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20 de julio de 2017

En memoria de Néstor Martinez

El pasado 16 de julio se suicidó de un disparo en la sien el compañero Néstor Martínez, guardatren de la dotación Llavallol de Sofse Línea Roca.
 
Había ingresado al ferrocarril en 1994. Integró la oposición celeste a la Verde a principios del 2000, participó de la lista de oposición en las elecciones de cuerpo de delegados en 2003 y fue candidato de la Lista Bordó para la seccional Gran Bs. As. Sud impugnada por la burocracia en 2004.
 
Néstor venía luchando contra la adicción al alcohol, que le había costado problemas familiares y una sucesión de sanciones, desde la aplicación de los controles diarios de alcoholemia en el ferrocarril. La última sanción fue una suspensión de 15 días.
 
Encaró un tratamiento con el cual pareció, por un tiempo, no sólo superar su enfermedad sino inclusive encontrar una vocación de asistencia a otros adictos, para lo cual llevó adelante un curso de especialización.
 
Sin embargo, poco tiempo atrás sufrió una recaída y su última sanción aparece como desencadenante de la tragedia.
 
Sofse podrá argumentar que le dio la oportunidad de tratar su enfermedad. La Unión Ferroviaria podrá decir que alguna vez intervino para evitar su despido.
 
Nosotros decimos que tienen una gran responsabilidad en este desenlace.
Las empresas no crean un área de atención específica ni asignan tareas especiales ni compatibles con las diversas patologías psicológicas que sufren los trabajadores. Los gremios simplemente dejan solo al afectado y procuran convencer a los compañeros de resignarse al punto de vista patronal, que descarta al trabajador con afecciones crónicas.
 
Estos compañeros son una variable de ajuste de la política de reducción de puestos. Los controles se aplican incluso a trabajadores que no realizan tareas de tráfico, como limpieza o desmalezado, entre otros. Es pura discriminación y persecución laboral.
 
Cada compañero suspendido, despedido o desplazado de sus funciones con rebaja ilegal de categoría, está siendo victimizado por su enfermedad. Los castigos económicos golpean al trabajador y su núcleo familiar. El sentimiento de indefensión e incomprensión agrava el cuadro. La consecuencia son tragedias visibles como la de Néstor o tantas otras que no trascienden.
 
En el marco de un ajuste en el ferrocarril que pretende reducir miles de puestos de trabajo, no cabe justificar despido alguno. Hay que autoconvocarse para defender a los compañeros con enfermedades crónicas o adicciones y enfrentar toda discriminación o arbitrariedad de la gestión macrista, a la cual se han integrado nuestras conducciones gremiales.
 
Luchar por una nueva dirección en los sindicatos ferroviarios es mi mejor homenaje a la memoria de compañeros como Néstor.
 

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