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12 de mayo de 2020

Starbucks y Burger King contra la salud de sus trabajadores

Por Corresponsal
Trabajadores de Alsea

Los trabajadores de fast foods, luego de una primera etapa de lucha por el pago del 100% de nuestros salarios, pasamos a otro período ante los nuevos métodos de precarización que se avecinan con la nueva flexibilización de la cuarentena, que permite la apertura de las tiendas en contacto con los clientes.

La empresa Alsea, dueña de las licencias de Starbucks y Burguer King en América latina, ya comenzó a trabajar con la metodología delivery, y tiene fecha para la reapertura de la mayoría de sus tiendas en el país. Para ello comenzó a realizar reuniones online con todos sus trabajadores, comentando cómo iba a ser el nuevo procedimiento de trabajo y las normas de salubridad para “cuidar” la salud de sus empleados. Para sorpresa nuestra, estas “normas” no son más que una forma de decorar cómo nos dejan expuestos al contagio del coronavirus.

Los métodos para evitar futuros contagios son completamente insuficientes, ya que nuestra salud va a depender de que los clientes respeten el 1,5 metro de distancia con quienes los atienden, solo nos otorgan barbijos (que parecen de papel) y no hay ninguna mampara de plástico que nos separe del contacto con la otra persona, ni tampoco nos otorgan máscaras para mayor protección. Además, hay que recordar que la empresa no otorga licencias pagas a aquellos que convivimos con personas del grupo de riesgo.

Otro factor a tener en cuenta es que la mayoría de las tiendas, sobre todo Starbucks, no cuenta con servicio de seguridad, que deja al mismo personal que atiende en la caja, hace los pedidos, limpia la tienda, stockea, entre otras tareas, a que tenga la obligación de entrar en contacto directo con clientes que tienen una actitud violenta.

Del recorte al cierre de tiendas

En los primeros días de abril la empresa, a través de comunicados, nos informaba que los recortes del sueldo (algunos llegaron a ser del 75%) eran justificados para mantener todos los puestos de trabajo, aunque en marzo ya habían despedido a todos los que tenían menos de tres meses de antigüedad. Pero… ¿bajo qué condiciones se conserva el empleo?

A fines de abril y principios de mayo, nos fuimos enterando del cierre de varias tiendas en todo el país. Esto va a generar que la empresa desarrolle un abanico de abusos patronales en búsqueda de disminuir su personal.

Para los que trabajamos en los fast foods estos métodos nos son costumbre, ya que a través de un recorte de horas, la obligación de ir a una tienda a otra con horarios rotativos, entre otras cosas, buscan que ante el hartazgo renunciemos para así evitar pagar las indemnizaciones por despidos.

Se pasan la pelota entre la empresa y el Estado

El día jueves (cuarto día hábil, luego de que finalice la quincena) era el que debíamos recibir nuestro sueldo, pero esto no fue así. A través de un comunicado, Alsea informó que todavía no lo habíamos percibido porque la Anses no había depositado la parte que le correspondía. Al parecer, la empresa firmó un acuerdo, que nunca fue informado a los trabajadores y al día de hoy todavía desconocemos por completo, donde el Estado, a través de la caja de jubilados, se hacía cargo del 50% de nuestro salario. Es decir, que a pesar de que se reabran tiendas y la empresa vuelva a aumentar su volumen de ganancias no paga el 100% de los salarios de sus empleados, ni tampoco lo que acordó previamente junto con el sindicato y el estado.

La patronal, para evitar una nueva reacción de los trabajadores ante el retraso del pago de los sueldos, decidió hacerse cargo de la parte del Estado, informando que si este último no deposita lo que corresponde, en un futuro, sin aclarar cuándo, se nos iba a recortar esa parte.

Los salarios que percibieron los compañeros rondan entre los seis y ocho mil pesos, por quincena, cuando la canasta básica total está en los $38,960, una misería ante este contexto de crisis. Recordemos que este pago equivale al 70% de nuestros salarios, ya que entre el sindicato, la empresa y el Estado, acordaron un acuerdo que nos lo reduce un 30%.

Ante estas situaciones es necesario continuar con la organización colectiva, llamamos a la conformación de una agrupación independiente del estado y la burocracia sindical. Es fundamental seguir reclamando por el pago del 100% de nuestro salario y las condiciones necesarias para cuidar la salud de nuestros compañeros y sus familias.

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