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3 de abril de 2020

Coronavirus y futbol: en todo el mundo el negocio por encima de la salud, el trabajo y los salarios

El cimbronazo político y económico que ha causado la pandemia del coronavirus a nivel mundial no ha dejado exento a uno de los deportes más consumido a nivel mundial, como lo es el futbol.

Esta situación encontró a la totalidad de las federaciones tratando de evitar la suspensión del mismo, a sabiendas del impacto económico que eso les inferiría a sus arcas, como son los ingresos por derechos televisivos o de los principales sponsors; y anteponiendo este negociado por encima de la salud de los deportistas y a las mismos fanáticos.

A tal extremo llego la situación que ya con el virus circulando se decidió jugar igual un partido por la Champions League (Copa de Campeones de Europa), entre el Valencia (de España) y el Atalanta (de Italia), que terminó siendo catalogada por el mismo Alcalde de Bergamo (Italia) como una “bomba biológica” (El País 25/3), ya que se expusieron más de 40 mil espectadores italianos y españoles que fueron hasta Milán a presenciar el mismo; así mismo terminó con el 35% del plantel español contagiado, hasta periodistas que también concurrieron al encuentro.

Luego de esto se procedieron partidos a puertas cerradas, hasta que los jugadores de los principales clubes lograron imponer el cese total de la actividad, como graficamos en prensa obrera

El lucro capitalista por encima de la salud

A este lucro, por encima de la salud, se suman la continuidad de la Liga de Nicaragua, a pesar del descontento total de jugadores a quienes les preocupa la exposición. Así lo lamentó el delantero argentino Lucas Acuña “no podemos hacer nada, yo soy un simple trabajador y tengo que cumplir las órdenes que me dan”.

Otra que le saca jugo a la situación es la liga de Bielorrusia, la cual no ha parado ni planea hacerlo. Tal como afirmaran voceros de dicha Federación, la visión esta puesta en poder venderle los derechos televisivos a Inglaterra, Italia y España, mientras que ya se los vendieron a Rusia y Ucrania (El Capital MDP 31/3). Todo esto a pesar de que la mayoría de los deportistas exigen que se suspenda el torneo (El Espectador 31/3).

Por último, otro que busca sacar una tajada importante en esta situación es el presidente del club Hoffenheim, Dietmar Hopp, uno de los empresarios más poderosos del mundo, quien se ha convertido en el máximo inversionista de la firma CureVac, la cual según informó el portal alemán “Dier Spiegel”, está cerca de encontrar una posible cura para el Covid-19. Con esta, busca dotarse de una buena imagen, hasta ahora esquiva, para iniciar una reforma total del futbol alemán, derribando la regla 50+1 que protege a los clubes de los inversionistas externos, es decir de la privatización total de los clubes en ese país, hecho que le ha llevado ser insultado en casi la totalidad de los encuentros que Hoffenheim ha jugado con otros clubes. El mismo viene presionando para que los clubes reanuden urgente las prácticas aunque sea a puertas cerradas, tarea que algunos ya tomaron.

La recesión mundial, su golpe a los intereses de las corporaciones y el corte del hilo por lo más delgado

A pesar del intento de los grupos antes mencionados por seguir manteniendo un rédito o preparase para el mismo, la recesión mundial no escapa al negociado de las corporaciones que viven del futbol. Esto ha provocado que los recortes salariales se produjeran rápidamente, así como también los despidos que tienen casos más conocidos como el del técnico de la selección de Ecuador (Jordi Cruyff), el cual aún no dirigió ni un solo partido, y otros más ignotos como lo son los miles de empleados (cancheros, médicos, ayudantes, etc.) que prestan servicios en los clubes y federaciones.

Así lo acusan grandes equipos internacionales como el caso del Atlético de Madrid que anunció el recorte de salarios en los jugadores, así como también en sus empleados, los cuales si verán afectados sus ingresos al no generar los millones que los deportistas (Infobae 27/3), medida que en el ámbito local ya implementó Estudiantes de la Plata.

Quizás el caso más emblemático de esto es la Juventus que, lejos de las incorporaciones millonarias que llenaban las portadas de diarios deportivos, hoy es noticia porque busca la manera de recortar el salario a su máxima figura, Cristiano Ronaldo, o bien deshacerse del mismo, algo totalmente impensado de hacer por cualquier club hace algunos años atrás. Es que el salario del astro portugués (20 millones de euros), llevaría a la ruina a toda la institución en caso de mantenerlo tal cual están las cosas (Il Messaggero 31/3).

A esto se suma el mismísimo Barcelona, en el cual sus jugadores, con Messi a la cabeza, aceptaron un recorte del 70% de sus salarios, según algunos rumores, con apriete mediático de por medio, para colaborar con el club y que ningún empleado sufriera recortes salariales. Así mismo, se han puesto en campaña de reunir algunos fondos más según un comunicado del propio crack argentino (Olé 31/3).

Para finalizar, la misma FIFA se ha puesto en campaña de generar un “fondo común” (Expansión 31/3) para afrontar la dura recesión que ya prevén que, de no reanudarse, las perdidas solo del futbol europeo rondarían los 7.500 millones de euros, que sería mucho mayor con los movimientos económicos no declarados que mueven las mafias alrededor del deporte.

Una salida popular o la ruina

Cientos de empleados (cancheros, utileros, enfermeros, etc.) ya sufren el descargue de esta crisis. En Inglaterra el club Newcastle ya licenció a todo su personal, sin goce de sueldo. En Argentina este sector de empleados, en muchos casos, venia sin cobrar desde antes. Ejemplificador es el caso de Deportivo Español, que en voz de su delantero Lucas Buono ha ilustrado la situación: “Nuestra situación es un desastre. Ya no tenemos ni lo más mínimo para vivir. Imaginate estar encerrado sin comer, nosotros tenemos familias”, club que ya arrastraba un atraso de pagos desde diciembre y entró en decidía total con el Covid-19.

El coronavirus ha puesto en tela de juicio el modo en que se maneja el deporte más seguido en el mundo: si es recuperado para el disfrute y ocio popular y el manejo pasa a manos de los socios e hinchas de cada club; o si sigue manejado por empresarios millonarios, jeques árabe y grandes corporaciones que lo han convertido en un negociado más que empuja a los fanáticos a verlo por la tele (ya que los valores de las entradas han dejado de ser populares). Mientras que en momentos de crisis se desaparecen con sus fondos, haciendo pagar el costo de esta a los fanáticos y los más vulnerables, que no pueden subsistir sin el ingreso mensual, como lo son los cientos de miles de empleados periféricos de los clubes que hacen que la pelota ruede.

 

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