07/05/2020

Salta: ¿cómo transitan la cuarentena las comunidades originarias?

La situación de las comunidades en el país era sumamente crítica antes de que se decretara la cuarentena a tal punto que en Salta, por ejemplo, los niños de las comunidades wichis morían por desnutrición y falta de agua potable. El Covid-19 ha agudizado más aún el cuadro que estaba planteado y ha dejado más visible que nunca el desamparo de los respectivos gobiernos provinciales y el gobierno nacional.


La falta de agua potable, hambre, dengue, falta de atención sanitaria y medicamentos son algunos de los problemas más angustiantes que están sufriendo las comunidades originarias en Argentina.


La ONU llamó hace unos días a que los gobiernos “tengan un cuidado especial con las comunidades originarias". Pues bien, este llamado roza el cinismo puesto que son los mismos gobiernos los que priorizan el saqueo a los recursos naturales de los que dependen las comunidades para su subsistencia. Es como pedirles piedad a los verdugos.


Solidaridad con las comunidades


Mientras el gobierno nacional ha salido a salvar a los empresarios con toda una serie de subsidios, los miembros de las comunidades originarias denuncian el abandono total por parte del Estado.


Página 12 en un artículo del día 04/5, titulado "pandemia de los pueblos olvidados", describe algunos de los problemas que sufren algunas comunidades del país.


En Santa fe las comunidades qom elaboraron un comunicado denunciando que las autoridades demoraron cinco días para atender a una mujer con síntomas de Covid-19 y que la atención es diferencial según la clase social.


En Río Negro se conformó la Mesa de Emergencia Territorial Mapuche de Río Negro, la cual busca visibilizar la situación que viven las comunidades y los poblados rurales. Resaltan las dificultades para el abastecimiento de alimentos, los sobreprecios, la dificultad para conseguir leña, garrafas y la falta de atención sanitaria.


En el Impenetrable del Chaco las denuncias más sentidas son por el agua, la falta de alimentos y asistencia por parte del estado.


En Misiones, la comunidad mbya guaraní Takuapí Mirí, ubicada en el departamento Eldorado abrió una página de Facebook para poder visibilizar sus reclamos y solicitan alimento, ropa de invierno y artículos de limpieza e higiene.


En la meseta de Chubut vive la comunidad mapuche-tehuelche Chacay Oeste, a 30 kilómetros de la localidad de Gan Gan. Denuncian que hace 20 días no cuentan con energía eléctrica puesto que por la cuarentena no les permiten buscar el repuesto para el motor que les brinda el servicio.


En Salta, las comunidades de El Algarrobal y Tres palmeras ubicadas en la localidad de Pichanal denuncian la falta de asistencia por parte del municipio y que todo el territorio esta infestado del mosquito del dengue. Además de esto el hospital no está haciendo pruebas de dengue y tienen que combatir la fiebre con plantas medicinales puesto que no se les entregan medicamentos.


Estas son algunas de las comunidades de Argentina, pero como se puede ver la condición de precariedad y abandono es una situación generalizada.


Otro de los reclamos es que por ser trabajadores rurales cíclicos muchas familias no pudieron acceder al ingreso familiar de emergencia (IFE) o a la tarjeta alimentar teniendo que subsistir con salarios de miseria de 15 mil pesos.


Invisibilidad y represión policial


La mayoría de las personas en comunidades originarias vive de la posibilidad de realizar changas para llevar el sustento al hogar ya que la mayoría de ellas no puede vivir de la caza o la pesca puesto que en el territorio donde viven las actividades de depredación del suelo como son la deforestación y los desmontes, puestos al servicio del monocultivo como ser la soja, en unos casos o la minería contaminante en otros, las deja fuera del modo de vida que pudieron llevar originariamente.


Las denuncias que más se escucharon fueron las de la imposibilidad de poder acceder a los caminos que conectan las comunidades con los pueblos o ciudades puesto que la policía los mantiene aislados o los demoran injustificadamente, etc. En Metán, Salta, una comunidad wichi fue brutalmente reprimida y sufre provocaciones constantes de la policía.


Por todo lo descripto aquí es que planteamos que se cree un fondo con un impuesto a las grandes riquezas y actividades económicas, petróleo, soja, madera, minería, bajo control obrero y de las comunidades para ser destinados a la construcción de hospitales, viviendas dignas, agua potable, etc.


Sin una reorganización social de fondo en función de los intereses de los trabajadores y las comunidades originarias, nacionalizando bajo su control los principales recursos, no habrá fin a la pobreza y miseria a la cual se enfrentan las poblaciones originarias.



 


 

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