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20 de mayo de 2020

Provincia de Buenos Aires: secundaries organicémonos por lo nuestro

La virtualidad educativa y la crisis social golpean a la juventud.

La pandemia del Covid-19 arremete con fuerza contra les estudiantes secundaries de toda la provincia de Buenos Aires. La crisis social, que atraviesa a gran parte de les pibes y a sus familias, sumado a la educación virtual ponen sobre la mesa la necesidad de organizarnos en cada escuela.

La modalidad virtual profundizó fuertemente la brecha de desigualdad social-educativa que existe a lo largo de todo el territorio bonaerense. Ocurre que muchísimos hogares no cuentan con los elementos necesarios para garantizar la conectividad y por ende la asistencia a clase y el desarrollo de trabajos prácticos y tareas. Las familias que sí cuentan con computadoras o celulares inteligentes, en muchos casos, deben compartirse entre todos los miembros de la casa, superponiendo su uso y, por otro lado, la conexión a internet muchas veces no da abasto, imposibilitando una conexión óptima de les estudiantes en las clases. Esto se ve reflejado en los números del propio Ministerio de Educación: solo el 40% del estudiantado participa de clases virtuales. Otro aspecto a destacar es el estrés que sufren tanto docentes y estudiantes por la virtualidad: les estudiantes porque son inundades de tareas, trabajos prácticos, etc. Les docentes porque son presionades por el Estado (muchas veces a través de los directivos) a mantener cursadas virtuales e inundarles de tareas, lo cual para elles se transforma en una jornada agotadora de corrección al frente del monitor, jornadas extra que, desde ya, el gobierno de la provincia no les paga.

La carestía social es otro punto inevitable en la realidad de les estudiantes: miles de pibes y pibas diariamente almuerzan en los comedores escolares de sus escuelas. Esos comedores (hoy inhabilitados) fueron reemplazados por la entrega de bolsones de comida que se realizan cada 15 días en las escuelas, pero que no brindan los alimentos necesarios para cubrir las comidas que previamente los comedores absorbían (en muchos casos ya insuficientes previos a la pandemia), es que el SAE (servicio alimentario escolar) definió en marzo un aumento de $4 por alumne, haciendo un total de $37 para alimentar a cada estudiante. Con hambre no se puede estudiar. Se cuentan de a miles les pibes que todos los días se acercan a comedores de organizaciones sociales y ollas populares en las barriadas para poder comer junto a sus familias. El Estado tampoco garantiza becas de ayuda económica. Recordemos que la beca Progresar es a partir de los 18 años.

Frente al rumor de retornar a clases pasadas las vacaciones de invierno, es necesario poner en pie comités de seguridad e higiene en todas las escuelas, donde estudiantes y docentes participen y tengan voz y voto. No podemos volver a las escuelas si son inseguras. La mayoría de los colegios bonaerenses se encuentra en emergencia edilicia. El crimen de Sandra y Rubén en Moreno fue una expresión brutal de las condiciones en las que cursamos. Les docentes que se acercan a las escuelas para repartir los alimentos que envía el gobierno han denunciado que en muchas oportunidades no cuentan con los elementos higienicos básicos (guantes, tapa bocas, desinfectantes) en las escuelas.

Por toda esta situación es imprescindible que nos organicemos desde nuestros centros de estudiantes escuela por escuela. La mayoría de ellos se encuentra paralizada a partir de su ligazón al Estado. Por ello son incapaces de organizarse por nuestros reclamos más urgentes. Pero no podemos quedarnos de brazos cruzados. Tenemos que ponernos en acción.

Desde la UJS secundaries de la Provincia de Buenos Aires proponemos iniciar una campaña, junto a les docentes, en toda la provincia en defensa de la educación pública y nuestras condiciones de vida. Vamos por: computadoras e internet para todes les secundaries que las necesiten. Para ello impulsar un relevamiento en cada colegio. El gobierno provincial y los municipios deben garantizarlo. Defensa del trabajo docente, abajo la flexibilización laboral que están sufriendo y que también nos afecta a nosotres. Bolsones de alimentos que verdaderamente alcancen para que les pibes podamos comer y que estén en buen estado. Que la beca progresar incluya a les secundaries cualquiera sea su edad y que su monto aumente a $10.000 en consonancia con el reclamo de estudiantes terciarios y universitarios, y el proyecto de ley presentado por Romina Del Plá, diputada nacional por el PO-FIT. Triplicación del presupuesto educativo. Necesitamos que todos los recursos del país se destinen verdaderamente a enfrentar la crisis sanitaria económica social que vivimos, un impuesto a las grandes riquezas y dejar de pagar la deuda externa usurera se encuentran a la orden del día.

Impulsemos, de manera virtual (mientras dure la cuarentena), instancias de organización estudiantil, ya sean reuniones de centro de estudiantes, de delegades, o reuniones de cursada, para por todas nuestras reivindicaciones.

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