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30 de junio de 2020

Construcción: el empleo en picada

Se publicó el Informe de Coyuntura de la Construcción correspondiente al periodo mayo-abril, que elabora el IERIC (Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción) y da cuenta de la profundización de la caída de la actividad en el gremio pese a todos los anuncios de planes de reactivación. En el mismo, figura que la cantidad de empleo registrado es de 278.425 puestos: el número más bajo desde 2006, cuando se comenzaron a publicar estos informes.

Anuncios: programas que no alcanzan

Desde que asumió este nuevo gobierno, Alberto Fernández planteó que le preocupaba la situación que atravesaba el gremio de la construcción y que iba a tomar medidas para revertir la caída. Sin embargo, a la fecha no se ha avanzado nada en esta dirección.

La contramedida para atenuar la caída fueron los anuncios de distintos planes que no tuvieron ningún efecto, por sus características y por la profundidad de la crisis en la que está el sector. Estos son, el Plan Argentina Hace y el Plan Argentina Construye que lo que proponen es la ejecución de pequeñas obras con plazo de no más de 180 días en las que le dan la posibilidad a cooperativas y organizaciones sociales para ejecutarlas. Gran parte de estos proyectos dependen del endeudamiento privado y no de una inversión pública de recursos. Esto es insignificante, sumado a la profundización de la precarización laboral por avalar el trabajo por fuera de un convenio que ya es demasiado flexible.

También relanzaron el Plan ProCreAr, que entrega prestamos para refaccionar viviendas. En la crisis que están atravesando las familias trabajadoras, en las que se endeudan para comprar alimentos y para vivir el día a día este plan parece no tener un gran efecto. Otro dato de este plan es que aún no se han terminado de entregar las viviendas que se comenzaron a realizar por el 2012/13 y que después de ocho años solo se entregaron alrededor de 37 mil viviendas en el país, muy por debajo de las necesidades planteadas. Al día de hoy son muchos los barrios que están sin terminar o mal terminados, por el constante abaratamiento de costos que las empresas llevan adelante para su ejecución.

Qué hacer

La gravosa situación que afecta a la construcción debe ser abordada con un plan integral que se valga de los recursos nacionales para poner en pie la industria y al mismo tiempo satisfacer las necesidades populares postergadas: todo lo contrario a lo que viene haciendo el gobierno con los subsidios a los capitalistas y las negociaciones con los bonistas privados.

En este contexto, lo primero que tenemos que reclamar es un seguro al parado de la construcción, equivalente a la canasta familiar, para poder sobrellevar esta crisis. Para esto debemos superar a las direcciones sindicales burocratizadas, como la del entreguista Gerardo Martínez, quien ha hecho carrera delatando trabajadores durante la última dictadura militar y negociando con las patronales a espaldas de los obreros de la construcción.

Por otro lado, es necesario un plan de viviendas e infraestructura atendiendo las necesidades de la población en su conjunto y poner a trabajar a todos los compañeros del gremio en un plan de obras que sirvan, realmente, para mejorar nuestras condiciones de vida.

Necesitamos: salario igual a la canasta familiar; provisión de los elementos de seguridad para circular (barbijos, alcohol en gel, guantes, etc.); transporte a los lugares de trabajo respetando el distanciamiento y garantía del traslado de regreso a las viviendas de cada trabajador, costeado por las empresas; elementos de seguridad personal para realizar las tareas; realizar las tareas con el distanciamiento correspondiente; que en las obras haya comedores amplios y equipados para mantener la higiene; que se garantice la comida; que haya baños (1 cada 5 trabajadores mínimo) y duchas con agua caliente para poder higienizarse y jornadas de trabajo reducidas.

 

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