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13 de mayo de 2020

Delta del Tigre: trabajadores fluviales declaran cese de tares por falta de pago

Desde el inicio de la cuarentena, el servicio de lanchas de pasajeros de Tigre y San Fernando se redujo a dos por día: uno de ida y otro de vuelta dejando en aislamiento a los pobladores de las Islas. Esto no solo afectó a quienes deben desplazarse para trabajar sino sobre todo al aprovisionamiento de mercaderías ya que los sobreprecios en los pocos comercios isleños se fueron a las nubes. Exceptuando a quienes tienen movilidad propia, la posibilidad de viajar se reduce a un viaje de madrugada con horarios imprecisos para luego permanecer 6 horas en el continente dando vueltas por la calle y sin un lugar seguro donde esperar el regreso.

En este cuadro, los trabajadores de las tres empresas de transporte: Delta, Interisleña y Jilguero organizados en el Somu declararon un cese de actividades debido a que aún les adeudan los salarios de los meses de marzo y abril. La medida en un primer momento iba a ser un paro que se fue dilatando debido a las negociaciones de la burocracia del sindicato con las patronales, que arrastraban a los trabajadores tras el pedido de subsidios estatales. En un nuevo comunicado emitido hoy, los trabajadores se declaran en libertad de acción con respecto a las empresas a partir del miércoles 13. La situación es muy grave.

Veranito para los empresarios, invierno para los trabajadores

La falta de pago no se debe a una crisis empresarial ni nada parecido: están llorando miseria para conseguir aportes estatales. El transporte fluvial no está reconocido por lo tanto no recibe subsidios ni tiene los controles del transporte terrestre. Las empresas trabajan con lanchas de la década del 40, con buena parte del corte del boleto en negro y pagando salarios de miseria. Durante el verano, debido al dólar turista y el auge del Delta como destino obtuvieron ganancias fabulosas multiplicando por diez los viajes y con lanchas rebalsadas. Sin embargo los marineros -que también multiplicaron por diez su trabajo además de las tareas de carga y descarga- tuvieron que realizar paros sorpresivos para conseguir un mísero premio que fue pagado recién a fin de temporada.

Es por esto que en un comunicado anterior los trabajadores dejaron claro que “si no compartimos las ganancias tampoco vamos a compartir las pérdidas” en alusión a que las empresas aducen que si las embarcaciones no salen llenas entonces no cubren los gastos, por lo cual los obligan a trabajar en unidades con más del 60% de plazas ocupadas exponiendo a lancheros y pasajeros a contagios y ante la mirada cómplice de la Prefectura que firma las salidas.

Los isleños debemos solidarizarnos con los trabajadores y reclamar el urgente pago de salarios y la ampliación de los servicios como medida de urgencia. Pero no hay que perder de vista que en tanto prime el lucro empresarial el servicio seguirá siendo precario e ineficiente. Es necesario estatizarlo

 

 

 

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