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20 de mayo de 2020

Universidad de San Martín: reunión de consejo superior no trata los problemas de estudiantes y docentes

Por Flor Sarmiento
presidenta CECyT

Se realizó la primera reunión de consejo superior de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) en lo que va del aislamiento obligatorio. Las autoridades de dedicaron a pintar espejitos de colores y no trataron los problemas que atravesamos los estudiantes y docentes a partir de la virtualización.

Encubrimiento

Con frases como “los estudiantes están más comprometidos” (decana Instituto de Artes), “la escuela está funcionando de forma normal” (decano Economía y Negocios) y “estamos continuando con toda la oferta académica" (decano Ciencia y tecnología), las autoridades dedicaron la reunión de consejo a embellecer la virtualidad, presentándola como si las clases estuviesen continuando perfectamente y hasta mejor, sin poner ni uno de los problemas sobre la mesa. El rector de la universidad, Carlos Greco, abrió la reunión planteando que “los índices de deserción son menores a los índices de la presencialidad”. ¿Qué índice? ¿Cuáles son los datos? No se presentó ningún número.

El único número concreto que hay no se mencionó en toda la reunión: los resultados de la encuesta que realizó la secretaría académica general. Allí el 24,3% de lxs estudiantes manifiestó que su conectividad es limitada de los cuales más de 100 dicen directamente no tener acceso a internet. ¿Qué respuesta le dio el consejo superior o el comité de crisis a estos problemas? Ninguna.

Los consejeros estudiantiles tampoco pusieron estos problemas sobre la mesa. No presentaron ni un proyecto. Su intervención (por parte de la consejera de Somos Unsam) se limitó a decir que "faltaría establecer algunos acuerdos comunes" pero sin exigir respuestas a la falta de conectividad, sin plantear que se distribuyan las computadoras de la Unsam, ni mencionar la insuficiencia de la beca para estudiantes o la precarización de los docentes. En definitiva, su defensa de la orientación política del rectorado y el gobierno, hizo que no planteara ni uno de los problemas y reclamos resueltos en asamblea, asimilándose al embellecimiento de la virtualidad de las autoridades.

Para abordar nuevos gastos de la virtualidad la propuesta del rectorado -aprobada unánimemente- es abrir una nueva cuenta de CBU e iniciar una campaña de donaciones. Recordemos que el presupuesto de la universidad este año fue el mismo nominalmente que en de 2019 (y lo pasó por arriba un 50% de inflación). A pesar de esto, no hubo ningún reclamo al gobierno por el aumento del presupuesto. Solo un llamado a juntar donaciones. Los consejeros estudiantiles, ni mu. La subordinación del rectorado y los consejeros al gobierno los muestra impotentes a poder llevar adelante o reclamar las medidas necesarias para que la virtualidad no sea expulsiva.

Un comité de crisis que no resuelve ninguna crisis

El comité de crisis creado a partir de una resolución rectoral, que no incluía ni docentes ni estudiantes, ya mostró todos sus límites. Las conquistas que hemos tenido (que nadie pierda la regularidad, reapertura de la beca, más tiempo para rendir finales, etc.) fueron a partir de la deliberación en reuniones y asambleas y la organización para arrancar medidas.

El rectorado propuso incorporar al comité de crisis a los secretarios generales de los gremios pero solo porque pretenden discutir “protocolos para reanudar parcialmente las actividades” (permitiendo algunas actividades presenciales para situaciones muy excepcionales). Más allá de que no rechazamos la participación de dichos secretarios generales, se presentan tres problemas que evidencian que esta modificación es tan insuficiente que posiblemente sea imperceptible para el conjunto de la comunidad educativa. Por un lado, dejan por fuera a los centros de estudiantes, gremios estudiantiles. Por otro lado, el comité de crisis sigue teniendo una mayoría de representación del rectorado, por lo que el agregado de una sola persona en representación de los docentes, y una de los no docentes, no puede torcer el brazo de las resoluciones de dicho comité. Pero además, dichos gremios están absolutamente integrados a las políticas del rectorado y el gobierno. Ninguno de los dos ha convocado una instancia de deliberación entre sus trabajadores, pero si han sacado comunicados en apoyo a las resoluciones unilaterales que toma el rectorado. Mientras los docentes laburan el doble y cobran el mismo sueldo de miseria, sin capacitaciones en Tics, y en algunos casos sin medios materiales (compu, etc.) para dar las clases, el gremio docente sacaba un comunicado felicitando al rectorado de la Unsam.

Otro dato de la reunión es que se aprobó la terminación de la torre dos, faltando ahora solo la licitación. Es clave que lxs estudiantes y docentes exijamos una comisión que siga esta licitación y la construcción. ¿Por qué? Veamos un ejemplo de la política de distribución de espacios: las mesas de laboratorios en el Instituto de investigaciones biotecnológicas y el Instituto de investigación de ingeniería ambiental se alquilan a privados mientras en las materias de las carreras que corresponden a dichos edificios ponen cupos a inscripción por falta de espacio en el laboratorio. Los espacios para aulas son una necesidad acuciante para lxs estudiantes de la Unsam que sufrimos oferta horaria raquítica, y en muchas materias cursamos hacinados. Para volver a cursar, cuando sea posible, un requisito elemental es que las aulas no estén colapsadas. En este marco toma más relevancia que nunca la necesidad de que formemos parte del debate y decisión de a dónde se destina esta construcción, y exijamos aulas nuevas para las carreras de grado.

La reunión contó con la intervención de investigadores de la universidad explicando los distintos proyectos que se abordan en relación al coronavirus (el monitor de variables respiratorias portátil y económico, el índice de movilidad ciudadana, el desarrollo de modelos matemáticos y computacionales de simulaciones de datos respecto del Covid, la realización de telas con propiedades antibacterianas y virológicas para barbijos). El potencial en investigación de la universidad es enorme, y es clave organizarnos para que no se priorice el interés privado sobre las necesidades sociales, como sucedió con las tiras reactivas para detectar el dengue en 10 minutos que desarrolló la universidad que hoy produce y vende una empresa privada. Debe conformarse una comisión que pueda seguir a dónde van a parar los frutos de estas investigaciones.

Para conquistar nuestras reivindicaciones, no podemos confiar en este consejo superior: es necesario organizarnos e intervenir. La asamblea interescuela de hace dos semanas, que propusimos desde el CECyT (Centro de Estudiantes de Ciencia y Tecnología) en pos de unificar y darle fuerza a los reclamos de la Unsam, va en este sentido. Pero solo el CECyT -conducido por la izquierda y presidido por La Caldera UJS- tomó los reclamos resueltos para impulsar una campaña y que la virtualidad no deje a nadie afuera. La dependencia de las oficinas del Rectorado del resto de los centros los lleva a la parálisis: ni llevaron estos reclamos al consejo superior a través de sus representantes, siquiera compartieron las resoluciones de la asamblea en sus redes. Les estudiantes de Unsam debemos tomar estos problemas en nuestras manos, por eso invitamos a todes a sumarse a la campaña de La Caldera para que la virtualidad no deje a nadie afuera.

 

 

 

 

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