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22 de diciembre de 2016 | #1442

Universidad de Córdoba: asamblea clandestina aprueba reforma reaccionaria

Con un quórum escasísimo de apenas 124 asambleístas, sobre un total de 247 integrantes, sin acreditación formal de los participantes, en una sesión que duró seis minutos y se votó a mano alzada, la “asamblea universitaria” terminó votando la elección directa del rector y los decanos, con ponderación por claustros, y la incorporación de representantes empresarios y de la burocracia sindical al Consejo Superior; reformas impulsadas por el Rectorado de Hugo Juri, que integran Franja Morada y el gobierno de Schiaretti.
 
La escandalosa asamblea fue convocada en tres lugares diferentes para poder sortear la movilización de los estudiantes, que habían interrumpido la convocatoria anterior en la sede de la Universidad Nacional de Córdoba, con la ocupación del Pabellón Argentina. Esta maniobra sólo pudo prosperar por el feroz operativo policial que desplegó el gobierno provincial en los tres puntos de convocatoria. Para esquivar la movilización, los asambleístas tuvieron que atravesar a pie el campo del predio Feriar, donde finalmente se resolvió la reforma reaccionaria.
 
Juri, que intentó presentarse como un rector democrático (elección directa) y abierto al diálogo, terminó imponiendo por la fuerza policial una asamblea clandestina e ilegítima, al filo del receso. La reforma “democrática” no es más que una maniobra para dotar de una mayor autoridad política a las figuras unipersonales en detrimento de los consejos y para hacer valer el peso del lobby capitalista, los aparatos políticos y las camarillas al interior de la universidad. 
 
Por medio de la ponderación por claustro, se preserva el peso de las camarillas profesorales privatistas, puesto que al claustro docente (10 mil profesores) le corresponderá el 49% de la ponderación, franja que a su vez tiene otra ponderación entre titulares (16,34%), adjuntos (16,33%) y auxiliares (16,33%). Mientras tanto, a más de 120 mil estudiantes les corresponde sólo el 34,5%, y a tres mil no docentes el 7,5%. El 9% restante corresponde a los egresados.
 
La reforma tiene como objetivo profundizar la privatización de la universidad. La tercera propuesta de Juri cuando asumió a principios de año fue la imposición del sistema de créditos universitarios por el cual se degradan los títulos, se abre paso al achique presupuestario y al dictado de contenidos. 
 
Oposición tardía al servicio de la reforma 
 
Desde un primer momento, los decanos kirchneristas y “progresistas”, nucleados en el agrupamiento “Avanzar” (camarilla de Psicología) establecieron negociaciones con Juri para aprobar la elección directa. Estos agrupamientos acuerdan con la orientación privatista y capitalista de la educación, ellos mismos han aplicado las acreditaciones a la Coneau y el ajuste en sus facultades. Sus planteos apuntaron a la “doble ponderación” por claustros y por facultades, para preservar el peso de las camarillas de sus facultades en la votación del rector. 
 
Este sector allanó el camino a los planteos de Juri y negoció hasta último momento el contenido de la reforma reaccionaria. Sólo después de que la asamblea sancionara la reforma, salieron a impugnarla. No fue casualidad que el día previo a la asamblea cordobesa se aprobara una reforma similar en la Universidad de la Rioja, impulsada por el rector peronista Calderón, que sesionó con la ayuda de las patotas de la burocracia sindical y kirchneristas que atacaron violentamente a los estudiantes movilizados.
 
Las agrupaciones estudiantiles kirchneristas (La Bisagra y La Mella) y del espacio Avanzar (Sur), que conducen conjuntamente la Federación Universitaria de Córdoba, siguieron el derrotero de las camarillas profesorales a las que responden. La Bisagra y La Mella participaron de las asambleas y movilización estudiantil con el objetivo de hacerla jugar como un factor de presión sobre Juri y no como un verdadero movimiento de lucha por la democratización de la universidad. Impulsaron como consigna del movimiento la elección directa y la doble ponderación, levantaron la ocupación del Pabellón Argentina y se dedicaron a dividir y contener el proceso de lucha. Nunca convocaron a asambleas de los centros de estudiantes que dirigen y mucho menos de la FUC. La federación ni siquiera se pronunció al respecto. Sur (presidencia de la FUC) directamente nunca participó del movimiento, una clara señal de los acuerdos tejidos con el espacio Avanzar, y de éste con Juri.
 
¿Cómo seguimos?
 
El escándalo político por el cual será recordada esta asamblea “exprés”, profundiza la crisis dentro del régimen universitario. La crisis política de las camarillas privatistas no ha sido revertida con la aprobación de la elección directa ponderada, más bien ha quedado expuesta públicamente. Esa crisis se profundizará con la aplicación de los planes del gobierno y de esas propias camarillas, que no son otros que el ajuste presupuestario, la privatización y el sometimiento de la educación a las imposiciones de la clase capitalista.
 
Contra esto, se levantó el movimiento estudiantil que golpeó sobre las negociaciones de las camarillas y estuvo cerca de derrotar la reforma reaccionaria. Sus puntos altos fueron la asamblea general, la ocupación del Pabellón Argentina y el debate programático que se realizó por una verdadera democratización de la universidad. En contra de esa lucha jugó que la asamblea general estudiantil haya resuelto en un momento apoyar la elección directa, lo que facilitó el planteo de Juri.
 
Estas conclusiones y el ataque a la universidad pública que sufrimos dejan como tarea la convocatoria a una asamblea general y asambleas por facultades para definir un plan de lucha contra la reforma reaccionaria y contra el ajuste. La FUC y los centros de estudiantes, como organizaciones estudiantiles deben convocar en ese sentido, pero no se nos escapa que están dirigidas por agrupaciones (La Bisagra, La Mella, Sur) ligadas a las camarillas privatistas. Planteamos la conformación de un bloque único de las agrupaciones de izquierda y combativas que luche con mayor fuerza por esta perspectiva y que, a la vez, presente un programa de verdadera democratización de la universidad. Necesitamos una reorganización de la universidad al servicio del pueblo trabajador y no de los dictados la clase capitalista.
 
Desde la UJS (Juventud del PO-FIT) rechazamos la asamblea reaccionaria y burocrática y planteamos que se convoque una verdadera asamblea soberana por el voto directo y universal de estudiantes y trabajadores sin ponderación alguna. Al gobierno unipersonal del rector, le oponemos la conformación de consejos democráticos compuestos por docentes, no docentes y estudiantes, con mayoría estudiantil.

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