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24 de junio de 2020

Supermercados: al menos 444 casos de Covid-19 en el Amba

Observatorio de los trabajadores - Informe especial.

La situación que se vive en los supermercados ha dejado de manifiesto lo que los trabajadores denuncian desde el primer día de cuarentena: las patronales priorizan a toda costa su facturación, sobreexponiendo a los empleados y transformando a los “super” en uno de los principales focos de contagio comunitario. El crecimiento exponencial de los contagios ha venido creciendo de forma silenciosa, debido a que las empresas ocultan la información de los casos de Covid-19, con el propósito de no verse obligados a detener sus negocios ni adoptar medidas sanitarias y protocolos que estiman como una pérdida de sus beneficios económicos.

Un relevamiento que ha organizado un sector de trabajadores del gremio de comercio estima que ya son al menos 410 los trabajadores del Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba) que han contraído Covid-19 producto de la desidia patronal. Pasadas tan solo algunas horas se confirmaron unos 34 nuevos casos, dejando el total en 444. De estos, los trabajadores informan que 158 corresponden a Coto, 129 a las sucursales de Carrefour, mientras que 70 son de la cadena Cencosud. El conteo podría ser mayor debido a que muchos casos aún están a la espera de su confirmación y a que tanto las patronales como la dirección del Sindicato de Comercio no difunden los casos.

Peor aún para el resto del país, donde la extensión territorial y la multiplicidad de lugares hace casi imposible de sistematizar los informes si no se cuenta con un acceso centralizado de la información, dejando solo al descubierto los casos que van apareciendo por medio de las denuncias públicas que realizan los trabajadores de cada lugar.

La ruta de los contagios

El caso que por estas horas está generando más revuelo es el de Coto Lanús, donde los casos de contagio escalaron de 10 a 22 en tan solo cuatro días, sin que se resuelva la suspensión de las actividades ni el hisopado para los 400 trabajadores que realizan sus labores en el establecimiento. Incluso, los trabajadores han denunciado que llevan días en la sala de espera del Hotel de la Provincias (propiedad del sindicato), en malas condiciones, esperando que se les asigne una habitación. Eduardo Bufalo, mano derecha de Alfredo Coto, llegó a protagonizar una escandalosa escena con el propósito de evitar la clausura de la sede que se ha convertido en uno de los mayores focos de infección.

Otro caso alarmante, perteneciente a la misma cadena de hipermercados, es el acontecido en el Coto Quilmes, con al menos 20 casos de Covid-19 confirmados. Allí habían comenzado las denuncias de los trabajadores a la patronal, pero esta decidió omitirlas, en el afán de continuar con su actividad, lo que conllevó un aumento de los contagios exponiendo también a la clientela a la propagación de virus.

En los últimos días se han registrado un sinfín de casos en distintos puntos del Conurbano bonaerense: un contagio en el Carrefour de Malvinas Argentinas; uno en el Vea de Merlo, donde no se suspendió la actividad y donde días atrás se había detectado otros tres casos; otro caso en el Coto Ramos Mejía, sin que se tomaran medidas; un caso en la sucursal de San Justo de Walmart; el contagio de un directivo de la sede de Walmart en avellaneda, que dio lugar a un cierre de 24 horas por desinfección; un contagio en Makro de San Justo; dos casos en el mayorista Dulcenter, ubicado en Quilmes; un contagio en Carrefour de Tigre; cuatro casos en dos sucursales de Makro (Ituzaingo y Haedo), las cuales pararon un día para desinfectar; un caso en Coto de Tapiales, La Matanza; un contagio en Día% de Moreno, por el cual tuvo que cerrar la sede; En Makro San Justo tuvieron que cerrar ante la aparición de un caso y rotar al plantel con personal de Benavidez, lo que dio lugar a nuevos contagios y a una segunda rotación; en el Easy de La Tablada se aisló a 40 trabajadores por un contagio y se paró 24 horas para desinfectar; en Disco San Isidro un contagio; un caso en el Carrefour de Banfield y dos contagios en el Coto de Banfield, donde los trabajadores realizaron la denuncia debido a que la empresa se negaba a informar.

Se trata de múltiples casos que dan solo cuenta de la punta de iceberg de la gravosa situación que se padece en el gremio. En la mayoría de los casos, esos contagios no han sido abordados por ninguna medida de las patronales lo que podría dar lugar a una propagación mayor en cada lugar cuyo alcance aún no ha salido a la luz.

En la Ciudad de Buenos Aires se han registrado 11 casos en la sucursal 215 de Carrefour (Scalabrini Ortiz 3128, en el barrio porteño de Palermo) y 10 en la tienda 35 de Disco (Uriburu 1230, barrio de Recoleta). Aquí también se multiplican los casos en decenas de sucursales: en la sucursal 23 de Disco en Palermo hay cuatro casos confirmados; dos positivos en la sucursal 61 y otro en la 78 de Coto Balvanera, misma situación que se replica en las sucursales 45 y 58; otro caso en la sucursal 66 de Coto Colegiales; un contagio en el Chango Mas de Mataderos; en Maxiconsumo de Villa del Parque cerraron la sede por un día, para desinfectar, debido a un caso de contagio; un caso en la sucursal 74 y otro en la 91 de Coto en Abasto; el Easy de Paternal ya lleva dos casos; un contagio en la sucursal 107 del Disco de Saavedra y otro en la 54 de Colegiales; un caso en la tienda 307 del Carrefour de Recoleta y otro en Monserrat; las sucursales de Disco de Recoleta y Villa Devoto debieron cerrar al informarse contagios en ambas; Coto Once con un contagio, lo mismo en las sedes de Caballito y Flores; contagios en los Easy de Barracas y Villa Lugano; un caso en el Disco de Belgrano y otro en Retiro; un contagio en el Día% de Floresta; un caso en el Coto de Parque Avellaneda y otros en las sedes de Boedo, Recoleta, Villa Lugano, Villa Gral. Mitre y La Boca; un caso en Vital Almagro; dos trabajadores del sector de cajas del Jumbo de Villa Crespo y un auditor contagiado que circulo por Coppel Pompeya, dando lugar a su cierre. Mientras escribimos estas líneas se suman cuatro casos más en los Coto de la Ciudad, lo que hace imposible seguirle el ritmo a los contagios.

El mapa se ve mejor con el celular horizontal

Se trata de apenas unos casos dados a conocer solamente en los últimos cincos días. Las implicancias de este informe recolectado sobre la base de las denuncias de los trabajadores son inconmensurables dado el nivel de exposición al contagio en los supermercados y a la política criminal de las patronales. Esta situación da cuenta de la inexistencia de protocolos en los establecimientos y de un (des)control discrecional de las empresas respecto a la crisis en curso.

Por otra parte, la información solo llega a través de redes sociales ya que la prensa burguesa, debido a la jugosa pauta publicitaria, esconde el problema. Basta con abrir una página web de noticas y rápidamente aparecen los banners de los supermercados.

Entre “Bufalos” no hay cornadas

El apriete antes mencionado de Bufalo en la sucursal Lanús fue efectivo: la sucursal no se cerró, sino solo dos sectores. Ahora en vez de 10 casos ya tenemos el doble. El escándalo no es tanto que el patotero grite, sino que los municipios le hagan caso. Los delegados de Coto también denuncian a Ramón Muerza (burócrata con fuertes vínculos con la empresa) como responsable de aprietes y golpizas con patotas a los delegados que denuncian los casos positivos como lo sucedido con el delegado de la sucursal Retiro.

Muerza, ex secretario general de comercio de CABA, encabezó la lista opositora que ganó las elecciones del 2018 y cuya victoria fue birlada por el accionar del Ministerio de Trabajo macrista y la Justicia. Ocuparon meses el sindicato, pero a fin de año cerro nuevamente con Armando Cavalieri en la federación (Faecys) y abandonó a la oposición que lo había ungido. Hace unas pocas semanas apareció con Alfredo Coto rechazando la clausura por precios abusivos de la sucursal de Ramos Mejía. Recordemos que el gobierno delegó en los municipios el control de precios. Ese fue el primer y último supermercado clausurado. Los inspectores municipales no controlan precios ni muchos menos las condiciones de trabajo y la reacción patronal frente a los casos positivos. Se ve que la pauta publicitaria llega a todos los municipios y más arriba también.

En Quilmes la intendencia de Mayra Mendoza tardó ocho días en clausurar la sucursal de COTO luego de 20 casos positivos, batiendo el record por sucursal. No hay grieta, desde municipios de La Campora (Quilmes) o el PJ (La Matanza) al PRO de Grindetti (Lanus) y Larreta (CABA). En la Ciudad de Buenos Aires, en las sucursales de Coto, Carrefour y Disco se extiende el virus debido a la negativa a cerrar las mismas, testear al personal y desinfectar el establecimiento. Los protocolos estatales no superan el nivel de “recomendaciones”. El gobierno nacional, en los protocolos que emitió, omite los supermercados; el del gobierno de Kicillof, en la provincia de Buenos Aires, recomienda pero no obliga. No hay ningún protocolo estatal claro, lo que le da luz verde a las patronales para que se desenvuelvan según su parecer. No se aplica algo tan elemental y económico como el control de temperatura en el ingreso. En las principales cadenas aparecen protocolos de la empresa que solo buscan garantizar la continuidad de la facturación, y en otros casos ni eso, como es el caso de Vital.

¿El sindicato? Bien gracias

El secretario general del Sindicato de Comercio, Armando Cavalieri, es el principal garante de esta situación. Ha salido a minimizar los hechos señalando que solo se trataría de “algunos casos” y marcando la responsabilidad en que muchos empleados viven en villas miseria. Contagio comunitario en el barrio o la familia, a contramano de la evidencia de contagios múltiples en decenas de supermercados. El tema no es un hecho menor, porque las ART solo cubren la licencia de los casos de Covid-19 contraídos en los supermercados. Esta política agrava la propagación del virus ya que obliga a esconder los síntomas por miedo a perder las prestaciones correspondientes. Además de que se trata de una vil manipulación ya que uno de los momentos de mayor exposición es en el viaje de ida y vuelta al trabajo, lo que suele ser contemplado dentro de la cobertura de las ART para los casos de accidentes: se vuelve imposible verificar la fuente exacta del contagio, pero es ineludible la responsabilidad patronal en su propagación.

Las patronales tampoco están pagando al 100% la licencia de aquel personal que es población de riesgo. Aplican el acuerdo de la UIA, CGT y gobierno del 75% de bolsillo, a pesar de estar con una facturación record. El sindicato fue el primero en firmar un acuerdo con la Came (cámara de empresarios) para recortar salarios encuadrados es este pacto. Y fue el primero en recibir los fondos de la Anses para el programa ATP y así pagar salarios en la obra social Osecac y del personal del sindicato -el abogado de Cavalieri se encuentra en la dirección de la Anses camporista. Cavalieri fue, también, el primero en reclamar que se aplique una reforma laboral en la previa de la reunión de la CGT y el FMI. A sus 84 años es el “mejor empleado” de la patronal de comercio. Luego de la carta pública que delegados opositores le enviaron a Larreta y Alberto Fernández semanas atrás denunciando la situación y reclamando el control estatal, el presidente los convocó a una reunión en el Ministerio de Trabajo. Nada salió de ahí. El presidente habla de Suecia o del running, mira para otro lado. La “soberanía alimentaria” termina en donde empiezan las filas de caja.

La lucha de los trabajadores

La excepcionalidad de la situación ha actuado como un revulsivo en la conciencia de los trabajadores de los supermercados. Por un lado un boom de ventas, al menos 15% de incremento neto en volumen de venta. Las grandes cadenas recuperaron lo que habían retrocedidos frente a los “chinos” que por diversos motivos retrocedieron drásticamente. 200 supermercados chinos cerraron, muchos porque sus dueños quedaron varados en sus vacaciones en China, combinada con cierta sinofobia al ser el país de origen de la epidemia. La cuarentena afectó drásticamente los hábitos de consumo haciendo negocio redondo para las patronales de supermercado.

Este salto en la facturación, que se expresó tempranamente en los primeros días de la cuarentena, produjo colas interminables, extensiones de la jornada luego del horario de cierre y mayor precarización laboral. Las cuentas estaban abiertas a los ojos de los trabajadores. Esto dio lugar a que desde todo el activismo opositor se impulsara el reclamo de un bono de $20.000. Paros y acciones de lucha, organizados por los trabajadores, lograron que las patronales de las grandes cadenas de supermercado, primero, y luego los maxiconsumos pagaran un bono mensual de $5.000. Los delegados combativos impusieron en muchos supermercados el control de temperatura, el felpudo esterilizante, el cierre intercalado de cajas para garantizar distanciamiento entre los cajeros, le arrancaron a las empresas los equipos de protección personal y las marquesinas protectoras frente a las cajas. Y todo tipo de reivindicaciones surgidas de la nueva situación. Un dato de color que ilustra este proceso es el caso de Diarco sede Central, que está en el Mercado Central, donde los trabajadores, frente a foco de contagio en los hangares, impusieron la modificación del régimen laboral, estableciendo una quincena de corrido y una quincena de licencia, sin afectar el salario.

Este mes, luego de la ofensiva flexibilizadora de Cavallieri y el ataque oficial al aguinaldo, las patronales de varios supermercados, encabezados por la francesa Carrefour, anunciaron que no iban a pagar el bono de $5.000 porque tenían que pagar el aguinaldo. En cambio, anunciaban bonos por productividad de $2.000 a los cajeros que vendan más tarjetas Carrefour en el mes. La respuesta de los trabajadores no se hizo esperar, decenas de cuerpos de delegados se reagruparon a nivel nacional y el 23 de junio realizaron una jornada de protesta, con asambleas en el horario de trabajo, agitaciones con pancartas, etc.

En este cuadro conflictivo hemos puesto en pie la Agrupación Naranja de Comercio de la Coordinadora Sindical Clasista con presencia en varias localidades. Impulsamos el reclamo por la reapertura de la paritaria que esta vencida acorde a la inflación, reclamamos el bono de $20.000 para los trabajadores de supermercados y call centers, que sufren la explotación sin límite del teletrabajo. Reclamamos la reducción de jornada dado el stress y la insalubridad que implica trabajar en uno de los principales focos de contagio: en Italia el 30% de los trabajadores de los supermercados dio positivo en Covid-19. Rechazamos el pacto ajustador de Cavalieri, la Came y el gobierno. Impulsamos un protocolo obrero, para que los trabajadores en asamblea mandaten a los delegados o elijan comisiones de bioseguridad donde estos estén borrados. El control de los trabajadores como única garantía de la salud y la vida de los trabajadores y la población sobre la necesidad desenfrenada de facturación de los capitalistas. Impulsamos un plenario de delegados para votar un plan de lucha con este programa. Los trabajadores de comercio necesitamos una dirección.

 

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