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25 de junio de 2020

Hurlingham, primero en el crecimiento semanal de casos de Covid-19

Se necesitan medidas urgentes para preservar la salud de los vecinos.
Por Corresponsal

 

Tal como habíamos advertido en un artículo de Prensa Obrera, el crecimiento de los casos de Covid-19 en Hurlingham ha dado un fuerte salto en los últimos días. Las múltiples flexibilizaciones que llevó adelante el intendente Juan Zabaleta tuvieron como resultado final el primer puesto del municipio en el aumento de casos positivos semanales (73%) y el cuarto en la mayor cantidad de positividad en los testeos durante el mismo período (38%). Tomando como base la medición que realiza el distrito, al 24 de junio la suma de casos escala a los 303, lo cual evidencia que solamente en el transcurrir de este mes se han detectado el 79% de los positivos totales. Las políticas municipales, lejos de dar soluciones, agudizan los problemas.

¿Cuán fiable es la medición del municipio?

El panorama se vuelve aún más alarmante si tenemos en consideración que el registro otorgado diariamente por las autoridades del distrito no coincide con el provisto por la Provincia de Buenos Aires.

Solo por dar un ejemplo, en el día 24 de junio la brecha es del 11%: 303 casos según el municipio, contra los 339 que muestra la gobernación. El oficialismo no solo no ha explicado esta diferencia, si no que ha llegado al absurdo de declarar en programas televisivos cifras que correspondían a los registros provinciales, contradiciendo sus propios informes. La solución a este desajuste, según proponen desde algunos medios locales, se explica debido a que todo paciente con domicilio en Hurlingham que acuda directamente a sanatorios que se encuentren fuera del partido queda ajeno a la contabilidad del mismo.

Tomando ese criterio, la medición de la Provincia resulta más rigurosa, ya que muchos vecinos pueden hospitalizarse en otros municipios pero haber contraído el virus en Hurlingham. Dejar de lado estos casos implica desconocerlos para las políticas de aislamiento y, por ende, ignorar que aquellas personas son agentes de contagio. Es necesario que desde el oficialismo se clarifique la razón de la brecha y que se lleve el recuento verídico de los casos, teniendo en cuenta aquellos que se diagnostiquen por fuera del sistema de salud distrital.

El Hospital Modular a media máquina

El escenario del municipio no es menos complicado en cuanto a sus instituciones sanitarias. La apertura del Hospital Modular trajo consigo un largo retraso y falta de equipamiento. La demostración cabal de este problema se encuentra en los propios anuncios que las autoridades municipales realizaron durante su construcción.

El 24 de marzo, Zabaleta anunciaba que tendría 80 camas en total (28 de terapia intensiva y 52 de internación crítica). El 4 de mayo, contradecía sus dichos anteriores y hablaba de 24 camas de terapia intensiva -es decir, cuatro menos. A su vez, aseguraba que cada cama de estas últimas contaría con un respirador y que el Hospital estaría equipado y listo para su funcionamiento en tan sólo una semana. Sin embargo, recién el 24 de junio fue su inauguración, casi un mes y medio más tarde, y con solo 12 respiradores –uno cada dos camas de terapia intensiva. A horas de su apertura, ya se han hospitalizado seis personas con Covid-19, evidenciando lo costoso que significó el retraso y, a su vez, el problema que puede generar la escasez de suministros.

Según funcionarios, la falta de respiradores se debe a la interna peronista entre el ala de Alberto Fernández –a la cual pertenece el intendente- y el kirchnerismo “duro”. No es una hipótesis descabellada, si tomamos en consideración el cruce en redes que tuvieron esta última semana Zabaleta y el Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni. Las declaraciones cruzadas entre ambos reflejan una puja interna que en el caso del Hospital Modular tiene en el medio a los vecinos del distrito, que pagan la disputa del PJ con la incompleta provisión del equipamiento médico.

Un plan contra el Covid-19 por y para los trabajadores del municipio

Los trabajadores vienen siendo los perjudicados por las políticas del distrito. Las flexibilizaciones de Zabaleta provocaron que miles de personas tuvieran que ir a sus trabajos arriesgando la salud de ellos y sus allegados. Esto se agrava en los barrios carenciados del municipio, donde las casas suelen estar aglomeradas y varias familias suelen vivir pegadas en cada edificación. Los desocupados siguen sin recibir ningún tipo de asistencia, lo que representa un “sálvese quien pueda” implícito, debido a la imposibilidad que tienen de realizar changas para sobrellevar el día a día.

Por eso, para poder llevar adelante la cuarentena, el Estado debe garantizar un seguro al parado por $30.000 y poner en producción solo aquellas industrias que sean esenciales, garantizando en cada lugar las indicaciones sanitarias. A su vez, para que estas sean garantizadas en cada establecimiento que abra, llamamos a la creación de comisiones obreras de seguridad e higiene, con derecho a veto de producción. Apliquemos un plan integral de los trabajadores contra la pandemia.

 

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