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22 de enero de 2019

Despido de Macarena Sánchez: las jugadoras son trabajadoras

El despido de la jugadora de fútbol Macarena Sánchez de la UAI Urquiza –uno de los clubes más importantes de futbol femenino del país- ha vuelto a poner de relieve las condiciones laborales de precariedad a las que son sometidas las mujeres jugadoras de fútbol a causa de que este deporte femenino no se encuentra profesionalizado.

Macarena informó ayer en su cuenta de Twitter que el club decidió desvincularla el 5 de enero. Ante este hecho ha iniciado acciones legales, para que la UAI reconozca la relación laboral mantenida con ella como futbolista profesional del club e intimando a la AFA a que accione al respecto, en defensa de los derechos de las futbolistas argentinas, en cumplimiento con los compromisos asumidos internacionalmente en materia de igualdad de género y no-discriminación. El mes de enero es el momento en que promedia el desarrollo del torneo de Primera A, donde la jugadora se desempeña. Por ello, no podría siquiera intentar sumarse a otro club por lo menos por seis meses, en los que estará sin trabajo hasta que se reabra el libro de pases, en junio.

Tal como denuncia Macarena, los clubes encubren una relación laboral efectivamente existente y que mantienen con las futbolistas mujeres a través de diversas prácticas ilegales, permitidas gracias a que el mismo no es un deporte reconocido como profesión. Por caso, la empresa educativa-club UAI Urquiza paga, por ejemplo, viáticos a cambio de su regularidad y dedicación a la tarea pero no hay contraprestación salarial por su trabajo como futbolistas.  El amateurismo permite que no haya ningún tipo de contrato laboral entre las partes y que no estén reguladas las condiciones laborales.

Evidentemente, además del machismo que impera alrededor de este deporte y del negocio que lo recorre, la marginación del fútbol femenino se asienta en que los empresarios que manejan este deporte aún no han avanzado en nuestro país en convertirlo en una actividad lucrativa.

En 2017, las integrantes del seleccionado femenino de fútbol debieron ir a la huelga porque la AFA no les pagaba ni siquiera el miserable viático (en ese entonces de $150) por día de entrenamiento. El reclamo de Macarena para que las jugadoras argentinas sean reconocidas como trabajadoras se inscribe en esta línea de lucha.

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