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19 de mayo de 2020

Los docentes de la UNLP necesitamos un plan de acción apoyado en asambleas

Adulp, el gremio docente de la UNLP (integrante de la Condadu), sacó una declaración el 16 de mayo, después de 50 días de cuarentena, en la que “descubre” los innumerables problemas que atraviesan los docentes que están sosteniendo con enorme esfuerzo personal -junto a los estudiantes que pueden hacerlo- una virtualización improvisada e inconsulta de las clases.

Tardíamente y sin propuesta alguna de acción, menciona “lo que es invisibilizado respecto a las implicancias de la transformación de nuestro trabajo en estas excepcionales circunstancias”, porque “las tareas se desarrollan desde nuestras casas, compartiendo el tiempo-espacio, los dispositivos tecnológicos y la conectividad con nuestrxs hijxs, parejas, padres, madres y/o compañerxs”, lo que deriva en “una sobrecarga de ocupaciones al compatibilizar las tareas docentes con las de cuidado, con las domésticas, las de entretenimiento y la del o los trabajos complementarios”. Menciona además que, a la par de planificar y dar clase, “nos formamos aceleradamente en el uso y los problemas de la educación a distancia y sus mediaciones”. Afirma también que “estamos poniendo a disposición las herramientas tecnológicas personales y las conexiones domiciliarias de internet (…) cuestiones que en muchos casos implicaron nuevos gastos para lxs trabajadorxs”.

En realidad, quien “invisibilizó” estos problemas fue justamente la conducción kirchnerista del sindicato, que en la única reunión de delegados del año, a fines de abril, no produjo ninguna resolución para organizar a los docentes. Desde la Agrupación Naranja señalamos todas estas dificultades desde el inicio, y planteamos la necesidad de actuar. Junto a otros sectores de la oposición, impulsamos asambleas en Agronomía y Arquitectura, que fueron las únicas dos facultades que tuvieron esas instancias. Reclamamos también la constitución de la paritaria local, para discutir los problemas derivados de la virtualización, las necesarias licencias, su cobertura con suplentes, y un bono especial para los gastos adicionales del dictado de clases a distancia.

Mientras Adulp está paralizado, en varias universidades fueron convocadas asambleas. Lo hizo la AGD-UBA, y también se realizaron en San Juan Bosco y Patagonia Austral. En Tucumán se votó un paro de 24 horas, y en Luján se hizo uno de 48 horas con un alto acatamiento, para reclamar por los tiempos de trabajo y los gastos adicionales. Muchos de esos reclamos fueron resueltos en la paritaria local.

Además, el sindicato sigue “invisibilizando” otra cuestión fundamental: el atraso cada vez mayor del salario. No sólo firmó una paritaria ilegal desconociendo la cláusula gatillo que le arrancamos al macrismo, sino que ni habla de la apertura de la paritaria 2020. En el plenario de delegados los únicos que mencionaron el tema fueron los delegados de la oposición. La conducción Adulp y Conadu nos palmea la espalda, reivindica nuestro esfuerzo, pero relega el salario y nuestros derechos para apoyar al gobierno en el rescate de la deuda usurera. Su referente, Hugo Yasky, se pronuncia a favor del pacto UIA-CGT de recorte de salarios.

El otro aspecto que el sindicato sigue “invisibilizando” es la deserción estudiantil, que nadie informa pero todos suponen que es altísima. En Humanidades, la decana habló de 2.000 estudiantes que no iniciaron las cursadas. De eso no conviene hablar, porque derrumba la idea que promueve el Rectorado de una virtualización exitosa y cuestiona los dichos del presidente Fernando Tauber, quien declaró que “la educación a distancia vino para quedarse”. Eso es lo que quiere, para profundizar la política de reducción de la matrícula y el consecuente ajuste presupuestario, y para fomentar el negocio de las plataformas educativas con cursos virtuales pagos.

Los docentes no necesitamos que nos “aplaudan”. Necesitamos recursos, y uno fundamental es un salario que recupere los que nos robó Macri y que se ajuste por inflación. También nos corresponde un bono especial para pagar los gastos adicionales, el otorgamiento de las licencias para toda compañera o compañero que no pueda afrontar el teletrabajo por los motivos que sean, y que sus cargos sean cubiertos de inmediato con suplentes.

Lo que necesitamos es un plan de acción para defender nuestros derechos, con asambleas en todas las unidades académicas y plenarios de delegados resolutivos. En suma, necesitamos un sindicato que impulse la necesaria acción colectiva, que la declaración de Adulp menciona pero no promueve ni organiza.

 

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