04/12/2020
IGLESIA EVANGELISTA

Salta: operativo por trata de personas en el templo evangelista Filadelfia

Exigimos que desarrolle a fondo la investigación y se desbarate totalmente el lugar.

El martes 1 se realizó un allanamiento en dos domicilios de la ciudad de Salta, a cargo de la policía federal y de Gendarmería, uno en Zuviria 1320, sede del Templo Evangelista Filadelfia y en otro inmueble perteneciente a la misma organización religiosa en Luis Borja Díaz al 600. La acción fue parte de un operativo realizado en varias provincias.

Se detuvo a dos personas, a cargo del culto como pastores y otro más tiene pedido de captura. A diferencia de otros allanamientos, realizados en otras provincias, en Salta no se hallaron a víctimas en cautiverio.

En el momento del allanamiento se acercó una vecina, víctima de este grupo y habló con los medios de comunicación. Relató que fue separada de sus padres a los 14 años y llevada al templo Filadelfia, sufrió maltratos físicos y psicológicos, reducción a la servidumbre por muchos años y logró escapar luego de presenciar que dos jóvenes se suicidaron . También contó que había violaciones y que luego se apropiaban de los bebés de las jóvenes. Un joven que se confesó gay, fue obligado a desnudarse ante los otros fieles, golpeado y humillado, por “desviarse del camino del señor”.

Cuando alguien se revelaba ante las órdenes de los pastores eran enviados a un campo donde trabajaban 12 horas en tareas de labriego sin ninguna paga. Los fieles también declararon que eran inducidos a vender sus propiedades y entregar el dinero al culto.

Las víctimas eran reclutadas entre personas vulnerables, que caían en manos de esta organización que tiene ramificaciones en toda argentina y los países limítrofes. Aunque el funcionamiento es de una secta ilegal, el Templo Evangélico Filadelfia está registrado en el Registro Nacional de Culto con el CI 1181.

El mayor operativo se llevó adelante en San Justo, Provincia de Buenos Aires, en mayo del año pasado. Allí se detuvo a Eva Petrona Pereyra, conocida como La Tía, Adriana Carranza (ya fallecida) y Miguel Evangelista Mora, todos sucesores de una tal pastora Luz(ya fallecida), quien dio origen a la organización hace más de 20 años. En la provincia de Buenos Aires contaban con filiales en San Justo, La Matanza y en Miramar estaba el campo El Descanso, donde tenían gente recluida, incluso niños, que no sabían leer, ni escribir y presentaban signos de desnutrición.

La fiscal general Patricia Ochoa de La Matanza, explicó a Clarín (17/5/2019) el modus operandi de este grupo evangelista, que ya venían investigando desde el 2018. En Salta una de las abogadas de la víctima relató a los medios de comunicación, que las víctimas varias veces intentaron denunciar, pero la policía no quería tomar la denuncia.

Solo con protección política y del Estado se puede llegar a sostener durante tantos años, una organización delictiva de tal magnitud. Las iglesias evangelistas parecen intocables y más aún en los últimos años, donde tuvieron una expansión enorme en toda Latinoamérica.

Basta con ver la página de Aciera, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina, da cuenta que hasta tienen representación formal con diputados y senadores evangelistas, además de los vínculos políticos mediante convenios con provincias y municipios. El rol que cumplen no es de evangelizar en el sentido puro de libertad de culto, si no de crear una influencia ideológica hacia la sumisión de las personas, especialmente de mujeres y niños.

No es la primera vez que una iglesia aparece involucrada en graves hechos delictivos. En el 2017 fueron detenidos los titulares de ADRA, de la iglesia adventista, por contrabando de materiales extraños, ropa sucia, medicamentos vencidos, que nunca pudieron justificar, además de que tampoco pudieron justificar los enormes bienes materiales que poseen.

Aun así, en Salta tenían convenio con el ministerio de primera infancia para crear huertas y trabajo comunitario en las comunidades originarias, que en realidad resulto en trabajo esclavo, los hacían trabajar las huertas en zonas donde la temperatura excede los 40º a cambio de un bolsón de alimentos, que proveía desarrollo social de la provincia.

Como se ve estos grupos crecen al amparo del Estado con el mote de que defienden a la familia e inculcan valores. No tienen ningún control de lo que realmente hacen, que llegan a prolongar durante años el sufrimiento de personas que terminan presos de gente sin escrúpulos.

Exigimos que desarrolle a fondo la investigación y se desbarate totalmente a Filadelfia y sus responsables vayan presos.

¡Separación de las iglesias del Estado!

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