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17 de marzo de 2020

Fútbol: los jugadores pararon la pelota

En AFA, la rosca y los negocios están por encima de la salud y de la vida.

Tuvo que surgir una fuerte presión y una eventual medida de fuerza por parte de los jugadores del fútbol de primera -y de algunos de los técnicos- para que el gobierno y la mafia que maneja el negocio de este deporte se vieran obligados a suspender –bien que por unos pocos días- los campeonatos profesionales. Una medida más con la cual el gobierno da marcha atrás con otra decisión que tomó apenas horas antes.

Es que ya ayer lunes al mediodía trascendió que se había tomado la decisión de suspeder las actividades del fútbol profesional que el domingo, con toda liviandad, Alberto Fernández había pedido que siguieran normalmente, aunque sin público asistente. 

En medio de la extensión permanente y muy grave del coronavirus en todo el mundo y también en la Argentina, el presidente había sostenido que "si el fútbol se juega a puertas cerradas”, no veía “inconvenientes” de que se lleven a cabo. Esto cuando la Argentina es el único país de Sudamérica que mantenía la actividad. 

En la reunión de prensa del domingo, luego de pedir a Turner y Fox que las trasmisiones fueran gratuitas mientras dure la pandemia, justificó el mantenimiento de los partidos con el argumento de que “ya que tenemos que quedarnos en casa para muchos es un gran divertimento el fútbol".

El objetivo del gobierno de mantener el “entretenimiento” aún a costa de la salud y de la vida de jugadores, técnicos, utileros y todo el personal que acompaña la actividad solo puede ser entendido en el marco de las improvisaciones y negligencias que ha manifestado ante el avance de la pandemia. Pero, además, el objetivo es “entretener” –o distraer- frente a un cuadro de creciente gravedad que debe enfrentarse con una salud pública desvastada y a la cual el gobierno no apunta ni se preocupa en fortalecer, y a la limitada cantidad de medidas que toma frente al avance de la pandemia. 

Además, ¿a quién se refiere Fernández cuando habla de “quedarse en casa”, cuando millones de trabajadores tienen que seguir concurriendo todos los días a las fábricas y talleres, oficinas y bancos, porque no se ha tomado ninguna medida de protección sobre esa masa de obreros y empleados para no perjudicar los negocios de los capitalistas?  

Fútbol sin virus 

Esta negligencia no es inocua dadas las condiciones en las que se desarrollan los torneos, que pone en peligro de contagio a todos los que llevan adelante la actividad –y no únicamente a los planteles- y, a partir de allí, a todo su entorno. No solo por las cercanías que se producen entre los jugadores a lo largo de los partidos, sino también en los vestuarios, los viajes y, entre otros, en los lugares de alojamiento (los planteles de Boca y Huracán estuvieron en sendos hoteles con pasajeros infectados).

Por esa razón, el reclamo de que se pare la actividad, se ha ido generalizando entre los integrantes de los distintos planteles e incluso de directores técnicos, como Falcioni, de Banfield, –una persona en super riesgo que, según declaró, fue obligado a dirigir a su equipo contra Ginmasia- y el propio Diego Maradona. 

Además, el 95% de los médicos de la Superliga avaló la sugerencia de no jugar", según declaró Pablo del Compare, quien atiende al plantel de Gimnasia y Esgrima de La Plata (Clarín 16/3). 

El plantel de River habría sido el que se plantó primero y decidió no jugar el partido con Atlético de Tucumán, pero, en los últimos días, referentes de una decena de equipos declararon públicamente que estaban en desacuerdo con seguir jugando los campeonatos profesionales. Y para mañana, miércoles, estaba autoconvocada una reunión en Futbolistas Agremiados –su presidente, el enquistado Sergio Marchi acompañaba la fanfarria de que siga el show- en la que iban a participar los capitanes de los planteles y donde, con este caldo, era altamente probable que saliera una negativa a mantener la actividad.

Desde la AFA, la Superliga y los otros personajes que manejan el negocio, que deben temer pérdidas de ingresos por una eventual suspensión de la actividad, aparecieron perversas argumentaciones donde queda claro que el dinero está por encima de la salud y de la vida de las personas expuestas con la continuidad del campeonato. 

Las declaraciones de quienes hablaron fueron de un desprecio absoluto: el presidente de Argentino Juniors dijo que los jugadores son como cualquier otro empleado y tienen que trabajar, el de Atlético de Tucumán dijo que el DT, que tiene más de 60 años, debe seguir porque las medidas del gobierno son para “los empleados” y el (como los jugadores) tienen “un régimen especial” y la directiva de Banfield, donde el DT Falcioni transitó por severas crisis de salud y quedó como persona de alto riesgo, se limitaron a decir que entendían el caso y habían tomado medidas de cuidado pero que iba a seguir trabajando. Y en Boca, donde el DT, Russo, también es mayor de 60, dijeron simplemente que seguía su actividad “normal”.

Los otros grandes jugadores del negocio, Turner y Fox, casi ni participaron en el debate. Es que las cadenas tienen el ingreso atado con el cobro de los pack de fútbol. 

El manejo político y de negocios del deporte más popular de la Argentina (y del mundo) alejó al fútbol de lo que éste supone para los millones de hinchas y simpatizantes. También de las ideas de quienes crearon la mayoría de los clubes: que fueran un ámbito de recreación y desarrollo para los asociados y deportistas.

Para que recuperen ese sentido deben ser desalojadas las mafias del negocio, ser independientes de todos los gobiernos y volver a manos de los herederos de quienes los crearon, los asociados, los hinchas y los simpatizantes. Esto es incompatible con el sistema capitalista.
 

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