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14 de mayo de 2020

Dánica rompe la “paz social” firmada y vuelve a despedir

Exijamos asambleas y plenarios de delegados, por un plan de lucha de la Federación Aceitera.

El despido de uno de los trabajadores que habían sido reincorporados recientemente en Dánica pone de manifiesto que la “paz social” firmada entre el sindicato aceitero de Capital (Soeia) y el Grupo Beltrán, dueño de la firma, es para este papel mojado. La patronal avanza en su ofensiva antiobrera en la planta de Llavallol (Provincia de Buenos Aires).

Dicho acuerdo fue firmado por parte del sindicato sin consultar con los trabajadores, negándose a convocar una asamblea que evalúe la propuesta y decida. Consiste, por un lado, en el abandono del reclamo de la deuda salarial, que ronda en los $250 mil por trabajador y que corresponde al desconocimiento por parte de Dánica del convenio firmado entre la Federación Aceitera y las cámaras patronales (que, donde se respeta, coloca al salario aceitero entre los más altos del movimiento obrero). Y por el otro, en la imposibilidad de retomar acciones gremiales por la cláusula de “paz social” por cuatro meses.

Con este acuerdo, la patronal logró su objetivo inicial que es extender la jornada hasta 12 horas con horas extras y potenciar los niveles de producción, y así sus ventas y ganancias.

Este acuerdo inconsulto muestra ahora toda su gravedad con el desconocimiento por parte de la empresa de la “paz social”, lo que anticipamos en Prensa Obrera.

 

 

El Grupo Beltrán, que ya había desconocido la conciliación obligatoria al comienzo del conflicto, sosteniendo un lock out por varios días y pisoteando la esencialidad de su producción, se maneja con total impunidad ante los ojos del gobierno. En pleno conflicto recibió amablemente al gobernador Axel Kicillof para rápidamente retomar la ofensiva; ahora despide nuevamente a uno de los 5 trabajadores que había despedido en plena cuarentena, inventando una causa absurda. De esta manera se pone de manifiesto una vez más, que el decreto de Alberto Fernández que prohíbe despidos, pero los permite con causa, es cartón pintado. Esta misma empresa ha sido beneficiada por el subsidio que el gobierno otorga a las empresas, pagando el 50% del salario con recursos del Anses, lo que es un robo a los jubilados y trabajadores.

La negativa del Soeia a convocar asamblea frente a este nuevo atropello es pasto para que la empresa avance con sus ataques. Así pasan nuevos despidos bajo la forma de retiros “voluntarios”, mientras la empresa se da el lujo de despedir con causas inventadas. Es una extorsión que debe ser frenada con una acción decidida del sindicato y la federación. El paro realizado a comienzos del conflicto frente a los cinco despidos muestra las fuerzas presentes entre los trabajadores de Dánica y la disposición a luchar.

Es urgente que se convoque asamblea en la fábrica para rechazar los despidos directos y retiros “voluntarios”, y frenar los ataques antisindicales, a las condiciones de trabajo y al salario.

La fuerza de los aceiteros debe estar orientada a garantizar que se cumpla el convenio en todas las plantas del país, y esta debe ser la perspectiva de un plan de lucha que resuelva un congreso nacional aceitero.

Los trabajadores comienzan a dar respuesta a los atropellos del gobierno y las patronales, con movilizaciones y luchas, como el Sutna (que logró salarios íntegros en sus fábricas), Morvillo (que está de paro votado en asamblea general), los mineros de Andacollo, y muchas más. Mientras la burocracia de la CGT entrega el salario, los trabajadores debemos abrir un rumbo independiente y de lucha por los salarios y los puestos de trabajo.

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