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19 de junio de 2020

SOS Universidad: el recorte presupuestario pone en peligro nuestras facultades

Defenderlas es algo que está en nuestras manos

 

Decir que la falta de presupuesto hace peligrar la existencia de la Universidad y la Educación Superior en la Argentina no es una exageración. El congelamiento de la partida, a partir de la extensión “automática” del Presupuesto 2019 por parte del gobierno de Alberto Fernández, deja raquíticos recursos para que funcionen todas y cada una de las facultades y casas de estudio del país. Esto profundiza el ajuste que durante años llevó adelante el macrismo y la gestión de Bullrich- Finocchiaro y los anteriores gobiernos. La necesidad de salir a defender la Universidad está más presente que nunca.

Volvieron peores

Un dato simple ya puede indicar muchas cuestiones: El último Presupuesto Nacional (y, por ende, la última partida educativa) fue votado en Diciembre del 2018, cuando el dólar oficial se encontraba alrededor de los 36 pesos. Desde aquel momento a Mayo del 2020 hay acumulados, según el Índice de Precios al Consumidor, más de 65% de inflación. Es decir, hay una liquidación sustancial de lo que el Estado otorga a los niveles educativos.

Dentro de ese rubro, el 70% de la parte destinada a “Educación” en el Presupuesto va a las 57 Universidades Nacionales, que recibieron para su funcionamiento partidas mensuales de alrededor de 849 millones de pesos en 2019 y sólo 3 millones más en cada mes del 2020. Esto equivale a un aumento irrisorio, formal  y casi inexistente del 0,33%. El peligro que esto genera para la Universidad está a la vista.

No obstante, este ajuste es aún más grande si se pone la lupa sobre el escrito. La pandemia ha traído consigo a la Universidad la llamada “Educación a Distancia”, lo cual encarece los costos de una cursada normal, en términos de inversión en infraestructura digital de las instituciones, les docentes y les estudiantes; horas extras de quienes dan clase, entre otras cosas. La virtualización hubiera implicado una inversión mayor al Presupuesto (que, ya dijimos, no existe como tal) pero la asfixia presupuestaria hace que lo paguen los docentes con más precarización y franja horaria laboral y les estudiantes con la deserción.

Pero, además de esto, pueden observarse otras consecuencias concretas de esta falta de recursos. Tanto en la UBA como en la Unlp, las comisiones de presupuesto de los Consejos fueron suspendidas hasta nuevo aviso; el gobierno no solamente congeló sino que a muches estudiantes no les paga la Beca Progresar, algo que sucede con muchas de las becas de las Universidades (por ejemplo la Sarmiento en la UBA, la “beca de emergencia” en la UNLP o la escasa distribución de partidas en la Universidad nacional de Salta); fue anulada la cláusula gatillo para les docentes universitarios (reducción del 5%), les docentes quedaron fuera del pago de los bonos para trabajadorxs estatales y sin paritaria de este año; y así podríamos seguir.

Por su parte, vale remarcar que las organizaciones que responden al actual gobierno nacional no abren la boca frente a este atropello. La Mella-Patria Grande, La Cámpora, Cepa y demás hacen silencio de radio frente a este presupuesto de miseria priorizando sus lazos, ya no de cooptación, sino de integración plena al gobierno nacional. Mientras Alberto Fernández deja las universidades como último orejón del tarro, paga la deuda en plena pandemia y crisis total, suspende la movilidad jubilatoria, paga el aguinaldo en cuotas y demás, deciden mandarse a mudar y decir ridiculeces en Twitter. El “Patria sí, colonia no” se quedó en la puerta de las facultades y no entra al “Zoom” de las clases virtuales.

Es claro que el gobierno nacional utiliza la no votación del Presupuesto para ajustar a gusto y piacere sus gastos, ya que la prioridad hoy la tiene el rescate a los capitalistas y el pago de la deuda externa. El autoproclamado “gobierno de científicos” ha hecho un milagro que la ciencia seguro podrá explicar, pero deberá investigar bastante: empeorar la política universitaria del macrismo y profundizar los ataques a la misma. Volvieron peores.

La Franja y el macrismo borran con el codo

Sí sorprendió que el bloque parlamentario de Cambiemos (con Emiliano Yacobitti a la cabeza) haya mostrado su “preocupación” por esta situación, Mientras esto ocurría  la FUA de la mano de la Franja Morada, salió en la red social Twitter a declararse contra el “Ajuste Presupuestario”, para lo que recibió el apoyo, en un acto que roza el ridículo, del ex ministro de Educación Alejandro Finocchiaro.

Esto resulta un acto de hipocresía por varias cuestiones. En primer lugar, todes fueron parte de la administración macrista (de hecho el presidente de la FUA es concejal en Tandil de Juntos por el Cambio) que vapuleó a Universidad. Empezó buscando el presupuesto del 0% y el recorte nominal de 65 millones (algo con lo que tuvo que retroceder por la rebelión de mayo del 2016).  No obstante, los ataques presupuestarios continuaron. Sólo para tomar un par de ejemplos. El presupuesto 2019 trajo consigo un recorte de más de 15 puntos en la partida de Ciencia y Técnica (y Macri destinó 16 veces más a pagar intereses de deuda) mientras que el Presupuesto 2020 de Hernán Lacunza (nunca votado) pasaba la partida de 144 mil millones de pesos a 195 mil, es decir, un aumento del 35,4% frente a una inflación de un 53,8%, dejando un saldo de más de 18% de caída en términos reales. Y todos estos datos no incluyen la subejecución presupuestaria, moneda corriente del gobierno de Macri y la Franja, que se fue de la Rosada con una denuncia de deuda de 5 mil millones de pesos con las Universidades Nacionales.

La asfixia presupuestaria fue sólo una parte de la política antieducativa del macrismo. La otra cara de la moneda fue el deterioro de las carreras de grado, que avanzó con el Sistema de Reconocimiento Académico y la Resolución 1254, que  impuso un recorte a las actividades reservadas de los títulos universitarios. Vale aclarar que uno de los principales autores de esta resolución en el gobierno de Cambiemos, Jaime Perczyk (ex presidente del CIN), hoy es Secretario de Políticas Universitarias de Trotta y Alberto Fernández. El ataque a la universidad es política de Estado, gobierne quien gobierne.

No obstante, no es solo el pasado lo que mancha a Cambiemos. La UCR co-gobierna las 57 Universidades Nacionales con el peronismo, sin hacer mucho más que un pataleo en las redes. La Franja Morada, a su vez, no convocó a una asamblea ni de la FUA, ni de la Fuba (que conduce junto al Albertismo) ni otorgó ningún canal de organización ni frente a la falta de presupuesto ni ante los problemas de la virtualidad. En el Congreso nacional, la UCR votó sin chistar ni pedir recursos la “educación a distancia”. La única diputada que llevó al Parlamento una reivindicación estudiantil fue Romina del Plá (PO-FIT-U), que propuso el proyecto de aumento de la Beca Progresar a 10.000 pesos, no tratado en el congreso por la negación de macristas y kirchneristas. Ni la Franja ni Cambiemos puede borrar con el codo lo que firmó con la mano tanto tiempo.

¿Cómo defendemos la universidad?

El ataque presupuestario tiene un objetivo, con el gobierno pasado y el actual: el pasaje de recursos para el capital financiero y el pago de la deuda. Hoy, el presupuesto (no solo educativo) que rige la vida económica de la Argentina está monitoreado por el FMI y al servicio de los bonistas.

Este cuadro abre un interrogante: ¿Cómo enfrentamos esta política?. Las autoridades universitarias de todo tipo y color acompañan desde hace años el ajuste a la cartera universitaria.  Las agrupaciones estudiantiles vinculadas a Cambiemos responden a este régimen y fueron parte del gobierno de Macri que destruyó la universidad. Cualquier discurso en defensa de lo público es para la tribuna. Las organizaciones que responden al gobierno, por su parte, ni siquiera tienen un discurso, y prefieren no decir nada para ayudar a hacer pasar este ajuste.

Este panorama deja una conclusión en puerta. La defensa de la universidad está en manos de estudiantes, docentes y no docentes que debemos salir a pelear sin ninguna atadura al gobierno de turno o a los diferentes colores políticos del régimen universitario. Para esto no empezamos de cero. En 2018 dimos una gran pelea en defensa del presupuesto y del salario de nuestres docentes, que fue concluida por la burocracia sindical kirchnerista y sus aliades estudiantiles. Son esas reservas de lucha que tenemos que poner nuevamente en pie las que se requieren para defender nuestros lugares de estudio.

Desde la UJS, entendemos que es fundamental abrir un cuadro de deliberación organización y lucha lugar por lugar. Esto implica, a nuestro entender, desarrollar un programa en todos los lugares, mediante asambleas y reuniones abiertas, que ponga arriba de la mesa la necesidad de un aumento de emergencia y la triplicación del presupuesto universitario y educativo; la necesidad de aumentar la Beca Progresar a 10.000 pesos; la lucha por la paritaria y la cláusula gatillo de nuestres docentes; la pelea por las condiciones de cursada, tanto en el marco presencial como el virtual.

Esta lucha tendrá que realizarse con independencia política de los gobiernos de turno y de las autoridades, impulsores y cómplices de este ajuste brutal. La defensa de la universidad está en nuestras manos.

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