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26 de marzo de 2020

Ante los aprietes de las empresas, defendamos la salud de los telefónicos y usuarios

Por
Pablo Eibuszyc congresal FOETRA/FATTEL, Matías Tomasello integrante de la CD de FOETRAy Hernán Ventre congresal FOETRA/FATTEL

Desde el comienzo de la pandemia a nivel mundial las empresas de telecomunicaciones en nuestro país intentaron aumentar sus ganancias a costa de la salud e incluso poniendo en riesgo la vida de los trabajadores y usuarios. Esto no es nuevo, como lo demuestra el aumento de los accidentes laborales (muchos fatales), pero no deja de sorprender por su irracionalidad.

Telefónica y Telecom mantienen, a una semana del dictado del “aislamiento social, preventivo y obligatorio”, la toma de servicio de todas las áreas técnicas y de plantel exterior, presionando a los compañeros. Al punto que Telecom envió telegramas advirtiendo por la “ausencia” de muchos compañeros que reclaman ser convocados bajo la figura de guardias mínimas o pasivas (disponibilidad) para ser llamados en caso de emergencias para evitar la circulación masiva y el contagio, y atender las urgencias vinculadas a los hospitales, la conectividad de localidades, redes móviles, seguridad, bomberos o instituciones o personas vinculadas a la lucha contra la pandemia o emergencias.

La base se hizo escuchar

Las empresas realizaron una interpretación abusiva de la declaración de servicio esencial de las telecomunicaciones, para intentar mantener el funcionamiento normal y habitual de los sectores técnicos. Tratando de forzar el ingreso de los trabajadores a los domicilios cuando existe una resolución de la Secretaría de Riesgos del Trabajo (S.R.T. N°29/2020) que recomienda enfáticamente el “no ingreso de los técnicos a los domicilios de los clientes” para evitar el contagio y restringir la circulación. Estableciendo además un estricto protocolo de desinfección de las unidades, equipos y herramientas, junto a la obligación de las empresas de proveer todos los elementos de protección personal: desde la ropa de trabajo de manga larga impermeable y resistente a la penetración de microorganismos, pasando por la protección facial (lentes de seguridad), protección respiratoria, guantes, además de la capacitación específica en el uso, estado, conservación, retiro y descarte, de dichos elementos. Que las empresas continúan sin garantizar e incumpliendo.

Salvo algunos comunicados de Fattel (Federación Argentina de Trabajadores de las Telecomunicaciones) que rechazaron el ingreso al domicilio y exigen el trabajo con guardias sobre emergencias o servicios esenciales, las federaciones y sindicatos de la actividad vienen sucumbiendo a la presión de las empresas. En el caso de Telefónica tampoco se convoca las guardias mínimas en el plantel técnico exterior, aunque allí donde hay una oposición de los trabajadores se ha logrado imponer el no ingreso a los domicilios y limitado la convocatoria a las guardias mínimas. El hilo se corta por lo más delgado obligando, las patronales, a los compañeros tercerizados a realizar todas las tareas (incluido el ingreso a los domicilios) bajo amenaza de despido o no cobro del salario, que depende de la cantidad de instalaciones o reparaciones realizadas.

Las empresas han tendido a suspender la venta de nuevos productos por la presión de los trabajadores y la situación general, pero continúan vendiendo también por medio de canales tercerizados. Con el mismo criterio, la semana pasada se negaban a cerrar las oficinas de atención al público. Lo que llevó a la realización de asambleas y reclamos que días más tarde fueron ratificados por una resolución del Enacom, que obligó al cierre completo de todas las oficinas comerciales. Esa misma resolución, sin embargo, le tiro un centro a las empresas al eximirlas “del cumplimiento de sus deberes legales, reglamentarios y contractuales” en nombre de la crisis social y sanitaria que estamos atravesando.

Nuestra salud y la de los usuarios están primero

La exigencia de prohibir el ingreso fue conquistada en oposición al “protocolo de ingreso al domicilio” que había firmado la dirección de Foetra (sindicato de las telecomunicaciones) con las empresas y que aún pretende utilizar Telecom. Llamamos a denunciar el traslado de la responsabilidad de garantizar las telecomunicaciones sobre los trabajadores cuando las empresas vienen vaciando y desinvirtiendo hace tiempo. La “responsabilidad” que evoca Telecom no está dictada por el interese de mantener el derecho a la comunicación de los trabajadores, sino de defender su interés económico y de competencia para quedarse con mayores porciones del mercado. Las empresas deberían brindar equipos en comodato a los usuarios que queden incomunicados y garantizar la conectividad liberando el uso gratuito de datos de las redes móviles, mientras dure la pandemia. 

Desde la Naranja Telefónica sumamos a estos reclamos y reivindicaciones la lucha por la centralización del sistema de salud público y privado para garantizar el plan de contingencia y el acceso de toda la población a la asistencia necesaria. La salud y la atención deben estar determinada por criterios sanitarios y no mercantiles. Como parte de esto planteos, exigimos la reconversión industrial para garantizar la producción masiva de alimentos y de los elementos necesarios como barbijos o alcohol en gel, que valen oro, cuando deberían ser distribuidos gratuitamente, y la producción masiva de respiradores. La salida a esta situación requiere una reorganización social y económica profunda, que incluye el no pago de la deuda usuraria para que se destinen todos los recursos económicos y presupuestarios al sistema de salud y las condiciones vida de los trabajadores golpeados por esta crisis.

Desde la Naranja, y mientras dure la pandemia, impulsamos: 

1) La formación de comités de seguridad, prevención y salud por oficina o sector para garantizar las condiciones de trabajo y controlar que las tareas se realicen mediante guardias mínimas o pasivas (disponibilidad) para garantizar los servicios esenciales o de emergencia.

2) Realizar todas las tareas que se pueda mediante el teletrabajo y provisión de las herramientas laborales a cargo de las empresas.

3) Prohibición de despidos y suspensiones. Cese de toda presión o intento de extorsión a los efectivos y tercerizados. Empadronamiento de todos los tercerizados y obligación de las empresas de garantizar un salario equivalente a la canasta familiar. Los recursos están.

 

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