándose por abajo, impulsar petitorios y asambleas para que las patronales cumplan los protocolos de seguridad; que se respeten las licencias pagas para los grupos de riesgo, que se administre el ingreso a los locales, que se testee la temperatura de trabajadores y clientes (si se hace en las rutas mucho más debe y puede hacerse en un supermercado), que las empresas se hagan cargo de asegurar el traslado de manera segura y que se reduzca la jornada de trabajo manteniendo el salario integral y las funciones de convenio.   
 

Compartir

Comentarios