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23 de marzo de 2020

Por quién doblan las campanas

Una novela de Ernest Hemingway

Lecturas en cuarentena

Con este artículo comenzamos con una entrega diaria de recomendaciones de libros que pueden hacer más llevadero el aislamiento y a su vez enriquecer nuestra biblioteca. Si tenés un libro para recomendar mandanos tu propuesta a [email protected] y así vamos construyendo una lista virtual de “lecturas en tiempos de cuarentena”. Que lo disfruten.

 

Esta novela es una de las más famosas y exitosas del conocido periodista y escritor norteamericano Ernest Hemingway, quien ganó el Premio Nobel de Literatura en 1954.

La Guerra Civil Española (1936-1939) no fue la primera guerra que Hemingway conoció de cerca ya que en la Primera Guerra Mundial se había alistado como conductor de ambulancias, y muchos años después escribió la novela Adiós a las armas (1929). Siguió trabajando como corresponsal de guerra, y eso es lo llevó a España en la década del treinta.

Un pequeño resumen sobre la Guerra Civil Española

El 18 de Julio de 1936 comienza en España una guerra civil a partir del levantamiento del bando fascista contra el gobierno del Frente Popular, que estaba en manos de partidos republicanos burgueses, pero que además contaba con el apoyo de los partidos Socialista y Comunista españoles. A partir de este levantamiento y la reacción que produjo por parte de los trabajadores, se produce una revolución en España que llegó a puntos muy altos en la destrucción del estado burgués, con la disolución del ejército, la organización del armamento popular, y la creación de comités y milicias obreras y populares; pero que, sin embargo, no expulsó del poder a la burguesía. Con el correr de los meses, por el contrario, y bajo el poder "socialista" se fue restableciendo el poder del Estado burgués y el ejército con su cuerpo de oficiales, y se disolvieron los comités de trabajadores regionales. El Frente Popular terminó apuñalando a las masas y preparó el triunfo del fascismo. Cuando en mayo de 1937 en Cataluña, el proletariado se insurreccionó contra esto ninguno de los partidos obreros se puso a su cabeza para tomar el poder. A partir de entonces, la reacción levantó cabeza, y el estalinismo pasó a comandar la represión dentro del campo republicano. De esta manera el estrangulamiento "democrático" de la revolución proletaria pavimentó el camino al fascismo.

Sinopsis

La novela se sitúa cerca de la ciudad de Segovia en España, en el año 1937, y cuenta la historia de Robert Jordan, un norteamericano profesor universitario de español, que viaja a España para sumarse a través de las Brigadas Internacionales a la lucha antifascista contra los rebeldes llamados nacionales. Todo el libro transcurre en las 72 hs. en las que Jordan se contacta con un pequeño grupo guerrillero que está apostado en un bosque para dinamitar un puente como parte de una ofensiva militar ordenada por el gobierno republicano.

La guerrilla está comandada por Pablo, quien tiene un pasado heroico en los comienzos de la guerra civil en su pueblo, pero que se encuentra flaqueando en sus convicciones y en su accionar. El protagonista de hecho describe de forma muy elocuente lo que ve en Pablo: “No me gusta esa tristeza. Esa tristeza es mala cosa, pensó. Es el sentimiento que se adueña de los hombres cuando están a punto de abandonar o de traicionar; es el sentimiento que precede a la capitulación”. Quien tomará la posta en comandar al grupo es Pilar, la mujer de Pablo. Hemingway presenta a esta mujer con un terrible carácter, pero con convicciones firmes y a quienes todos los hombres del grupo le deben lealtad.

En tiempo como estos, en los cuales está “de moda” mostrar mujeres fuertes y empoderadas, y sin distinción de clases sociales, no es menor resaltar que Hemingway lo haya hecho en los años 40 con una mujer campesina y mitad gitana.

El resto de la guerrilla está compuesta por campesinos, un gitano y una joven rescatada de los nacionales, de quien Robert Jordan se enamora rápida e intensamente. La historia de amor entre ellos juega un rol muy importante en las reflexiones del protagonista acerca de por y para qué es la guerra, de su propio rol en ella y acerca del significado de su vida y de la vida en general.

Hemingway y la guerra

Si bien el autor apoya al bando de los republicanos, no se trata de una novela propagandística. Incluso fue muy criticado por la izquierda norteamericana de la época por mostrar a los miembros de la guerrilla de una forma no idealizada: con sus convicciones y su heroísmo, pero también con sus miserias, su brutalidad y su cobardía.

Hemingway muestra a los republicanos como dispuestos a dar la vida por la causa de la lucha contra el fascismo, es decir, con un compromiso político real en esa guerra, y no como una fatalidad geográfica que los lleva apoyar por ejemplo a su nación (algo que el autor en novelas anteriores tiende siempre a reforzar). Sin embargo, Hemingway es muy crítico de la brutalidad de ambos bandos y de la guerra en sí misma. Y en este punto es llamativo cómo el evento más violento y mejor descripto del libro, es uno llevado adelante por los republicanos contra los nacionales (capítulo X). En palabras de quien relata este hecho, que es la propia Pilar, testigo y partícipe de aquello: lo peor de la guerra es "lo que nosotros hemos hecho. No lo que han hecho los otros".

De esta manera, la novela es más una crítica hacia la guerra en sí misma, sin importar quiénes peleen ni por qué, y lo que estas llevan a los seres humanos a hacer, que una toma de posición por el bando republicano.

La muerte y la religión

La muerte es un aspecto que recorre todo el libro y a todos sus personajes, y no solamente porque transcurre en una guerra, sino que atraviesa a los protagonistas en cuánto al significado o no de la misma, a la forma cruenta o no de la misma, a si es en manos enemigas o amigas, y por último en cuanto al suicidio que carcome a Robert Jordan porque así murió su padre. (Un dato interesante es que el padre de Hemingway también se suicidó, y este es uno de los muchos aspectos en que el autor y el protagonista se identifican.)

En el prefacio que realiza al libro La gran cruzada, del escritor alemán Gustav Regler, quien también siguió apasionadamente esta contienda, Hemigway escribió: "La Guerra Civil Española fue la etapa más feliz de nuestras vidas. Éramos enteramente felices porque cuando la gente moría parecía que su muerte tenía importancia y justificación".

Además el propio nombre del libro habla de la muerte, inspirado en un poema de John Donne que finaliza de la siguiente manera “(…) Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”.

Otra cuestión relacionada con la muerte es el tema de Dios, sobre todo en la religión católica. Hemingway pone de manifiesto que los miembros de ambos bandos le rezan al mismo Dios… Incluso un guerrillero, frente a la muerte de su compañero, comienza a gritar eslóganes comunistas, pero termina rezando. En este punto el autor quiere igualar a quienes combaten en uno y otro bando, tratando nuevamente de posicionarse contra la guerra en sí misma, sin importar las razones de esa guerra. Sin embargo, el contrapunto de esta igualación, el autor lo hace destacando el apoyo de la Iglesia Católica hacia el bando fascista y los efectos que esto tiene sobre los partisanos. Un efecto de “pérdida de Dios o de religión” reflejado en varias expresiones del tipo “la semana santa del que era Nuestro Señor” o “cuando teníamos un Dios”.

El estalinismo

No hay en el libro una crítica directa al estalinismo y a su rol de traición en la Revolución Española. Pero sí se ponen de manifiesto las traiciones, la inoperancia y la excesiva burocracia en el mando militar que terminaron por facilitar la victoria de los fascistas. En este sentido es muy incisiva la reflexión que lleva adelante Robert Jordan cuando se pregunta: "¿Hubo jamás un pueblo como este, cuyos dirigentes hubieran sido hasta tal punto sus propios enemigos?".

Lo que sí aparece muy bien descripto es el lujo y la abundancia que, en Madrid, es decir lejos del frente, tenían los dirigentes republicanos y estalinistas, tanto españoles como rusos, en contraposición a los escasos recursos de todo tipo con los que contaba la guerrilla en la montaña. En palabras nuevamente del protagonista del libro: "cuanto más cerca se está del frente, mejores son las personas".

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