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12 de mayo de 2020

Pianelli y Segovia denuncian el pacto CGT-UIA-Gobierno

Abramos el debate en el subte y en el movimiento obrero.

Ha salido un comunicado de la AGTSyP (Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro) con las firmas de sus dos dirigentes principales, muy escueto, pero con definiciones de fondo que merecen un debate para sacar las conclusiones que se desprenden de las posiciones. El origen del texto es una reunión del cuerpo de delegados y Comisión Directiva donde intervinieron tres dirigentes: los mencionados Beto Pianelli y Néstor Segovia, secretarios general y adjunto respectivamente y Christian Paletti, miembro del ejecutivo de la AGTSyP por la oposición, dirigente de la Agrupación Naranja y del PO en el gremio. El compromiso asumido por los firmantes fue adoptado luego de apoyar, con sus conceptos y sus propios términos, algunos de los planteos hechos por Paletti en relación a las reivindicaciones y tareas del movimiento obrero hoy, y ciertos lineamientos estratégicos en relación a quién paga la crisis.

El texto se pronuncia por la defensa de los salarios y los puestos de trabajo. “Creemos que no es momento para despedir trabajadores ni pagar de menos o en cuotas”, define en un párrafo, después de afirmar que “la crisis desatada por la pandemia exige un esfuerzo de los que más tienen y un estado de alerta de los sindicatos para defender los puestos de trabajo y el salario que nos permite sostener a nuestras familias”.

Con estos conceptos apoya la definición más importante: “rechazamos el reciente acuerdo entre empresarios y un sector de la CGT que habilita las suspensiones y la rebaja de sueldos”.

Desde luego, se nota un ausente en una definición tan importante. El gobierno, que fue firmante del pacto y luego emitió el decreto –el 397/20- por el cual homologa automáticamente todo acuerdo que esté hecho en los términos del pacto UIA-CGT-Gobierno. Esto desató una avalancha de rebajas salariales a millones de trabajadores encuarentenados y no tanto, y presiones de las patronales y el Estado brutales donde los trabajadores resisten la rebaja como en Fate, donde el Sutna ha logrado en otras plantas como Pirelli y Bridgestone un acuerdo que preserva el total del neto salarial. Todos sabemos que la AGTSyP integra la CTA de Yasky, un dirigente integrado al gobierno por completo y que esa central no ha denunciado el pacto.

Por otro lado, la afirmación que no es momento de rebaja sorprende, porque nunca es momento de rebaja. Pero apuntamos nosotros que en un país con el 40/50% de inflación anual las rebajas nominales de salarios son directamente demoledoras. Por ello desde la Coordinadora Sindical Clasista y el Partido Obrero hemos planteado que mientras no haya paritarias los salarios, al menos, deben ajustarse por inflación. En actividades esenciales (el subte es una) cabe también la continuidad paritaria, como ya ocurrió en Aceiteros y como reclama ahora el Sindicato de la Alimentación. Tema para el debate.

La nota se refiere a Daer como “un sector de la CGT”, pero con Daer estuvieron Caló de la UOM, Acuña del barrionuevismo y Andrés Rodríguez de Upcn lo que abre un interrogante sobre los trabajadores del Estado que hasta ahora están afuera de la rebaja nominal de salarios. Tal vez Pianelli y Segovia se refieran a Moyano y su sector que no estuvieron en la firma del pacto, es cierto. Pero señalemos que no han denunciado el pacto y, al contrario, se los ve negociando fuerte los envíos de dinero a su obra social, dineros que son de los trabajadores, tanto de los camioneros como del resto, indebidamente retenidos por el gobierno, por Macri y antes por Cristina. No conocemos postura crítica oficial de la CTA que vaya más allá de que no los convocaron. Otro tema para abrir el debate con todos los sindicatos que no acepten rebajas salariales.

En el final del breve texto, Pianelli y Segovia van más lejos, como corresponde a los sindicatos, toman definiciones políticas: “nos expresamos a favor del impuesto a las grandes fortunas que va a permitir recursos a la salud y a paliar la actual crisis económica… es por ello que, en consecuencia, defendemos el derecho de la República Argentina a cesar los pagos de la deuda externa”.

No se nos escapa que seguramente ambos, votantes de la fórmula Fernández-Fernández públicamente, se refieren a la iniciativa que Carlos Heller y Máximo Kirchner llevaron a Olivos. Digamos en este punto que la iniciativa no vio la luz, no existe hasta el día de hoy proyecto legislativo presentado y la primera sesión del Congreso -cerrado en la cuarentena- no lo tratará según los acuerdos del gobierno con la oposición de derecha. Hasta ahora el único proyecto es el que presentó el FIT a través de Romina Del Plá y Nicolás del Caño y que constituye un impuesto progresivo de vasto alcance para gravar de manera progresiva fortunas, rentas, bancos, terratenientes y propiedades ociosas, capaz de recaudar 15/20 mil millones de dólares. A diferencia de los trascendidos de las negociaciones internas del oficialismo que apenas haría cosquillas a los grupos económicos, aunque ellos se opongan cerrilmente porque desde luego quieren subsidios, no impuestos. Otro tema crucial para el debate de la vanguardia obrera.

En torno a la deuda, estamos también por el cese de todo pago. Para nosotros no es el default, sino el no pago soberano del conjunto de la deuda en dólares o en pesos, como parte de un plan de conjunto de salida a la crisis desde el campo de los trabajadores. El gobierno, como se sabe, sigue una estrategia apoyada por los 24 gobernadores, por las cámaras empresariales y hasta por 130 economistas de lo más graneado del liberalismo económico mundial: la reestructuración mediante una propuesta que hace enormes concesiones a los especuladores y que prolonga la hipoteca impagable, inevitablemente a costa de futuros ajustes y sacrificios, incluida la nueva bendición al FMI y al conjunto de los acreedores que han disfrutado y se han enriquecido con la bicicleta y la deuda que ahora resulta impagable. En cualquier caso, el planteo de la conducción de la AGTSyP abre un debate crucial en la vanguardia obrera argentina.

En resumen, en pocas líneas, la AGTSyP, de enorme trayectoria en el movimiento de lucha de los trabajadores, incluso recientemente en medio de la cuarentena, donde algunos de sus delegados fueron detenidos por defender las condiciones de salud de los compañeros cuando ejercieron su derecho de huelga, ha planteado un debate fundamental: el rechazo del pacto social no escrito entre la burocracia sindical dominante en los sindicatos, las patronales (y el gobierno) y algunos puntos reivindicativos y programáticos de interés vital en el movimiento obrero.

Ante los momentos dramáticos que vive el movimiento obrero, cruzado por una ola de despidos y cierres de empresas, rebajas salariales y atropellos que significan una reforma laboral de hecho. Ante la resistencia que se empieza a advertir de los obreros de la carne de Penta, de los choferes del interior, de los metalúrgicos de SKF, de los gráficos de Morvillo, del Sutna al frente del Neumático, de los docentes que no aceptaron trabajar en cuarentena en la Provincia de Buenos Aires y que resisten la virtualización forzosa que margina a los niños y estudiantes en escuelas y universidades, cuando no hay los elementos para llevarla adelante.

 Ante este cuadro, las definiciones de Pianelli y Segovia, sobre discusión de los Metrodelegados en su conjunto, merecen abrir del debate de un reagrupamiento en el movimiento obrero para enfrentar el nefasto pacto social no escrito de rebaja salarial y reforma laboral de hecho que firmó la CGT. Convoquemos a pronunciamientos a todos los sindicatos y cuerpos de delegados, empezando por el propio Subte, para abrir un curso más temprano que tarde a través de un plenario o congreso de lucha en defensa del salario y los puestos de trabajo que trace un rumbo de lucha para enfrentar la pandemia patronal. Un camino para exigir que las centrales rompan con el gobierno y sigan el mandato de los trabajadores que no mandataron a Daer y sus laderos para este entrega.

 

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