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21 de mayo de 2020

CABA: coronavirus en la Villa 21 24

Tercera bomba de contagio en la Ciudad.

Este lunes comenzó en la Villa 21 24, de la Ciudad de Buenos Aires, el operativo Detectar (Dispositivo Estratégico de Testeo para Coronavirus en Terreno de Argentina), cuyo objetivo, según el gobierno, es rastrear casos sospechosos de contagio de Covid-19 para su tratamiento y derivación y seguimiento de contactos estrechos. Sin embargo, al igual que en el resto de los barrios en donde se ha aplicado, los gobiernos nacional y de la Ciudad empezaron cuando la situación ya era crítica. En la 2124, este operativo se conoció a través de denuncias por su modo de aplicación, obligando a los contagiados o sospechosos a compartir el mismo transporte y lugar de aislamiento, hacinados en el mismo barrio. De esta manera, en lugar de un protocolo para curar y evitar los contagios, el gobierno impulsa un protocolo que hace crecer la curva de contagios en las villas de la ciudad.

 

En un barrio que supera los 40.000 habitantes, se realizan en promedio 40 testeos por día. De forma arbitraria, muchos casos de personas que mantuvieron contacto con contagiados no son testeados y por lo tanto no se le indica y garantiza el aislamiento adecuado.

 

Con 47 casos positivos, la Villa 21 24 se convierte en una tercera bomba de contagios, sumando 1.551 los contagios en el conjunto de las villas porteñas. A este ritmo de propagación, los lugares de aislamiento y camas no van a ser suficientes sí no se abarcan las habitaciones y los recursos de las clínicas privadas y obras sociales. Los hospitales de los barrios y Cesacs (centros de salud) no cuentan con los insumos y el personal necesario.

A esto hay que sumarle que en la mayoría de las manzanas no hay agua potable, y la que existe se encuentra contaminada bacteriológicamente. Las obras de urbanización están paradas, las cloacas rebalsadas, hay basurales, y falta de un plan de descacharrización frente al avance de la epidemia del dengue.

El abandono a la población trabajadora por parte de los gobiernos queda demostrado con el caso de Ramona Medina, luchadora de la villa 31, quien había denunciado la falta de agua en ese barrio.

Los gobiernos de Larreta y Fernández son responsables de este desastre, que se agrava con la flexibilización general de la cuarentena en favor de las patronales. Se priorizan las ganancias de los capitalistas por sobre el resguardo de la población trabajadora, obligada a arriesgar su vida en actividades no esenciales, aceptar rebajas de salarios o ser despedida.

Esta situación nos plantea a los trabajadores y vecinos intervenir por todos los reclamos de las familias obreras del barrio. Los comités de crisis armados desde el Estado ponen en el mismo lugar a los gobiernos que deben dar una respuesta con las organizaciones y los vecinos. La Iglesia y los funcionarios de los ministerios, que integran dichos comités, son parte de los gobiernos responsables del hambre, del desastre sanitario y los resultados fatales.

El gobierno debe responder de manera urgente a estos reclamos y rendir cuentas frente a las organizaciones, vecinos y trabajadores de la salud sobre cómo llevará adelante estas medidas.

Tomemos en nuestras manos la lucha en defensa de nuestra salud y nuestras vidas. Necesitamos contar con un protocolo de acción para los barrios, que garantice el resguardo sanitario a toda la población de los barrios populares. Conformemos comités de seguridad e higiene por barrio y manzana que tenga en sus manos el control y seguimiento de la asistencia alimentaria y sanitaria para poder cumplir con el aislamiento como corresponde.

 

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