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24 de junio de 2020

El debate sobre la libertad de expresión en el freestyle

Por una cultura libre de violencias.

En los últimos días, desde un canal de YouTube (El corral de Jimmy) se ha editado y subido un vídeo donde se acusa de censura a freestylerxs como Dtoke (reconocido freestyler bicampeón de la Red Bull Nacional en 2013 y 2015, campeón mundial de la Red Bull en 2013) quien en un streaming reconoció que más allá de la técnica, por el contenido de las rimas no podría haber votado a Dozer en la edición de la Red Bull Nacional 2019. Esto sería considerado censura ya que se valoraría la ideología del freestyler por sobre su desempeño, en el marco de una disciplina que se rige por ciertas reglas técnicas.

En la edición del año pasado se encuentran en los cuartos de final Dozer (oriundo de Claypole, campeón nacional de la Red Bull 2018) versus Roma (Rosario Flores, una de las dos freestyler que consiguieron llegar a la Red Bull). Muchxs freestylers coinciden que el primer round fue parejo o incluso que se lo podría llevar Dozer por haber tenido más técnica, pero todo cambia en el segundo round, cuando el debate aborto legal o aborto clandestino se mete en el juego.

“Para vos un bebé es un esperma, para mí un bebé es una familia eterna. Mí familia me preocupo para que se duerma y vos te preocupas por abortar para abrir esas dos piernas” le tira Dozer a Roma luego de varías referencias de la joven freestyler sobre la sexualidad y la educación sexual como herramienta de conocimiento del cuerpo, no solo para evitar embarazos, sino para una vida plena.

“No sabe qué decir, aguante la maternidad. Pero es deseada o no será”, disparó la freestyler porteña tirando por el piso todos las rimas pro aborto clandestinos de su rival, en un minuto viralizado por redes sociales. Es aquí el punto de inflexión.

El freestyle se caracteriza por la libertad de expresión de los competidores cuyo desempeño no es evaluado por el público sino por un jurado que debe tomar en cuenta aspectos técnicos de sus intervenciones (flow, ingenio, puesta en escena, métricas, etc.). Incluso muchas veces se denosta los intentos con empatizar con el público como “populismo”, más cuando no se trata de posiciones que sean parte de la trayectoria de un freestyler sino solo un recurso para acallar la voz de su contrincante con la ovación de los asistentes.

Sin embargo, no se puede desconocer que la articulación de estos aspectos técnicos (imprescindibles) con ingenio, creatividad y empatía puede ser suficientes para obtener la victoria. Y es que Roma no solo consigue responder a Dozer e igualarlo en técnica, sino que logra conectar sus rimas con un movimiento en alza, como el movimiento de mujeres y disidencias, que ha movilizado a millones por el aborto legal, por educación sexual y por todas las reivindicaciones y que se hizo presente en la batalla. Es por esta conexión que el público y el jurado se vieron interpelados y dieron por victoriosa a Roma.

Si Roma hubiera carecido de técnica probablemente hubiera sido derrotada por Dozer a pesar de la justeza de sus ideas. Es que el freestyle no se dedica a premiar las ideas, ni mucho menos a jerarquizarlas, sino que aspira a potenciar la creatividad de los competidores para actuar espontáneamente con las herramientas con las que cada uno cuenta. En este punto no corresponde ninguna censura oficial a la expresión de los competidores, más bien suelen ser las condiciones históricas las que determinan una “censura off de record”, para bien y para mal, de cada participante.

Una escena machista: el reflejo de una sociedad

En una entrevista con infobae, Roma cuenta que “a los 15 años estaba en una batalla en la plaza con 9 hombres y uno de ellos me dijo en su rima que ‘me arrodillaba y les chupaba la p…. a todos’. Fue muy feo y me marcó mucho. La escena del freestyle sigue siendo machista pero está cambiando mucho y de golpe. A la gente que sigue con esas ideas les cuesta muchísimo”.

Los escenarios del freestyle estas plagados de estas escenas, cuando uno de los principales recursos es el de descalificar al oponente por su apariencia, parejas, gustos o innovaciones estéticas.

No solo es la escena del freestyle. Recordemos que al calor del Ni Una Menos y la Ola Verde más de 700 artistas reconocidas han lanzado la campaña por Mas Mujeres En Los Escenarios logrando a fin del año pasado una ley de cupo femenino en eventos musicales (que no resuelve los problemas de fondo) pero que ha venido a instalar una demanda sentida por el conjunto del las artistas del movimiento de mujeres y disidencias.

Por una cultura libre de violencias

Es en este contexto que artistas, freestyler y raperxs reconocidxs consideran ilógico que se sigan aceptando rimas que cosifican a la mujer, rimas homofóbicas, xenofóbicas, rimas que reflejan algún grado de violencia hacia las mujeres y diversidades, hacia las distintas “etnias” y pueblos originarios.

Saludamos el debate que se está dando en el movimiento y llamamos a lxs jóvenes a organizarse por una cultura, por un freestyle, sin violencias y por cada una de nuestras reivindicaciones, para tomar las riendas de una transformación social verdadera. El propio Trotsky en el “Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente”, nos deja claro que el arte en sí mismo no puede transformar radicalmente las condiciones sociales en las que vivimos. La transformación social solo puede darse actuando sobre las condiciones materiales de nuestra existencia de forma revolucionaria. Por eso, el manifiesto concluye: “La independencia del arte – por la revolución; La revolución – por la liberación definitiva del arte.”

 

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