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24 de junio de 2020

Los estatales de Chubut y Santa Cruz, más cerca de la indigencia

Así se deduce del informe de la Universidad de Comodoro Rivadavia, que da cuenta también de manipulaciones en las estadísticas del Indec.

En el medio de las polémicas por Vicentin, el Covid-19 y el Día del Padre, una noticia no tan difundida fue que “el Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de Comodoro Rivadavia, que conduce [el profesor] César Herrera, estableció que se necesitan ingresos mensuales de 50 mil pesos para no ser considerado pobre de acuerdo a los parámetros del Indec” (ElPatagónico, 19/6). El informe se realizó junto al Departamento de Ingeniería Electrónica de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y es el primero sobre canasta básica que surge de este acuerdo.

Ya no resulta tan llamativo que las familias trabajadoras de la Patagonia estén hundidas en la pobreza. Ahora, los datos nos vienen a confirmar que son miles los trabajadores del Estado que están más cerca de la línea de la indigencia que de la pobreza en las provincias de Santa Cruz y Chubut. Tanto en la primera, administrada por Alicia Kirchner -a quien el macrista Frigerio felicitó desde la mesa de Mirtha Legrand y Alberto Fernández toma como “modelo” a seguir- como en la segunda, los sueldos de trabajadores de la salud, municipales, docentes y estatales, así como las jubilaciones, promedian entre $20.000 y $25.000, que en el caso de Chubut ni siquiera se pagan en tiempo y forma.

A su turno, Herrera remarcó que el Indec recoge “productos de menor calidad que los que se venían analizando localmente (…) pusieron ahora hígado en vez de bife de chorizo; o carnaza en vez de aguja, y agregaron pechito de cerdo; hay menos quesos y lácteos que los que analizamos nosotros” (ídem). El kirchnerismo se ha jactado en muchas oportunidades de “burlar” al FMI con índices truchos para no pagar más intereses de la deuda externa “atada” al PBI. Ahora dicen que volvieron mejores, por eso acuerdan con el FMI y los buitres, pero se burlan de la clase trabajadora, modificando los productos de la canasta básica para que no haya tantos “indigentes”.

La decisión de cambiar los productos de la canasta básica para “disimular” la pobreza de nuestro país no es un error, sino una decisión política, funcional a los gobiernos que han congelado los salarios estatales, pagan los aguinaldos en cuotas, eliminaron por decreto la movilidad jubilatoria y no garantizan los alimentos en los comedores populares en medio de la pandemia. Mientras tanto se subsidia a Techint, Coca Cola y las petroleras.

Este panorama refuerza la justeza de reclamar el fin del ajuste contra el pueblo trabajador, el pago en tiempo y forma a los estatales de Chubut; aumentos salariales y paritarias libres. La crisis deben pagarla los capitalistas.

 

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