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30 de junio de 2020

Mar del Plata: el ataque de antiderechos a la bandera de la diversidad, el gobierno y las iglesias

Por Rocío García
Plenario de Trabajadoras Mar del Plata

El 28 de junio, a 51 años de la revuelta de Stonewall que le puso fecha al Día Internacional del Orgullo y la Diversidad, sectores antiderechos -que se presentaron como veteranos de guerra- descolgaron la bandera que había sido izada en la plaza San Martín luego de una ordenanza municipal en conmemoración de la fecha. Luego, en nombre de la “patria y unidad nacional”, se dirigieron al municipio, donde devolvieron la bandera y la dejaron doblada en la puerta señalando que no querían “ensuciar un símbolo de guerra”. Durante el transcurso del día se viralizaron distintos videos sobre lo sucedido. Horas después, desde el Centro de Soldados Combatientes en Malvinas de Mar del Plata aclararon que sus integrantes no fueron quienes retiraron la bandera del diversidad, y repudiaron el hecho de discriminación.

Gustavo Pampillón, referente de la organización de ultraderecha local Renacer, llamó a través de un video a “bajar esos trapos de todo el país”, felicitando a quienes habían hecho lo mismo en la ciudad de Córdoba, con el pañuelo celeste de fondo. Renacer es la misma organización que está vinculada a las provocaciones frente a la Catedral durante el Encuentro de Mujeres en el año 2015 en Mar del Plata, que terminaron en una brutal represión al movimiento de mujeres.

Estos nuevos ataques se integran en un conjunto de atropellos materiales y discriminaciones contra el colectivo que se profundizaron durante la pandemia, y cuya responsabilidad es de los distintos gobiernos. En este caso, del municipio marplatense encabezado por el intendente Guillermo Montenegro, que si bien a través de referentes locales se ha manifestado en contra, no ha dado una respuesta contundente en favor del colectivo Lgbti ante el ataque de los sectores antiderechos.

Montenegro está absolutamente al tanto de los atropellos y la situación en la que se encuentra sumergida la comunidad travesti-trans, luego de los conflictos en la zona roja de la ciudad, a raíz de la denuncia de vecinos por enfrentamientos y venta de estupefacientes. La única respuesta a esta situación ha sido el desplazamiento futuro de la zona roja de un sector a otro y el reforzamiento policial. Ninguna medida de asistencia que dé salida a las personas en situación de prostitución, que va en aumento en el contexto de la cuarentena y de agudización de la crisis económica.

La ordenanza municipal que dio lugar a la colocación de bandera Lgtbi representa un acto demagógico por parte del municipio, en una ciudad donde las diversidades no solo son víctimas de estos atropellos, sino que se sufren -como parte de la población trabajadora- uno de los niveles de desocupación más altos del país.

Los episodios de discriminación son inescindibles de los lazos entre los gobiernos y las iglesias, que propagan una ideología oscurantista. En Mar del Plata no solo la Iglesia Católica ejerce una enorme presión sobre el municipio, sino que juegan un rol fundamental las iglesias evangélicas, que merced a gruesos subsidios estatales han profundizado su injerencia en cada una de las barriadas de la ciudad. Para que se pueda darle lugar a una verdadera inclusión y respeto de todas las identidades de género y sexuales, es fundamental la separación de las iglesias del Estado, junto a la aplicación efectiva de la educación sexual integral laica y científica, y el cupo laboral trans-travesti en todos los lugares de trabajo.

Desde la Agrupación Lgtbi 1969, el Plenario de Trabajadoras y el Partido Obrero en el Frente de Izquierda-Unidad exigimos el tratamiento inmediato del proyecto de Cupo Laboral Trans- travesti que hemos presentado a través de nuestra banca en el Congreso Nacional.

Repudiamos el accionar de sectores antiderechos, y llamamos a todo el movimiento Lgbti a pronunciarse contra lo sucedido.

 

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