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23 de marzo de 2020

El coronavirus y el gobierno, dos dramas para la población del Delta del Tigre

Faltan alimentos, agua potable, alcohol en gel y transporte en las islas

A partir de la declaración de cuarentena, los isleños hemos quedado en una situación de aislamiento que a pocos días de comenzada empieza a producir situaciones límite. El principal problema es la falta de transporte ya que las empresas pusieron un cronograma de emergencia de dos lanchas por día y en horarios totalmente inconvenientes que solo contemplarían a una parte de los pobladores que deben trasladarse para trabajar. Está demás decir que la lancha colectiva es casi la única forma que tenemos de aprovisionarnos, no solo de alimentos y medicación sino de agua potable y elementos para sanitizar los tanques domiciliarios, lo cual se transforma en un problema vital.

Aún así los horarios no se cumplen y al haber una de mañana y una de tarde, es casi inútil ya que tampoco se puede estar durante 8 horas en continente.

Frente a todo esto, el Intendente Julio Zamora hace prensa con un cronograma de entrega de escasos bidones de agua en algunos muelles a los cuales es muy difícil llegar y un expendedor extra en la estación de lanchas al cual, obviamente tampoco es fácil acceder. También se lo vio en otra foto “repartiendo” bolsones alimentarios que suplantarían la comida que antes llegaba a las escuelas, pero los propios beneficiarios denuncian que llegaron después de una semana.

Los operativos de seguridad – que vale decir están a cargo del COT Tigre, un escuadrón de bandas armadas durante la dictadura- están desbocados: requisan las lanchas particulares de los trabajadores de la zona que viven de trabajos precarizados en el servicio doméstico, la construcción o parquización y decomisan garrafas y otras mercaderías. De esta manera, las lanchas almaceneras se han quedado con el monopolio de la provisión y han disparado los precios. Sin embargo, aún pudiendo pagar hasta 750 pesos por una garrafa se hace cada vez más difícil obtenerlas porque al no tener acceso a cajeros el dinero físico para pagar se va terminando.

Al ser concebido como lugar turístico y no tener en cuenta la creciente población residente, la gran mayoría de los isleños  han quedado sin ninguna actividad de subsistencia en un ámbito de encierro muy superior al de las ciudades, sobre todo porque en grandes zonas no hay tampoco luz ni internet que permita la comunicación rápida ante síntomas u otras urgencias.

Sin embargo, el coronavirus no es el único peligro: Tigre es el municipio con más dengue de toda la provincia y con tantos parques y piletas sin mantenimiento puede ser explosivo y no se toma ninguna medida.

Los isleños tenemos que organizarnos para:

-Que el municipio se haga cargo de la provisión de alimentos, alcohol en gel, lavandina, repelentes, agua potable y garrafas como para comenzar a frenar la especulación.

-Desmalezamiento y limpieza de terrenos a cargo del municipio, con trabajadores efectivos y registrados.

-Exigir la intervención y el control de las empresas fluviales y que sean un real servicio para los trabajadores y no de las patronales.

-Subsidios de 30.000 a los desocupados y trabajadores en negro.

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