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21 de mayo de 2020

Universidad de La Plata: la beca “Tu PC para estudiar”, mucho ruido y pocas nueces

Tardía y plagada de restricciones e irregularidades.

En las últimas horas las autoridades de la Universidad Nacional de La Plata (Unlp) anunciaron una nueva beca por la que, según el título del comunicado, “estudiantes recibirán gratis computadoras y tablets para estudiar”, bajo préstamo. Hasta ahí, la medida pareciera significar la conquista de uno de los reclamos que el movimiento estudiantil viene realizando en todo el país frente a la deserción creciente. Pero a la hora de analizar la resolución, nos encontramos con una cortina de humo.

Sucede que las autoridades de la universidad pretenden sortear el desafío planteado por la virtualización sin invertir un peso, como ya quedó de manifiesto en el verdadero “sálvese quien pueda” en el que se transformaron las cursadas, organizadas a la suerte de docentes y estudiantes.

En este caso, la Unlp recurre al preexistente programa de reciclado de basura tecnológica, E-Basura, en el cual se hacen donaciones de dispositivos viejos, rotos y usados (luego reciclados) que son los elementos que van a ser distribuidos a les estudiantes que necesiten una PC. Por lo que podríamos concluir que les estudiantes estarían recibiendo equipos inadecuados o en malas condiciones. Se desconoce el total de computadoras en condiciones de ser dadas en préstamo y de cumplir con las exigencias que requiere su uso académico, que en muchos casos requiere herramientas informáticas avanzadas. La Unlp sigue funcionando con el presupuesto del 2019, cuando es evidente que es necesario destinar recursos para garantizar el derecho al acceso a la educación en una situación que acentúa desigualdades debido a la brecha tecnológica.

El anuncio no solo llega tarde (casi dos meses después del inicio del cuatrimestre, cuando ya gran cantidad de estudiantes ha abandonado su cursada), sino también plagada de requisitos excluyentes, que van desde lo formal a lo arbitrario. En el artículo 2.2 de la resolución, se establece que la beca “será incompatible con cualquier otra beca de la Unlp (excepto la beca de comedor universitario) u otro beneficio de carácter similar de cualquier entidad u organismo público o privado”. De esta manera, quedarían por fuera les beneficiaries de las mismas, sin importar que las hayan solicitado por tener bajos recursos, lo cual podría indicar que tienen problemas de acceso a las herramientas tecnológicas. ¿Puede un beneficiarie de la beca Progresar, cuyo monto para la enorme mayoría es de $2.300, acceder a computadoras a través de ese ingreso?

Pero los requisitos son más: “no poseer un título universitario y/o terciario previo; haber completado en tiempo y forma el proceso de inscripción por página web; haber entregado en tiempo y forma la documentación respaldatoria solicitada; que los ingresos del grupo familiar no superen los montos establecidos en cada convocatoria. Para estudiantes avanzados: haber aprobado, con examen final o promoción, al menos dos materias durante el último ciclo lectivo (periodo comprendido durante el 1° de abril de 2019 y el 31 de marzo de 2020).” La exclusión de muchos sectores de acuerdo a “criterios socio-económicos”, como es el caso del requisito acerca de los ingresos del grupo familiar, siempre fue objeto de ambigüedades y arbitrariedades, ya que no hay precisiones sobre los criterios que toma la universidad para seleccionar y, finalmente, dejar a cientos de estudiantes sin becas.

Si tomamos en cuenta medidas previas, como la de la (insuficiente) beca de emergencia alimentaria, la cual sigue sin ser acreditada a muches estudiantes, podemos prever que los anuncios del rectorado tienen más demagogia que soluciones de fondo. Ya que luego de una serie de filtros y restricciones, además de plazos impuestos arbitrariamente, las becas quedan acotadas a un sector ínfimo del total de quienes la solicitan, y la ayuda termina sin llegar a muches estudiantes que están en situación crítica y que cada vez son más.

La resolución está muy por detrás de las necesidades de les estudiantes en momentos donde la deserción estudiantil va en aumento. En la Facultad de Humanidades, donde se contrastó el número de inscriptes con el de cursantes, más de 2 mil estudiantes ya abandonaron la cursada virtual.

La conducción de la Federación Universitaria de La Plata (Fulp) y de los centros de estudiantes dan muestras, una vez más, de sus lazos con las autoridades universitarias. Ninguno señaló una crítica sobre esta orientación que busca amoldar a la Unlp a un presupuesto de recorte en medio de la crisis. Tanto por el lado de la Fulp (Patria Grande - La Cámpora) como por el de la Franja Morada, llama la atención, no solo que se adjudicaron esta resolución, sino que lo hayan hecho antes de que se comunicara oficialmente -todo un cheque en blanco a las autoridades a la hora de firmar resoluciones- que muestra, además, a estas agrupaciones como la correa de transmisión de las políticas de las autoridades y no como representantes y organizadores de los reclamos estudiantiles. Esta adaptación y “saludo” acrítico a la resolución del rector Fernando Tauber no solo abarca a las agrupaciones afines al rectorado, sino también a las “independientes” como el Agite.

Es necesario que organicemos la lucha por la permanencia y la conquista de condiciones elementales, superando a las conducciones de los centros de estudiantes y a la Fulp -que actúan como asesores de las autoridades universitarias sin ponerse a la cabeza de los reclamos de les estudiantes.

Reclamamos que se den de baja los filtros establecidos que dejan afuera a una gran cantidad de estudiantes que necesitan el acceso a las herramientas tecnológicas, una real inversión para que les beneficiares de la beca accedan a equipos en condiciones según las necesidades de las cursadas y la puesta en pie de un plan integral por la permanencia en la universidad, que se tiene que dar sobre la base de un aumento presupuestario que cubra las necesidades de estudiantes y docentes.

Abramos el debate en la UNLP, impulsando asambleas, cuerpos de delegades e instancias de deliberación en todas las facultades. Organizándonos de manera independiente de los gobiernos y las autoridades, pongamos en pie un movimiento de lucha por todas nuestras reivindicaciones, en las redes, hasta que podamos volver a las aulas y a las calles.

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