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22 de mayo de 2020

Las estafas piramidales y el desempleo en la juventud

Sobre la polémica alrededor de la marca Nu Skin.

En los últimos días se desató una fuerte controversia alrededor de Nu Skin, una empresa que comercializa productos de cuidado personal. La misma es reconocida por funcionar a través de un “sistema piramidal”, un método de estafa que se ha vuelto moneda corriente dentro de amplios sectores de la juventud. El concepto de “ser tu propio jefe”, uno de los “speechs” que utilizan de anzuelo quienes están insertos en el esquema, se ha vuelto una frase trillada buscando nombrar una defraudación masiva en la que muchos jóvenes principalmente caen.

Ahora bien, ¿cuáles son los mecanismos de estas estafas piramidales denominadas “esquema de Ponzi”, por los cuales firmas como Herbalife, Amway o Nu Skin se comercializan a gran escala y reportando ganancias millonarias? Con sus distintas particularidades, el sistema “multinivel”, como pretenden embellecer ellas mismas tamaña estafa, es siempre el mismo. Se prometen ganancias siderales que dependen únicamente del esfuerzo y la dedicación del vendedor. Lo cierto es que el objetivo siempre será que el iniciado trate de sumar nuevos vendedores, quienes deberán reportarle a él una comisión por haberlos introducido. Sin pasar por alto, claro, que este régimen de ventas siempre funciona en un sentido ascendente; y el ciclo se repite incesantemente enriqueciendo a quienes se ubiquen en la “cúspide de la pirámide”.

Una vez que el mercado muestra sus límites y el producto no puede colocarse tan fácilmente se hace mucho más clara la relación de parasitismo con que los niveles superiores drenan a los niveles inferiores. Dependiendo la particularidad de cada marca, en muchos casos estos últimos, la “base” de la pirámide, terminan sumamente endeudados. Y es que en algunos casos, como es el de Amway, quienes ingresan deben pagar un dinero que se traduce en la obtención de “puntos”. El mismo será retribuido en tanto el vendedor reclute a nuevos vendedores que continúen el mismo proceso, casi dejando de lado la venta en sí misma de los productos de la marca. Pero cuando el proceso no se reproduce, cuando los nuevos vendedores no pueden reclutar a otros, la estructura se derrumba fácilmente, y compromete a varios de los niveles implicados en la parálisis del circuito. Es a todas luces un engranaje que asegura ganancias siderales a un grupo selecto a costa de la estafa a millones.

Aunque formalmente este modus operandi puede ser definido como tal, la realidad es que estas marcas operan con una absoluta impunidad. La ligazón de estas empresas al poder político es lo que les facilita seguir defraudando masivamente. Basta con decir, por ejemplo, que Dick DeVos, hijo del cofundador de Amway y heredero de su fortuna, tiene una nutrida trayectoria política dentro del Partido Republicano estadounidense. En 1990, de hecho, tras ganar las elecciones para la Junta de Educación de Michigan, terminó dimitiendo al cargo argumentando que priorizaba desempeñarse como CEO de Amway. Hoy día, DeVos es director ejecutivo de la multinacional y su esposa, Betsy DeVos, es la secretaria de Educación de Trump. El gobierno estadounidense tiene de hecho una profunda cercanía con los “pesos pesados” de estas empresas, que son en su mayoría capitales del mismo país. Por citar más ejemplos, el principal inversor de Herbalife, Carl Icahn, fue nombrado por Trump en 2016 como su asesor, cargo al que renunciaría un año más tarde. Pero lo que es importante de analizar es que estas complicidades no se quedan fronteras adentro. Las firmas “multinivel” tejen sus vínculos con los distintos gobiernos a lo largo y ancho del mundo, incluso también en la “otra vereda” de la guerra comercial. El caso más emblemático es el de Herbalife y su enorme expansión por territorio chino tras lograr sucesivos acuerdos con el Estado. Pese a que actualmente el país oriental impuso ciertas regulaciones sobre este tipo de empresas, lo que esto demuestra visiblemente es que estas multinacionales se abren paso por el mundo porque tienen un sustancioso respaldo político.

Estas estafas piramidales se nutren, ante todo, de la falta de inserción laboral y la superexplotación de la juventud. Uno de los pasos que nunca pueden faltar son las reuniones que estas marcas propician para los ingresantes. En ellas, el discurso se centrará en las “posibilidades infinitas” de ganancias que este sistema les permite, así como la “posibilidad de manejar horarios y ser sus propios jefes”. Esto no es casual en lo más mínimo. Hay una juventud que sufre cotidianamente la ausencia de toda oferta laboral y la precarización más extrema, y que busca desesperadamente la posibilidad de emanciparse. Los salarios de miseria, el maltrato laboral y las extenuantes jornadas laborales socavan hasta el hartazgo a jóvenes que se ven ilusionados ante estas promesas. Pero el problema fundamental pasa porque bajo este régimen social, a la juventud se le niega rotundamente una oportunidad real de desarrollo. Urge terminar con la estafa de las Amway, Herbalife o Nu Skin, y eso solo será mediante la organización independiente de la juventud por trabajo genuino.

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