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23 de marzo de 2020

Ingresan el ejército en el distrito de Quilmes

Al coronavirus se lo derrota con salud, alimentos y el aislamiento, no reforzando el aparato represivo.

La gestión del Frente de Todos, a cargo de la intendenta Mayra Mendoza ha habilitado el ingreso del Ejército al distrito bonaerense de Quilmes, el cual hará base en el estadio del Quilmes Atlético Club. Bajo el pretexto de colaborar a la asistencia alimentaria e medio de la crisis, el gobierno nacional, provincial y municipal, refuerzan el aparato represivo en una zona donde la crisis sanitaria y las necesidades alimenticias, podrían transformarse en una escalada de la protesta y el conflicto social.

Al ingreso del Ejército se le suma el despliegue general de Gendarmería Nacional, que con la justificación de hacer cumplir la veda en las barriadas más pobres amedrentan a la juventud y a los trabajadores que necesitan ganarse el día a día su alimentación.

Crece la crisis en el distrito

En los últimos días, docentes, auxiliares y trabajadores de la salud, denunciaron las pésimas condiciones en las que se llevan adelante las tareas de distribución de alimentos y preparativos sanitarios para recibir el salto de casos de covid-19 que se espera en los próximos días.

La distribución de alimentos que asignó el gobierno consistió en unas viandas cuyo valor individual no excede los $37. Tanto la cantidad como su calidad están muy lejos de lo que la situación demanda. La distribución de estos alimentos fue realizada por docentes a los cuales no se le garantizó la menor protección. El reclamo de guardias mínimas de entrega, en manos de personal calificado y con los suministros sanitarios correspondientes, en óptimas condiciones, tienen la función de atender las necesidades de la población por medio de la vía más eficaz, atendiendo al real problema que agrava el coronavirus: la miseria y las carencias económicas de la población.

En el sector de la salud la situación se agrava. Los hospitales no están en condiciones de sobrellevar el crecimiento de la demanda sanitaria. El gobierno ha puesto solo unos pocos pesos que no están ni cerca de revertir esta situación. Sin embargo avanza con la colocación de hospitales móviles bajo control militar, es decir, una regimentación de los trabajadores de la salud y una mayor presencia de efectivos armados en las barriadas populares. Lo que necesita la salud son elementos de higiene, insumos y respiradores, entre otros insumos, no soldados con camillas.

Incluso desde el Polo Obrero hemos llevado adelante una masiva distribución de alimentos entre nuestros compañeros, vecinos y comedores, y sin duda este ha sido el caso de muchas otras organizaciones de desocupados. Pero en términos generales siguen escaseando los insumos y alimentos para atender las crecientes necesidades de la población.

El gobierno reposa estas tareas en las fuerzas represivas del Estado por temor a que la miseria social, en la cual mantienen a millones familias en todo el país, se transforme en levantamientos populares, ante el agravamiento de la pandemia y sus efectos devastadores sobre los sectores más pobres. El despliegue de policías en toda la provincia dirigido por Berni está más que confirmado en ese sentido.

Desde el Partido Obrero y el FIT-U hemos hecho todas las presentaciones necesarias desde hace días para poder abordar esta pandemia, planteando un programa de medidas inmediatas.

Reclamamos el retiro inmediato del Ejército de nuestro distrito y de las barriadas populares. Rechazamos cualquier tipo de reforzamiento represivo en medio de esta crisis nacional. Exigimos que se tomen todas las medidas urgentes para garantizar un ingreso económico de $30.000 a las familias pobres, desocupados, changarines y los sectores más golpeados. Por alimentos, provisiones y medidas sanitarias para la población, y una red de abastecimiento con personal calificado y civil.

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