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13 de mayo de 2020

Kicillof pide "diálogo constructivo" a los buitres y ratifica el pago de la deuda usurera

Cumplidos los plazos para pagar el bono de deuda provincial por 110 millones de dólares y con la provincia técnicamente en default, el gobernador Kicillof y su ministro de economía Pablo López anunciaron que la “negociación con los bonistas sigue abierta hasta el 26 de mayo”. Según el gobierno bonaerense la provincia “coordina las tratativas con la Nación para que haya un posicionamiento único” especulando con la fecha del 22 de mayo cuando Alberto Fernández decida si pagan o no vencimiento del bono por 503 millones de dólares. De declarase la cesación de pagos provincial los fondos buitres que tienen el 40% de los títulos de deuda, y que rechazaron la oferta de quite del 55% de intereses y tres años de tiempo para empezar a pagar, podrían recurrir a los tribunales de Nueva York para litigar contra la provincia. Con esta amenaza presionan al gobierno bonaerense.

El gobernador Kicillof estira el pago del bono hasta el 26 de mayo pero ratifica su decisión de pagar la hipoteca que ahoga al estado provincial. La provincia de Buenos Aires tiene una deuda externa explosiva (el 86% nominada en moneda extranjera) que concentra las obligaciones de pago entre 2020 y 2025 y vencimientos por 5.500 millones de dólares en los próximos tres años. Mientras que la deuda crece como bola de nieve con las devaluaciones, la provincia recauda en pesos y se estima una caída de la recaudación tributaria que puede llegar al 40% por la retracción y el parate económico. Como sucediera con el sostén de los gobernadores a Alberto Fernández , también Axel Kicillof obtuvo su apoyo de los 135 intendentes de la provincia para “ recuperar la sostenibilidad de la deuda” El eufemismo implica que hay un acuerdo generalizado de todo el arco político patronal, de la alianza del Frente de Todos y de la oposición derechista de Cambiemos para reconocer el 97% del capital de una deuda usurera y fraudulenta y pagar los intereses (e incluso mejorarlos) de los bonos de deuda de la provincia que se derrumbaron en el mercado internacional. El “apoyo” de los jefes comunales es a la vez un condicionamiento al gobierno para que negocie sin caer en el default.

En el comunicado del gobierno de la provincia de Buenos Aires se destaca que “continúa el diálogo con los bonistas” que en un 76% rechazaron la oferta. El porcentaje abrumador de rechazo de los buitres no deja lugar a dudas de que el “comité de acreedores” decidió apretar hasta el final para reducir los plazos de pago y forzar un aumento en el reconocimiento de los bonos. Los buitres captaron en las “propuestas diferenciales a los bonistas” (que Kicillof mantiene en secreto) la oportunidad para seguir exprimiendo las cuentas provinciales. El “diálogo constructivo” está lejos de ser una forma protocolar; por el contrario es el preámbulo de nuevas concesiones al capital financiero y un próximo recule como en febrero. Que Kicillof diga que seguirá negociando con los bonistas deja abiertas las puertas para que pague incluso antes del 26 de mayo.

 ¿Hay deuda sostenible en la provincia de Buenos Aires ?

¿Dónde está la sustentabilidad de una hipoteca que asfixia los recursos provinciales en plena crisis sanitaria y social? La insistencia del Frente de Todos en alcanzar una “propuesta sostenible” oculta varias cuestiones. Las cuentas en rojo de la Provincia son anteriores a la emergencia del coronavirus con dos años consecutivos de recesión Entre marzo, abril y mayo las pérdidas por el desplome de la recaudación de impuestos provinciales ascienden a unos 50 millones de pesos. La otra pandemia, la de los despidos, suspensiones y recortes salariales la estamos pagando directamente los trabajadores.

La pobreza alcanza el 40%. Por encima de la media nacional, lo mismo que la desocupación. El 60% de los desocupados son de la provincia de Buenos Aires. Pero además, el 9 de junio vencen 250 millones de dólares de la primera cuota del PBJ21 más otros 200 millones de la reapertura del mismo bono. Cuando el jefe de gabinete de Kicillof pone en duda el pago de los salarios e insiste a la vez en que hay que llegar a un acuerdo que tenga en cuenta la “capacidad de pago de la provincia”, Calos Bianco, vocero del gobernador, hace un llamado a las burocracias sindicales para que pongan freno a los reclamos de los trabajadores estatales y la docencia bonaerense, en primer lugar el salario y las paritarias. En la mira del ajuste salarial están los municipales y todos los trabajadores dependientes del estado provincial. También las jubilaciones. Por lo pronto el endeudamiento por 6 mil millones de pesos del Instituto de Previsión Social con el Anses coincide en el tiempo con la crisis de deuda y las necesidades financieras inmediatas de Kicillof, sobre todo si tira la toalla el 26 de mayo.

De acuerdo a una investigación publicada por la revista La Tecla los 220 mil millones que la provincia de Buenos Aires debería pagar este año equivalen a cuatro meses de pago de todos los salarios de los empleados públicos, de salud y docentes y a 3 años del presupuesto para el área de salud. Una vez más reiteramos que el pago de la deuda es doblemente criminal cuando los fondos buitres confiscan los recursos que deben ir para combatir la pandemia y el equipamiento de hospitales y proteger a los trabajadores sanitarios que están en la primera línea de la lucha contra el virus.

No pago y desconocimiento de la deuda externa. Por un plan económico y sanitario bajo control de los trabajadores.

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