30/05/2013 | 1270

El escándalo de Boca ya es una crisis política

Barras, dirigentes, punteros, policía, estafas, facturas falsas, represión tercerizada, lucha mafiosa entre kirchneristas y macristas.

Carlos Mechetti, ex funcionario de la aduana en Ezeiza, detenido en 2010 por integrar una banda de contrabandistas que ingresaba mercaderías ilegalmente por ese aeropuerto, llegó a Boca de la mano del fallecido ex presidente Pedro Pompilio, pero sus mejores tiempos comenzaron con la presidencia del macrista Daniel Angelici, socio a su vez de Cristóbal López en el negocio del juego. Ahora, Mechetti está preso de nuevo, esta vez por falsificar carnés del club, que la barra brava alquila a precios que van desde los 100 a los 1.000 pesos, según la importancia del partido y la ubicación. Otros 52 barras están también detenidos y todo indica que por lo menos tres dirigentes más seguirán igual camino.


El crimen de un vecino de Liniers, asesinado a golpes por el capo de la barra boquense, Mauro Martín, y uno de sus compinches, Maximiliano Mazzaro, ha derivado, producto de la crisis política y de la pugna entre macristas y kirchneristas, en un escándalo que pone al desnudo, otra vez, los vínculos de esa barra con la dirigencia del club y, muy especialmente, con la Policía Federal (por lo menos cuatro oficiales de la comisaría 24ª están bajo investigación por avisarle a los buscados que el juez allanaría la Bombonerita antes del partido contra Ñewell's por la Copa). Pero, además, el asunto amenaza derivar en un gigantesco caso Skanska. La dirigencia de Boca está investigada por evasión de impuestos y posible asociación ilícita, en una causa que está en manos del juez federal Alberto Santa Marina, de Lomas de Zamora ¿De qué se trata eso? Del empleo de facturas apócrifas para declarar gastos falsos, de modo de desviar dinero destinado en verdad al pago de prebendas a los jefes de la barra. Pues bien, las facturas (en el caso de Boca, por supuestos gastos "en publicidad") son emitidas por una empresa cuyo "presidente" es un indigente a quien le dieron unos pesos para que firmara un papel, según él mismo le dijo al juez. Ahora bien: facturas de esa empresa aparecen en manos de pulpos empresariales de primera línea: automotrices, farmacias, supermercados y laboratorios, entre otros. El gran escándalo, por lo tanto, apenas empieza a asomar y habrá que ver cómo se las arreglan para taparlo.


Estatización del fútbol y barras


El asunto no es nuevo: sólo toma estado judicial el vínculo orgánico, institucional, entre las barras, los punteros políticos, la dirigencia de los clubes -de todos ellos- y la policía. En definitiva, entre las mafias del fútbol y el Estado. El principio del fin de fiesta kirchnerista y una oposición derechista que no da pie con bola crean resquicios, en medio de una lucha delincuencial, para esto sea posible. "Vienen por Boca", dijeron miembros de la comisión directiva boquense, mientras el PRO habla de una maniobra del diputado Carlos Kunkel -por cierto, un provocador profesional- y del secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, para derribar a Angelici y permitir que barra brava vuelva a estar conducida por Rafael Di Zeo; es decir, de La Cámpora. El portavoz de esas denuncias es Martín Ocampo, legislador de PRO y ladero de Angelici en la política y en los negocios. Ocampo da, además, un dato revelador: "Mazzaro (el criminal prófugo, buscado por asesinar a un vecino) fue puntero de Alicia Kirchner, por eso no le caen a él". Como se ve, el intercambio de inmundicias amenaza con llevarse puestos a todos.


Los macristas saben de qué hablan cuando se refieren a los barras. Uno de los detenidos en el allanamiento a la Bombonerita es Santiago "Gitano" Lancry, uno de los capos históricos de la barra de Boca desde los tiempos de José "el Abuelo" Barrita. Lancry, desde la asunción de Macri en la jefatura de gobierno, es jefe de seguridad de la Legislatura porteña. Y, conviene recordar, cuando en los primeros tiempos de Macri se creó una patota institucional, la Ucep, dedicada a atacar a golpes a gente sin techo, la integraron con barras bravas de San Lorenzo y otros clubes. Algo más serio aun es la "tercerización" de la represión por medio de las barras. Está fresco el caso de Cristian Favale, de la barra de Defensa y Justicia, uno de los asesinos de Mariano Ferreyra, protegido por la policía hasta último momento. Y en los barrios empieza a hacerse sentir la presencia de barras alquilados para apretar o directamente atacar a organizaciones populares, vecinales, y a agrupaciones políticas de izquierda. Como diría Guillermo Lora: "Metan un dedo en cualquier costado de esta burguesía y verán la pestilencia que brota".

En esta nota

También te puede interesar:

El técnico de fútbol participó en el ciclo #Diálogos con Gabriel Solano.
El club se reclama nacional de Transnistria, una región ubicado en la frontera entre Moldavia y Ucrania que se proclama independiente pero no es reconocida por la comunidad internacional.
Su salida del Barcelona y el gran negocio capitalista.
Una historia de amor que un día dejó de ser eterna.
Arribar a ello significó múltiples iniciativas por parte de los hinchas, que incluyeron movilizaciones masivas y piquetes.