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18 de junio de 2020

Jornada del PSC: el significado de la acción divisionista de Ancla-Mst

La jornada nacional del 16 confirmó la potencialidad del Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC) como un canal alternativo al dique de contención de las burocracias sindicales.

Que varios sectores tradicionalmente remisos a participar de las convocatorias del sindicalismo combativo y prácticamente todas las luchas actuales se hayan sumado o adherido así lo demuestra.

Esta nueva realidad clarifica algunos debates sobre la supuesta falta de flexibilidad “táctica” del PSC, reafirmando que es posible confluir con amplias franjas en un campo de independencia política, no de adaptación. También reavivan discusiones al interior del propio PSC sobre los criterios de funcionamiento, que remiten a la propia naturaleza de su construcción.

En su balance de la jornada del 16 el Ancla-Mst cuestiona que no hayamos realizado la marcha a Plaza de Mayo, votada en la asamblea virtual. Según el Ancla-Mst esa marcha “ya instalada… fue levantada 48 horas antes de su realización”. Y enfatiza: “insólitamente la CSC del Partido Obrero e Izquierda Socialista se retiraron del acuerdo que teníamos”. Aquí se omite decir que la resolución adoptada por el plenario virtual expresaba explícitamente que la mesa del PSC evaluaría la forma final de la acción en CABA, considerando que la evolución de la curva de contagios en el Amba ya empezaba a acelerarse.

De manera que si alguien vulneró algo fue el Ancla-Mst ya que, sin haber un acuerdo sobre las características de la jornada del 16 en Buenos Aires, como reconoce el propio artículo, realizó igualmente una concentración frente a la UIA, pocas horas antes. La “perla negra” de la jornada (para usar una expresión del Mst) fue esa convocatoria del Ancla-Mst, objetivamente divisionista, que además se preparó en sigilo, ya que en ninguna de las reuniones previas fue anunciada. La independencia de cada organización está fuera de discusión, pero en este caso se encontraba condicionada por el carácter unitario de la jornada que, supuestamente, todos defendíamos.

El Ancla-Mst dice que “los motivos esgrimidos para abortar la marcha central fueron tan equivocados como ridículos”. Y puntualiza: “desde inexistentes impedimentos sanitarios… hasta un supuesto impacto negativo entre los trabajadores y la opinión pública”. Según el Ancla-Mst “todos argumentos que se desmoronan ante las centenares de movilizaciones callejeras… en todo el país”.

Pero lo que evaluamos para no avanzar con el formato de marcha que antes propusimos fueron no solo las estadísticas de los contagios (muy alarmantes) sino sobre todo la opinión de los sindicatos que consultamos; otro “detalle” que el Mst omite. Realizamos numerosas consultas en diversos frentes y concluimos que el riesgo que implicaba realizar una marcha podía incluso opacar la jornada en el resto del país.

Las movilizaciones que tienen lugar, sin relación con el grado de apertura de la cuarentena, son motorizadas por urgencias reivindicativas -como falta de cobro, cierres, despidos o incumplimiento de los protocolos sanitarios- que la mayoría de las organizaciones que integramos el PSC acompaña. Una de esas luchas, de las más destacadas, la protagoniza el Sutna que acaba de realizar un paro nacional en defensa de las medidas de bioseguridad y encabezó las delegaciones sindicales en Obelisco.

La jornada nacional del 16 trató de dar una expresión centralizada a todos esos conflictos pero en el marco de un programa y una estrategia, sintetizados en el documento de convocatoria a la asamblea virtual del 27. Su enorme mérito fue ese y no si en CABA se movilizaba 1.000 o 150 como terminó ocurriendo.

Las “presiones que en diferentes gremios ejercen el gobierno y corrientes afines” son enormes, pero afirmar -como hace el Ancla-Mst- que “cedimos a ellas” representa una difamación y corre el eje del problema fundamental. La CSC-PO se esfuerza por llevar las propuestas del PSC a la base de los gremios en los que actuamos. Con ese propósito promovemos, como método, los mandatos de asambleas o de los organismos colectivos de los sindicatos. Este es un criterio fundamental que parte de definir al PSC como un frente único de organizaciones sindicales combativas y no un acuerdo de las tendencias sindicales de la izquierda, de aparatos o de individuos insensibles al pulso de nuestra clase.

 

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