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25 de febrero de 2020

Suicidios, el Estado es responsable

El pasado viernes una mujer de 21 años que estaba embarazada se suicidó en Córdoba. No es el primer caso que hay en consecuencia de la falta de presencia y contención por parte del Estado, ya hemos leído de mujeres que se suicidan por embarazos no deseados y violaciones por parte de parientes o externos. Un mes atrás, otra joven de 19 años se suicidaba luego de escrachar a su padre que permanecía impune tras abusar de ella durante años.

Lo sucedido el pasado viernes repercute más por los factores en los que se dio: en un espacio público (un shopping) y que todos se quedaron mirando/grabando con sus celulares, la alienación humana también viene junto con los celulares y la tecnología, pero más allá de eso pensemos cuánto tiempo sufrió esa chica porque no obtuvo respuesta por parte de profesionales y quienes debían otorgárselo. ¿Alguien podría haber hecho algo en esa situación? Quizás sí.

Los suicidios en las últimas tres décadas se triplicaron, siendo la segunda causa de muerte en la juventud. El suicidio es un problema de salud pública, y las causas que llevan a las mujeres a este desenlace están claramente identificadas

¿Quiénes son los responsables directos? La justicia, el Estado por falta de presupuesto, el sistema de salud público, no solo la falta de dinero y profesionales, sino también por su escasa formación ante estas situaciones, la policía y su falta de efectividad y credibilidad ante las denuncias, y la necesidad urgente de la despenalización y legalización de la IVE, junto con la efectivización de la ESI laica y con perspectiva de género, porque la joven que se arrojó desde la terraza del Shopping es un caso más de los tantos que venimos registrando de niñas, adolescentes y mujeres que mueren porque no desean ni quieren ser madres. Es responsabilidad del Estado y quienes están en él, en efectivizarnos este derecho y necesidad de salud pública, y no cumplirlo es parte de las políticas que lo integran.

Ni una menos

No vamos a negociar ni esperar algo que ya discutimos, queremos y necesitamos, menos bajo las condiciones de la Iglesia y sus amigos, queremos políticas públicas y gratuitas con presupuesto que prevengan esto, no queremos solo su despenalización sino también su legalización.

Se aproxima el 8 de marzo y entonces se establecen los discursos de ocasión de quienes gobiernan; si realmente somos una prioridad, no debería haber ningún tipo de excusa ¿Cuánto es el presupuesto por mujer ante la prevención de violencia de género? $11 por cada una en 2019, y en lo que va del año ya hubo más de 21 femicidios y 19 intentos, y ni siquiera muchos son considerados como tal ante los ojos de la justicia; es un femicidio cada 30hs. (sin contar las estadísticas de travesticidios), y ni hablemos de la violencia que se perpetúa por parte de las instituciones cuando las mujeres van a pedir justicia. Necesitamos con urgencia un presupuesto razonable, la efectivización inmediata de nuestros reclamos y derechos, instituciones preparadas y formadas ante la violencia de género, y un gobierno que no venda nuestro presupuesto ante el pago de una deuda que dice ser pública, y es completamente fraudulenta, ilegal, ilegitima y usuraria, que la crisis la paguen sus responsables directos, que la Iglesia y las instituciones oscurantistas no se metan, queremos ya un Estado laico y con verdaderas políticas de género, por y para las mujeres y comunidad LGBT junto con la legalización del cupo laboral trans ya y un sistema de salud acorde a sus necesidades con hormonas gratuitas, no queremos tercerización y no vamos a aceptar la perpetuación de violencia, no nos conformamos con falsas promesas.

Las calles son del movimiento de mujeres y disidencias junto con la clase trabajadora, no vamos a callarnos, vamos a reclamar por todxs lxs que hoy no están, las movilizaciones y huelgas son históricamente nuestra única forma de conseguir nuestros derechos y justicia. Vamos este 8 de Marzo junto al Plenario de Trabajadoras y el FIT-Unidad por una gran huelga y paro de mujeres en todos los sectores de trabajo e instituciones. Ni una menos, vivas y libres nos queremos

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