08/04/2021

Bahía Blanca: crece la pobreza y el hacinamiento, crecen las tomas de tierras

El lunes 5 de abril, por la mañana, un pequeño grupo de vecinos sin vivienda se lanzó a ocupar terrenos en un macizo abandonado de aproximadamente 8 hectáreas en el barrio Maldonado, a la altura de calle Pacífico al 3.300, en Bahía Blanca. Para la tarde, ya eran más de 120 las familias sin techo ocupando los terrenos. Hoy ya se cuentan en 300 las familias que se sumaron a la lucha por el acceso a la tierra.

Este proceso de recuperación de tierras se suma a un conjunto de ocupaciones que, en forma recurrente, aparecen en las tierras ociosas en la periferia de la ciudad. A veces se trata de tierras fiscales, y en muchas ocasiones son macizos acaparados por amigos del poder, con información privilegiada para la especulación inmobiliaria, mediante artilugios legales.

Ocurre que el déficit habitacional es un problema histórico, que no ha cesado de agravarse con el paso de todos los gobiernos. Un estudio de la Universidad Nacional del Sur, de hace una década, estimaba un faltante de 13.000 viviendas en la ciudad. Desde entonces, el Estado no ha construido viviendas, la pobreza ha ido en aumento y en la pandemia la desocupación y el hacinamiento tornan insostenible la situación en las barriadas.

A la toma se ha sumado la colaboración de compañeres del Polo Obrero, que sostienen merenderos en el barrio. El Partido Obrero y otras organizaciones se han solidarizado con los reclamos de los vecinos sin tierra.

Al igual que el gobierno provincial de Kicillof con la reciente ocupación de Guernica, el gobierno municipal de Héctor Gay responde a las acuciantes necesidades sociales con la policía: desalojo, represión, detenciones, criminalización de la pobreza. Incluso han apelado –una vez más- al macartismo y la persecución mediática y judicial, señalando al referente local del Partido Obrero, Néstor Conte, como supuesto instigador y organizador de la toma.

Conte ha recibido la inmediata solidaridad de numerosas organizaciones sociales, políticas y de trabajadores, como la CTA Bahía Blanca, la asamblea de la Aduns, los partidos del FIT-U, entre otras, y ha señalado a los medios locales que “los vecinos se organizan en asambleas, deliberan, resuelven y actúan. La subestimación de los más humildes, señalando una manipulación de sus necesidades, es la vieja excusa que usaron siempre quienes no quieren resolver esas necesidades. La verdad indiscutible es que quienes atacan a los que reclaman tierra para vivir gobiernan para los especuladores inmobiliarios”.

Como suele ocurrir en estos casos, enseguida apareció una persona a reclamar el desalojo por ser “propietario” de las tierras ocupadas. Como también es habitual, la Justicia y la prensa inmediatamente dieron por válidas sus dudosas credenciales.

¿Qué intereses y derechos entran en colisión?

De un lado, el derecho a tener un lugar para poder vivir. Del otro, el interés de acaparar tierra ociosa para hacer negocios en el futuro indeterminado. El Partido Obrero no duda cuál derecho tiene primacía. Más en este contexto de pauperización de la clase trabajadora, donde el acaparamiento y la especulación no ofrecen ningún impulso a la actividad económica, y es meramente un obstáculo al progreso social e incluso a la supervivencia de familias obreras.

El Estado capitalista defiende ese “derecho” privado, pero no de forma irrestricta. Por eso existen los impuestos a la renta presunta, entre otros. Salvo para los sectores más reaccionarios y parasitarios, que pululan en todos los partidos patronales, no existe el derecho a poseer tierras en zona urbana, aledañas a barrios de vivienda, en situación de abandono, como focos infecciosos con yuyos de un metro de altura, llenas de basura, insectos, ratas, víboras, sin demarcación, como es el caso del macizo de calle Pacífico. La Justicia, que en forma presurosa concedió la propiedad al señor Gustavo Ionni, debió en el mismo acto multarlo severamente.

Se da la deformación de que los propietarios de vivienda única para uso familiar pagan impuesto inmobiliario, mientras que los especuladores que acaparan tierras, por lo general mal habidas, prácticamente no pagan impuestos. Es un signo más de la descomposición de un régimen social.

Los ocupantes plantean que quieren pagar los terrenos, si les dan facilidades de pago. Muchos tienen trabajo, pero sus ingresos no les permiten acceder a una vivienda. Los supuestos dueños han dicho que quieren vender. No sería la primera vez que se presente el caso de supuestos “usurpadores” que quieren pagar por la tierra versus usurpadores que quieren cobrar por ella. En cualquier caso, en Bahía Blanca abunda la tierra ociosa y abandonada.

El miércoles 7 los vecinos de la ocupación, organizados en asambleas, hicieron un corte de calle en el barrio y hoy jueves 8 movilizaron al municipio con el reclamo de tierra para vivir, en confluencia con la jornada nacional piquetera que reclama alimentos, vacunas, trabajo genuino y salario mínimo de 60 mil pesos.

El gobierno municipal debe constituir un banco de tierras ociosas, hacer un censo habitacional y dar respuesta a las necesidades mediante un plan de urbanización y vivienda popular.

 

También te puede interesar:

Triunfo de la organización docente-estudiantil. Sigamos luchando por su separación efectiva y por la reincorporación de las profesoras despedidas
Convocado por los Sutebas combativos y Ademys.
Este miércoles 14/4 a las 11hs, movilización desde el Municipio hasta el Consejo Escolar de Hurlingham.
El domingo se realizó una nueva asamblea y se elaboró una carta y un proyecto para el municipio.