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17 de mayo de 2020

Tigre: en el Hospital de Pacheco, cuatro enfermeras con coronavirus

Cuatro enfermeras de terapia intensiva del Hospital General de Agudos Magdalena V. de Martínez, de la localidad de Pacheco (distrito bonaerense de Tigre), han contraído coronavirus, según las informaciones oficiales del Ministerio de Salud.

Ante esta situación, hay cuatro pacientes y aproximadamente 15 profesionales de la salud que están siendo aislados.

Los trabajadores, que vienen denunciando sistemáticamente las malas condiciones de trabajo y el vaciamiento del hospital, habían emitido ya en marzo un comunicado denunciando al ministerio por la falta de insumos para atender la pandemia, como kits sanitarios (toallas descartables, jabón líquido con sus respectivos dispensadores, alcohol en gel, barbijos quirúrgicos, camisolines, antiparras, guantes, etc) respiradores y barbijos N-95.

Se trata de una situación común en toda la Provincia de Buenos Aires y en la Capital, donde los enfermeros y personal de salud -que son la primera barrera en la lucha contra la pandemia- terminan contagiados por la falta de insumos de primera necesidad. A ello se suma el déficit de personal profesional, administrativo y de limpieza, y las largas jornadas de trabajo sin recursos –reclamos históricos de los trabajadores en el hospital de Pacheco.

Estos cuatro nuevos casos muestran ni el hospital ni el distrito están en condiciones de poder tratar la pandemia, por la desidia estatal y el vaciamiento que sufre la salud pública, que tiene su contrapartida en el avance de la privatización de la salud. Mientras este centro de salud cuenta con una cama cada 1.000 habitantes de la zona, el promedio en clínicas privadas es diez veces mejor.

El vaciamiento sanitario en el distrito ya era evidente antes de que llegara la pandemia, con esperas de meses para obtener por la falta de personal. Pero en este contexto, el intendente Julio Zamora sigue preocupado por la flexibilización de la cuarentena, pidiéndole al gobernador Axel Kicillof la apertura de cada vez más industrias –algo que ya sucedió con las automotrices en la última semana.

Solamente para atender las necesidades elementales de los trabajadores de la salud, es necesario volcar una cantidad de recursos que hasta el momento ni el gobierno nacional ni los de provincia y municipio han mostrado voluntad de garantizar.

El aumento de salarios y el reconocimiento profesional que lo permitiría; los elementos de protección personal; los tests masivos y el fin de la superexplotación de enfermeras y enfermeros son incompatibles con un país que orienta sus recursos al pago de la deuda externa y a defender los negocios capitalistas de la salud de clínicas y laboratorios privados.

Los trabajadores están llamados a jugar un rol fundamental en este cuadro, organizándose de manera independiente para oponer a la política del gobierno las medidas de fondo que requiere la situación: la nacionalización y centralización del sistema de salud, terminar con la precarización laboral, y el control en el lugar de trabajo a partir de las asambleas y comisiones de seguridad e higiene.

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