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13 de mayo de 2020

Abuso en manada de cinco policías en Malvinas Argentinas

El domingo por la noche un grupo de cuatro policías bonaerenses violaron a una mujer policía en el polideportivo de Malvinas Argentinas, mientras un quinto policía es sospechoso de abandono de persona. En el predio se encuentran alojados la mitad de los 90 policías de Berni y Kicillof que mandaron al distrito para reforzar los controles policiales durante la cuarentena. El pedido de habilitación del espacio fue llevado a cabo por parte del Ministerio de Seguridad de la provincia, y acatado sin chistar por parte del intendente Leonardo Nardini. En el momento que la mujer policía estaba siendo víctima de los abusos sexuales, adentro del predio se encontraban otros policías que ante los gritos encontraron a la mujer pidiendo ayuda.

Hasta el martes 12 no se había conocido la noticia, con un silencio encubridor por parte de las fuerzas de seguridad. Actualmente los cinco uniformados se encuentran separados de sus cargos, acusados bajo la carátula de “abuso sexual agravado por la pluralidad de intervinientes y por la condición de policía “a raíz de la denuncia efectuada por la victima en la comisaria de la mujer y la familia del distrito.

No es la primera vez que en el distrito tenemos muestras del accionar violento y misógino que existe en las fuerzas armadas y de seguridad. En 2017 una estudiante de la Universidad Nacional de General Sarmiento fue abusada sexualmente a la salida de su cursada por un grupo de militares de Campo de Mayo que al día de hoy gozan de su libertad sin condena ni investigación amparados bajo el encubrimiento de las autoridades militares. La única respuesta por parte del intendente Leonardo Nardini ante el caso fue colocar una posta policial a unas cuadras de la universidad.

La cuarentena obligatoria trajo de la mano un reforzamiento de la política represiva ejecutada por las fuerzas de seguridad que criminalizan la pobreza, garantizan las redes de trata y el delito, arremetiendo de lleno con la juventud, las mujeres y disidencias, y los trabajadores en su conjunto.

Los tratos violentos hacia las mujeres por parte de la policía se dan en su accionar cotidiano, considerando que para esta institución es moneda corriente negar a las mujeres realizar las denuncias por violencias de género, culpabilizarlas, revictimizarlas y enviarlas de nuevo al hogar a enfrentarse con su agresor.

La cuarentena obligatoria trajo de la mano un reforzamiento de la política represiva ejecutada por las fuerzas de seguridad que criminalizan la pobreza, garantizan las redes de trata y el delito, arremetiendo de lleno contra la juventud, las mujeres y disidencias, y los trabajadores en su conjunto. En lugar de poner a la policía represora e inoperante a ocupar lugar en grandes espacios públicos como polideportivos, el Estado debiera usar estos lugares para reforzar los cuidados de salud contratando trabajadores para tal fin. O bien ponerlo a disposición de espacios para refugios de mujeres que sufren violencia de género en sus hogares.

El cuidado de la cuarentena solo puede ser garantizado por el control popular de la misma, a través de comité de higiene en cada barrio, y lugar de trabajo. Para lograr justicia por la joven abusada y por todas las mujeres y jóvenes que están pasando la cuarentena en situación de violencia o de riesgo necesitamos poner en pie una organización independiente que luche por todas las reivindicaciones del movimiento de mujeres: un Consejo Autónomo e independiente del Estado, elegido por el voto de las mujeres y con cargos revocables, para garantizar partidas presupuestarias necesarias para llevar adelante la agenda de las mujeres en cada distrito.

 

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