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17 de mayo de 2020

Ramona Medina fue asesinada por un gobierno y un régimen corrupto y discriminador

Hoy falleció víctima del coronavirus una vocera de las gravísimas condiciones de vida de la Villa 31

Lamentablemente acaba de fallecer Ramona Medina, a los 42 años de edad. Estuvo internada varios días en un hospital de la Ciudad. Ella había contraído coronavirus junto a toda su familia, incluida su hija que tiene una discapacidad múltiple.

Ramona era la vocera de la Garganta Poderosa en la villa 31. Antes de contraer ella misma coronavirus, se había hecho conocida por denunciar sistemáticamente en los medios de comunicación la situación explosiva que estaban viviendo decenas de miles de personas en la villa 31. Se la pudo ver en todos los programas de televisión denunciando la falta de agua en las viviendas, el hacinamiento habitacional, la falta de productos de higiene para las familias y de insumos para los centros de salud.

Las denuncias de Ramona pusieron de manifiesto la situación dramática que recorre a todas las villas porteñas. Aunque albergan el 10% de los habitantes de la Ciudad, los contagios acumulados en ellas superan ya el 30%. Pero esta realidad es aún más grave. En las últimas 24 horas, de los 188 casos nuevos reportados en la Ciudad, 113 ocurrieron en las villas, es decir un 60%. Las previsiones indican que esta situación se agravará en los próximos días. La falta de agua que Ramona denunció en la Villa 31 se ha extendido a otros barrios precarios. En la 1-11-14, en estos momentos hay 11 manzanas sin agua. Con sus pequeñas diferencias, la situación es similar en todas las villas porteñas donde viven 300.000 personas.

La responsabilidad del gobierno de la Ciudad es evidente. Durante años prometió urbanizaciones que nunca llegaron. Al revés, hemos tenido un crecimiento sistemático de la población de las villas, con más hacinamiento y falta de servicios básicos. En el caso particular de la Villa 31 fueron los propios vecinos los que denunciaron incansablemente que los planes de urbanización anunciados en realidad escondían la pretensión de una erradicación de las familias por medio del mercado. En vez de construir viviendas y brindar servicios, Larreta buscaba endeudar a las familias por cifras desconocidas, sin que a cambio el gobierno se comprometa a nada.

La desidia del gobierno porteño quedó plasmada la semana pasada cuando participó de la reunión de Vivienda de la Legislatura el funcionario Diego Fernández, una suerte de interventor de Larreta en la villa 31. Sin el menor escrúpulo, afirmó que el servicio de agua que tiene el barrio Mujica estaba entre los mejores de país. Ante semejante ofensa al sentido común, cuando arreciaban los contagios en el barrio, llevó a que desde nuestro bloque reclamemos que este nefasto funcionario sea apartado de inmediato de su cargo.

La Legislatura de la Ciudad no escapa a esta desidia. Al día de hoy se ha negado a tratar los proyectos presentados para enfrentar la situación en las villas de la Ciudad. Nuestro bloque ha planteado un protocolo especial para los barrios precarios, que no ha sido puesto siquiera en el temario de la Comisión de Vivienda. Tampoco quisieron tratar nuestro proyecto de emergencia sobre la falta de agua en las villas. Por todo esto hemos planteado a todos los bloques la convocatoria a una sesión especial, sin que al momento encontremos un pronunciamiento favorable, incluso de la oposición.

La muerte de Ramona, que estuvo 12 días sin agua, es un crimen social de un régimen hundido en la corrupción y en los negociados. Mientras Ramona luchaba por su vida, seguían ventilándose los sobreprecios en la compra de barbijos y en el alquiler de hoteles, que comprometen a lo más alto del gobierno de la Ciudad.

La muerte de Ramona resume la tragedia de los más de 1.000 contagiados por coronavirus en las villas de la Ciudad, a lo que hay que sumarle otros tantos contagios por dengue.

Acusamos a este gobierno y a este régimen como el responsable político y social de un nuevo crimen contra el pueblo.

Reclamamos una sesión extraordinaria de la Legislatura. Que se vayan todos los funcionarios responsables.

Juicio y castigo a los culpables.

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