02/06/2011 | 1179

Fútbol argentino: «Algo huele a podrido»

La asunción de la Copa Argentina y de la modificación del campeonato «a la europea» (pero manteniendo los promedios) no revierte el derrumbe del fútbol argentino y el agotamiento de Julio Grondona, si bien cuenta con el respaldo del titular de la Fifa, envuelta en casos de corrupción, y en donde el G-8 -que nuclea a los clubes más poderosos del planeta- ya posicionan a Michel Platini para suceder a Joseph Blatter, su actual presidente.

El candidato de Grondona a sucederlo en la AFA, Julio Comparada, se encuentra en el ojo de la tormenta por la malversación de fondos en la construcción del estadio de Independiente. Los que se presentan como recambio, Vinas (Independiente de Rivadavia) y Gámez (Vélez Sarfield), no tienen el guiño de la Casa Rosada. ¿Será por este motivo que Aníbal Fernández le restó apoyo al proyecto sobre la democratización del fútbol elaborado por Vinas?

Crisis política

En un año electoral caliente, en Boca ya se encuentran presentadas alrededor de cinco listas para la presidencia. Huracán adelantará sus elecciones ante su posible descenso. Dentro de este marco, la Agrupación Hinchadas Unidas se encuentra dividida por la presión de la segunda línea de barrabravas para el acceso a los partidos de visitante (Nacional B) y por entradas para la Copa América.

Las denuncias del ex árbitro Miguel Ruiz, no solamente sobre los estipendios que cobraban los árbitros para favorecer a uno u otro tipo con sus arbitrajes, sino por la afirmación de que «la puerta de AFA está llena de punteros políticos», corrobora la caracterización de Prensa Obrera acerca de la creciente descomposición que atraviesa el fútbol argentino.

El pedido de renuncia a Daniel Passarella por parte del presidente de la AFA debido al arbitraje del pasado River-Boca, oculta la repetida demanda del presidente riverplatense para que se declare una auditoría de los últimos 15 años (aunque no explica por qué no audita él la presidencia Aquilar en su propio club). Dicha demanda es movilizada bajo la presión de los socios. La negativa a la auditoría por parte de Julio Grondona expresa el salvataje por parte del gobierno de toda una cúpula dirigencial que debería, como mínimo, ir a la cárcel.

Fútbol para nadie

La peculiaridad del caso River sobre el tema auditoría, expresa una nueva forma de negociado en el fútbol argentino: los fideicomisos. Aquí los dirigentes apalancan todo el dinero proveniente por venta de jugadores y recaudaciones, y establecen una suerte de contabilidad creativa en las cuentas de sus respectivos clubes al compás de la especulación financiera. Al igual que en Grecia, las economías de los clubes están atadas al desenvolvimiento de la crisis internacional.

Siguiendo este desarrollo, el programa Fútbol para Todos se ha convertido en un manjar para grupos capitalistas como Iveco, Claro y empresas publicitarias que le dejan un saldo de 700 millones de dólares de gasto al gobierno nacional. Muy interesante es constratarlo con un reciente informe de la Liga Cordobesa de Fútbol, que describe que alrededor del 65% de los clubes son sostenidos «por la buena voluntad de sus hinchas».

La crisis en el fútbol trasluce la disgregación política de un régimen social en agonía. El Frente de Izquierda no sólo debe constituirse en una herramienta para la comprensión del proceso que recorre al fútbol y su relación con la situación política actual, sino de tomar al deporte como un eje estratégico, para la recuperación de su valor social para las masas laboriosas.

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