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15 de mayo de 2020

Universidad Nacional de Luján: los primeros logros de la lucha docente

Por Patricio Grande
Secretario adjunto de la Asociación Docente de la Universidad Nacional de Luján

Luego del paro realizado los días 6 y 7 de mayo y en el contexto de la virtualización forzosa ante la pandemia del Covid-19, las y los docentes de la Universidad Nacional de Luján (nucleados en el sindicato Adunlu) logramos importantes avances en la defensa de nuestras condiciones de trabajo, de enseñanza y aprendizaje.

A pocas horas de concluida la medida de fuerza, el rectorado de la Unlu convocó oficialmente a la mesa de negociación paritaria local. Algo para nada menor si se tiene en cuenta que venía negando sistemáticamente este requerimiento del sindicato Adunlu desde comienzos del año, y que el propio rector, Antonio Lapolla, sostuvo en una comunicación oficial hacer semanas que la virtualización de la enseñanza no representa una “variación de las condiciones de trabajo en perjuicio de los trabajadores docentes”. Una afirmación que, claramente, hace agua por todos lados.

Así, el miércoles 13 de mayo se desarrolló la primera reunión de la paritaria docente en la Unlu. En ella, sobre la base del pliego de reclamos votado por la asamblea de Adunlu, se lograron los primeros acuerdos: el carácter excepcional (transitorio) de la virtualización, marcando que solo será aplicable en el marco de la emergencia sanitaria del Covid-19; el reconocimiento de todas las licencias especiales y dispensas (Convenio Colectivo y decretos del PEN); la designación de docentes suplentes para cubrir eventuales vacantes y para aquellos casos donde exista sobrecarga laboral producto del teletrabajo; el respeto a los recesos de invierno y verano (enero); la disposición de clases presenciales para aquellos docentes que lo soliciten para finalizar el cuatrimestre (aún sin fecha concreta) y que no haya superposición de cuatrimestres ni sobrecarga laboral en los equipos docentes. Y por último, se acordó la constitución de la Comisión de Condiciones de Ambiente de Trabajo.

Para continuar con el plan de lucha es fundamental que desde el gremio Adunlu se impulse y desarrolle en los próximos días una fuerte campaña en torno a reclamos elementales tales como el reintegro de $5 mil por docente para cubrir los gastos del trabajo domiciliario, el establecimiento de un protocolo/reglamento con pautas y condiciones de trabajo específicas para la virtualidad (cantidad máxima de estudiantes por docente, tiempos específicos para el dictado de clases, correcciones, tutorías, etc.) y la efectiva designación de los/as becarios de investigación Unlu y de las becas Unlu-Conicet.

Por estos días el reclamo de la docencia universitaria es muy concreto: “no queremos una universidad que flexibilice a los trabajadores ni que expulse a sus estudiantes”. Defendamos, a través de nuestras asambleas de base, el convenio colectivo de trabajo y una universidad pública al servicio de las mayorías trabajadoras.

En la Unlu hemos dado los primeros pasos de una larga lucha que docentes y estudiantes deberemos impulsar en todas las universidades, con absoluta independencia política de los rectorados, las burocracias, el gobierno y las agencias multilaterales.

 

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