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24 de junio de 2020

Desocupación récord en Tucumán

Los números publicados recientemente por el Indec son alarmantes. El conglomerado urbano del Gran San Miguel de Tucumán alcanzó una desocupación del 13,1% (52.000 personas) en los tres primeros meses del año, uno de los índices más alto del país -incluso por encima del Gran Buenos Aires o el Gran Rosario. Los números se tornan aún más preocupantes si se tiene presente que corresponden al período anterior a la cuarentena, y que en el Gran San Miguel está instalada la mayor cantidad de fuentes laborales de la provincia. La desocupación golpea en mayor medida a los jóvenes de hasta 29 años, que representan el 55% de los desempleados, y particularmente las mujeres jóvenes representan el 37% del total.

Además, 90.000 personas de este conglomerado urbano están en busca de empleo a pesar de contar ya con un trabajo, por los salarios deprimidos y paritarias a la baja que hacen que ninguna familia puede vivir con un solo ingreso. Incluso trabajadores del Estado, como docentes o personal de comunas y municipios, hacen doble turno en compañías de reparto a domicilio.

Durante los meses de la cuarentena la desocupación no ha hecho más que aumentar en toda la provincia. Comercios cerrados, construcción totalmente paralizada (no existe la obra pública en Tucumán), despidos en call centers, rebajas salariales en escuelas privadas y un largo etcétera de precarización laboral. La pandemia le ha servido a las patronales para saltearse las paritarias: a modo de ejemplo, cuando ya ha trascurrido un mes de zafra en la provincia recién se comienza a discutir un posible aumento salarial. En comercio y gastronómicos ocurre otro tanto, con despidos, rebajas salariales y una extorsión constante por aceptar el avasallamiento de sus derechos o ser despedidos.

Los índices elaborados por el Indec dan cuenta de una situación potencialmente explosiva entre los desocupados de las barriadas más populosas, que por supuesto se encuentran en este conglomerado urbano. La desocupación ha crecido en los barrios durante la cuarentena a niveles intolerables. Las ollas populares realizadas por el Polo Obrero recogen la creciente miseria y son un puntapié para la organización de los desocupados. El gobernador Juan Manzur se prepara para un aumento de la conflictividad, y por eso le ha pedido al gobierno nacional que el Ejército vuelva a actuar en estas barriadas, para el amedrentamiento de los más necesitados.

Las patronales y el gobierno buscan valerse de la cuarentena para imponer una reforma laboral de hecho tanto en el sector público como en el privado, con miles de despidos, mayor precarización, aguinaldo en cuotas y paritarias congeladas. Esta ofensiva debe ser contrarrestada con la organización y lucha independiente, que es el camino que mostraron las acciones del Plenario del Sindicalismo Combativo en Tucumán el 16 de junio, en el marco de la jornada nacional de lucha. Intervengamos para que la crisis no la paguemos los trabajadores.

 

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