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14 de mayo de 2020

Kicillof anuncia un programa de monitoreo “low-cost”

El Covid-19 avanza en las barriadas, mientras el gobierno bonaerense improvisa.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, anunció este martes la creación del programa “Bonaerenses solidarios y solidarias”, a fin de crear un voluntariado que desarrolle, entre otros puntos, un monitoreo en las villas y asentamientos precarios de la provincia. Bajo esta forma, el gobierno agrava la precarización laboral como método para “enfrentar” la pandemia, luego de haber dejado de manifiesto las condiciones sanitarias precarias a las que la provincia expone todos los días a los y las trabajadoras de la salud.

El estallido de los contagios en las villas porteñas, cuyo gran epicentro se ha vuelto la Villa 31, encendió rápidamente todas las alarmas. Es que las paupérrimas condiciones habitacionales, el desabastecimiento de servicios y elementos básicos de higiene, el hacinamiento y la miseria han puesto de relieve una bomba que ya comenzó a estallar.

La provincia de Buenos Aires es actualmente la que más villas y asentamientos precarios posee en el país. El propio Kicillof tuvo que reconocer que el suelo bonaerense acapara más de 1.800 barrios populares, cuando en todo el territorio nacional el número se eleva por encima de los 4.400. Estos números, que vaticinan un escenario sumamente trágico, motivaron al gobierno bonaerense a la creación de este programa. Sin embargo, las falencias propias del programa anunciado, como así también las que el desarrollo de la pandemia ha puesto de relieve, invitan a cuestionarse si esto es realmente suficiente para contener la propagación.

Un voluntariado ¿bajo qué condiciones?

En primer lugar, cabe destacar el hecho de que Argentina llegó a ser el país con más trabajadores de la salud contagiados del mundo, incluso cuando la pandemia no ha alcanzado su pico de contagios. Hoy por hoy, sigue permaneciendo entre los primeros puestos. Esto ha desnudado el desmantelamiento sistemático del sistema sanitario, que se traduce para los trabajadores de la salud en un enorme faltante de insumos, y por ende, un riesgo permanente de contagio. La ausencia de equipos de protección personal (EPP) o su entrega en mal estado es un hecho que se replica en toda la provincia, y que ha motivado a los trabajadores de distintos hospitales a negarse a prestar servicio hasta que se le sean garantizados. Esto conlleva el agravante lógico de que el contagio de los trabajadores de la salud implica un disparador cuantitativo en la propagación.

Esto hace preguntarnos si ¿puede un gobierno que es responsable directo de la ausencia de elementos de bioseguridad para el personal de la salud garantizarlos para los voluntarios inscriptos? El voluntariado en cuestión, si se replican las mismas condiciones que hasta ahora, tiene la peligrosa potencialidad de convertirse en un enorme disparador de nuevos contagios.

Hacen falta soluciones reales

Este programa de monitoreo no aparece de la nada. El gobierno bonaerense mantenía ya fuertes operativos en las villas y asentamientos precarios de las localidades bonaerenses más afectadas. Los mismos, sin embargo, no brindaron ninguna solución real a sus problemas; por el contrario sólo son en los hechos un reforzamiento del aparato represivo.

El regateo del pago del irrisorio Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de $10.000, negado a más de 4 millones de personas; la escasez de alimentos y elementos sanitarios; la ausencia de ingresos económicos; el hacinamiento y la ausencia de infraestructura urbanística son todo motivos que han convertido a las barriadas populares en focos de propagación del virus.

Cuando millones en las barriadas más precarias son sometidos hasta la tribulación ante la falta de asistencia real, el gobierno bonaerense pretende hacer cumplir una “cuarentena barrial” que se materializa en la creación de ‘guetos de pobres’. Desocupados y changarines se ven forzados ante la desesperación a salir a rebuscarse el día a día, lo que deviene, ante el agravamiento de la represión, en golpizas, atropellos y detenciones arbitrarias. Mientras tanto, las patronales presionan hacia una flexibilización cada vez mayor de la cuarentena, lo que comienza a llenar de gente las calles y transportes públicos.

La asistencia a los barrios populares no puede ser solo a los fines de un “control” epidemiológico cuando las causas reales que colaboran en la propagación del Covid-19 no son atacadas en lo más mínimo. El gobierno afirma que los testeos puerta por puerta serán para brindarle atención sanitaria a los casos donde se detecten contagios, pero ¿qué harán cuando los resultados arrojen contagios de tipo comunitario? En algunos distritos del conurbano bonaerense, como Lomas de Zamora, se vienen ensayando “cercamientos sanitarios”: es decir, la oficialización de la existencia de guetos barriales. Esta más que demostrado que la infraestructura sanitaria de la provincia no podría soportar una mayor demanda por un crecimiento exponencial de los casos de contagios.

Las organizaciones sociales y piqueteras ya juegan un papel fundamental en los barrios, aun ante la ausencia de las provisiones del Estado. Cualquier plan para combatir realmente a la pandemia debe tener a estas como protagonistas, sobre las bases de garantías y condiciones sanitarias para prevenir el contagio y de una retribución económica por sus tareas, para poder así también garantizar su subsistencia en tiempos de crisis.

La situación en villas y asentamientos precarios demanda asumir medidas de emergencia. Contra la tentativa de profundizar la lógica del “aislamiento barrial”, le oponemos el reclamo por el pago inmediato e irrestricto del IFE y su aumento a $30.000, así como la efectiva prohibición de despidos, suspensiones y rebajas salariales. En este sentido, es necesario también el abastecimiento de comedores y merenderos populares que actúan hoy como un paliativo fundamental ante la miseria generalizada. Para evitar la catástrofe sanitaria, ha quedado demostrado que es menester la centralización del sistema de salud y la triplicación de su presupuesto. Este planteo de conjunto no puede darse sino a través del no pago de la usuraria y fraudulenta deuda externa y un verdadero impuesto a las grandes fortunas.

 

 

 

https://prensaobrera.com/politicas/70179-ruidazo-en-la-villa-31-contra-la-crisis-sanitaria-y-el-hambre

 

 

 

 

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