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22 de mayo de 2020

Los dos caminos que tienen los trabajadores de la educación de Mendoza

Por Corresponsal
Tribuna Docente Mendoza

Con la puesta en marcha de la cuarentena las y los trabajadores de la educación asistimos a una flexibilización laboral tal que se asemeja a épocas anteriores a la conquista de derechos.

La suspensión de las clases presenciales, con la nueva adaptación al teletrabajo realizado por los docentes condiciona la totalidad de sus recursos, sean materiales o humanos y pasan a estar a disposición del Estado. En una breve descripción de esta situación es que un educador debe sí o sí disponer de un dispositivo tecnológico actualizado, tener acceso a internet y/o el uso de datos móviles para el desarrollo de sus actividades de manera full time. La economía familiar de los trabajadores de la educación se agrava al sostenimiento de esta educación virtual, sin remuneración alguna por la sobrecarga laboral.

Resguardado en una cobertura mediática y progandística que dice “que todos tenemos que hacer un esfuerzo…entre todos vamos a salir”. El gobierno busca hacer pasar la política deliberada, de hacerle pagar los costos de la crisis, a los trabajadores.

Es en este marco que la falta de voluntad política para el llamado a la paritaria 2020 se convierte en un sistema perverso, que a medida que corre el tiempo, miles de familias que dependen del salario docente ven deterioradas sus condiciones de vida al mismo ritmo que se desvaloriza su poder adquisitivo. Esto agravado por las declaraciones públicas de funcionarios acerca de la falta de recaudación a las arcas provinciales, lo que traería aparejado el posible pago de salario en cuotas o peor aún la posibilidad de incorporar una pseudomoneda,. Pero la deuda con docentes y celadores es aún mayor. Las malas liquidaciones, la equiparación entre titulares y suplentes, la ayuda de útiles e indumentaria; con un salario de referencia de diciembre de 2018 y ahora sin cláusula gatillo, son el arrastre que vienen dejando estas políticas de ajuste, que llevan al vaciamiento de un sistema educativo ya colapsado.

Frente a este escenario las representaciones sindicales han quedado totalmente involucradas en esta política de colaboración. Más que ver o hacer declaraciones efusivas y/o acciones virtuales aisladas, éstas tiene por objeto responder a las presiones de la base, que ven vulnerados constantemente sus derechos, que presionar al gobierno a incorporar en la agenda política de la provincia los intereses de las y los trabajadores. A la cabeza de este operativo, esta la burocracia celeste que dirige la CTERA, y sectores ligados a Sagasti y al Frente de TODOS, como son la Azul Naranja y otros grupos, que en nombre del diálogo y de la convocatoria a un “Consejo económico y social” eligen abandonar los reclamos al estado, para concentrarse en la “solidaridad” y en explicar que no hay otro camino.

Hay otro camino

Con bajos  salarios e infraestructura insuficiente, la comunidad educativa siempre ha sostenido las escuelas. Saludamos el enorme esfuerzo que está haciendo la docencia de Mendoza y del país por llevar adelante su tarea laboral, en una situación extraordinaria como es la suspensión de las clases presenciales, pero hay que ser consciente que esta golpeando de manera psíquicas, física y económica de muchísimos trabajadores y trabajadoras de la educación.

Es por esto mismo que la discusión que tenemos por delante es de qué forma vamos a enfrentar esta crisis para que no sea la docencia y de la clase trabajadora las que paguen con sus condiciones de vida los platos rotos de esta crisis.

O seguimos entregando derechos para ser negociados por un grupo de verborrágicos, pero sumisos dirigentes sindicales en consejo económico y social que va estar al servicio de pagar la deuda externa, o con unidad y lucha desde cada una las escuelas defendiendo educación pública y la dignidad del docente, haciendo valer sus reclamos a un gobierno que parece no querer escuchar.

Hay que poner en la agenda del gobierno, el inmediato llamado a paritarias, el aumento de emergencia del 40% del salario para compensar el trabajo no remunerado y el atraso salarial, como así también llamado a cubrir los cargos vacantes.

Es necesario que la comisión directiva del SUTE reclame a desarrollo social una solución urgente con la provisión de bolsones de mercadería para los trabajadores de la educación que peor las están pasando, y se aumente la distribución de alimentos en las escuelas.

Hay que votar un plan de lucha progresivo, que tiene que empezar con llevar adelante medidas de lucha públicas por el desagravio docentes que llame la atención, alerte sobre las consecuencias de ajuste en la educación buscando que el apoyo del resto de los trabajadores y el pueblo en general.

Nadie tiene que decirnos que no se puede… porque así es la historia de la clase trabajadora, para ganar hay que luchar.

 

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