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18 de junio de 2020 | #1598

Se realizó la jornada nacional de lucha contra el hambre

En el Obelisco y en casi todo el país
Se realizó la jornada nacional  de lucha contra el hambre

Foto Li Barragan, Ojo Obrero Fotografía

El jueves 11, las organizaciones sociales y piqueteras se vieron obligadas a salir nuevamente a las calles tras 80 días de cuarentena, denunciando que las condiciones de vida se han agravado para las familias obreras por falta del suministro de alimentos, insumos sanitarios, testeos en los barrios carenciados y un ingreso económico suficiente para poder paliar los efectos de la crisis. Las concentraciones comenzaron en horas de la mañana, cuando cientos de desocupados y cooperativistas se congregaron en el Obelisco porteño y en otros 30 puntos distribuidos por todo el país.

No es la primera vez que las organizaciones piqueteras denuncian las condiciones en las que millones de trabajadores desocupados y sus familias enfrentan durante la cuarentena. El Polo Obrero y el Frente de Lucha Piquetero ya han protagonizado otras acciones de este carácter, obteniendo que el gobierno nacional reciba los reclamos populares pero, sin embargo, a la fecha no se ha constatado el cumplimiento de esos compromisos, que implicarían un refuerzo de la asistencia alimentaria, la provisión de elementos de higienización y desinfección, así como otras medidas de emergencia para atender los reclamos urgentes del sector más vulnerable de la población trabajadora.

La jornada del 16 tuvo como aditamento la participación de todas las organizaciones sociales, con la excepción de los grupos integrados al gobierno y al Estado, que conforman el denominado “Triunvirato San Cayetano”. Síntoma de que la crisis es de tal magnitud que ha colocado a la mayoría de las organizaciones ante la necesidad de actuar para obtener una respuesta del Estado, en momentos en los que el gobierno financia a las patronales por medio de subsidios millonarios, como los ATP, y rescata a empresarios en quiebra, como es el caso de Vicentin.

Desde las organizaciones piqueteras señalan que el Ingreso Familiar de Emergencia no cumple el papel anunciado por el gobierno, ya que en lo que va de la cuarentena se percibió una sola vez, por la módica suma de 10.000 pesos y de su cobro quedaron exceptuados millones de desocupados, incluso quienes ya perciben un magro programa social de 8.500 pesos.

También denunciaron la situación crítica que se vive en las villas, asentamientos y barrios carenciados, donde han muerto varios compañeros y compañeras a causa del contagio de Covid-19.

Las actividades en el interior del país también manifestaron la responsabilidad de los gobernadores y de las intendencias, desde donde se desoyen los reclamos populares y donde se actúa en contra de los intereses obreros y populares. 
 

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