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3 de octubre de 2016

Universidad de Córdoba: rechacemos la asamblea reaccionaria de Juri

La camarilla radical-macrista, con el aval del PJ y del kirchnerismo, ha convocado a la Asamblea Universitaria de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) con el objetivo de aprobar tres reformas reaccionarias.

El centro de las reformas propuestas por el rector Hugo Juri es una transformación del sistema de carrera por materias en esquemas más “flexibles” de “créditos académicos” y “ciclos generales de conocimientos básicos” de dos años. Es la punta de lanza para liquidar los planes de estudio y las carreras de grado. Con el “Banco Único de Asignaturas”, el Rectorado puede definir la unificación de cátedras enteras en los “ciclos básicos comunes”. Esto ya ocurre en Ciencias Económicas, generando superpoblación de cátedras en los primeros años, achique de la planta docente y una masiva deserción estudiantil. Por otra parte, la “flexibilidad” de las carreras permite la creación de carreras cortas y la desvalorización de las existentes, poniendo a los futuros egresados en desigualdad de condiciones en el mercado laboral.

La segunda reforma le da a las empresas privadas participación en la definición de las políticas universitarias, en el llamado “Plan Estratégico para la Universidad”. La incorporación del actual Consejo Social Consultivo (reactivado hace algunos meses), que integra, entre otros, a pequeños y medianos empresarios, a la CGT Córdoba y al Cluster Tecnológico de Córdoba, es un avance de las empresas privadas y la burocracia sindical frente a la autonomía de la universidad pública. Por otra parte, profundiza el régimen antidemocrático que impera en el cogobierno universitario, otorgando más poder de decisión a las camarillas en desmedro de la representación estudiantil -abrumadora mayoría en la comunidad universitaria.

La última reforma con la cual se pretende consumar un cambio profundo del sistema universitario actual, es la elección directa de Rector. En la Universidad, actualmente, se eligen en forma directa los consejeros directivos de las facultades y los consiliarios del Consejo Superior. Cada claustro vota directamente a sus representantes. De esta manera el rector sería elegido por todos, mientras los consejeros de cada claustro representarían una parcialidad, elevando así a los decanos o rector a una posición superior sobre el resto del cogobierno, para así darle el poder de imponer su agenda. No es casual que el Banco Mundial recomiende la elección directa bajo una forma ponderada.

Contra el planteo de la “elección directa” trucha del rector, defendemos un co-gobierno del Consejo con mayoría estudiantil. Esta bandera de la Reforma Universitaria de 1918, lejos de ser un problema formal de quién vota o cuánto vale cada voto, pretende una verdadera democratización que sirva a una transformación social de la propia universidad a partir de los intereses históricos del pueblo trabajador y no de los explotadores capitalistas.

No es casual de que Juri tenga el aval del Ministerio de Educación de la Nación, que busca trasladar el sistema de créditos a todas las universidades del país. La crisis económica y el sometimiento del país al capital financiero, a las auditorías del FMI y al dictamen del Banco Mundial, plantean la desvalorización de nuestra fuerza de trabajo. 

Convoquemos a una Asamblea Interfacultades, con movilización y lucha, rechacemos la “asamblea” convocada por las camarillas ajustadoras. Los estudiantes hemos sido llamados nuevamente a defender la educación pública.

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