fbnoscript
18 de abril de 2017

Crece el repudio a la represión contra estudiantes en Jujuy

Hoy se realiza en la Universidad Nacional de Jujuy un evento contra el operativo policial y las golpizas contra estudiantes el miércoles 12. El gobernador Morales encubre a los responsables
Por Corresponsal
Con la presencia de diversas organizaciones docentes y estudiantiles, esta tarde se realizará una reunión extraordinaria del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Jujuy, en la Facultad de Ciencias Agrarias, para repudiar la agresión policial contra estudiantes en el predio de la institución, que tuvo lugar la semana pasada.
 
Poco después del mediodía, se había desarrollado en Jujuy una conferencia de prensa en el local de Adiunju, que nuclea a docentes  de la universidad, con la presencia de la federación nacional de docentes universitarios Conadu Histórica y la Federación Universitaria de Buenos Aires, para denunciar los hechos y exigir el castigo a los responsables, planteando en este sentido un plan de lucha nacional y una movilización a Plaza de Mayo. Entre otros, participaron Antonio Rosselló (secretario adjunto Conadu Histórica), Ileana Celotto (secretaria general AGD-UBA), Ariel Osatinsky (secretario general de Adiunt -docentes universitarios de Tucumán), Julián Asiner (presidente de la Fuba), y Luis Tiscornia (secretario general de Conadu Histórica).
 
 
 
 
 
Los hechos
 
El pasado miércoles por la noche, los agentes de la fuerza provincial habían irrumpido sin presentar orden alguna en el predio de la facultad, en plena violación de la autonomía universitaria, avanzando con armas largas contra los estudiantes que realizaban una celebración para los ingresantes a primer año. En aquella ocasión, golpearon y detuvieron a Joaquín Quispe, presidente del Centro de Estudiantes de Agrarias, y a Ignacio García.
 
Las declaraciones de Quispe, liberado luego como producto de la fuerte reacción popular, desnudan la barbarie policial: “Ante lo que estaba sucediendo, me dirijo hacia donde se encontraba (al parecer) la jefa policial de la operación y le consulto literalmente en un tono tranquilo y respetuoso (…) ‘disculpe, usted tiene una autorización para ingresar a la facultad?’ , a lo que ella responde, ‘A el deténganlo primero’, señalándome a mí, ‘por canchero’ . Posteriormente se dirigen hacia mi persona dos agentes de policía y yo ante el acto de total injusticia que se estaba realizando hacia mi persona y hacia mis compañeros a fin de resguardar su integridad trato de dirigirme hacia ellos a lo cual los policías hacen maniobras violentas para inmovilizarme, sin yo reaccionar con agresiones físicas ni verbales hacia ninguno de ellos, simplemente tratando de evitar el sometimiento físico innecesario, por lo cual acuden dos agentes más, los cuales me arrojan al suelo al darme rodillazos y patadas y me arrastran entre cuatro por el playón de la facultad hacia el móvil, golpeándome constantemente en el trayecto”.
 
Los policías continuaron violentando a Quispe, en el traslado y en la seccional policial, llegando al punto de asfixiarlo levantándolo por el cuello. Durante su detención se le impidió la comunicación telefónica.
 
Las autoridades policiales brindaron luego una conferencia de prensa plagada de falsedades, en la que negaron la irrupción violenta y arguyeron que los estudiantes no contaban con autorizaciones para el evento. En la misma se mantuvo el silencio sobre el Jefe responsable del operativo y varios agentes partícipes del operativo.
 
 
Encubrimiento y represión
 
El gobernador radical Gerardo Morales reaccionó con un efecto retardo de varios días, presionado por el intenso repudio popular y luego de que el Ministerio de Seguridad provincial emitiese un comunicado que defendía el accionar policial. Sus promesas de “llegar al fondo del tema” han quedado limitadas a la separación de algunos policías involucrados –ninguno de jerarquía– y se ha mantenido en una defensa cerrada del titular de Seguridad, Ekel Meyer –una deliberada política de encubrimiento. En conferencia de prensa, Morales junto a Meyer sostuvieron que la policía “actuó mal”, para luego desviar el eje y echar un manto de sospecha sobre la actividad de los jóvenes reprimidos.
 
No se trata de un episodio aislado en la provincia, en la que los atropellos gubernamentales contra la juventud y los trabajadores son constantes. La política represiva tiene una expresión cotidiana con el uso del código contravencional, acuñado por Morales junto al Frente Para la Victoria de Fellner. Entre otros antecedentes, en diciembre pasado el penal n°1 fue escenario de represión y torturas por parte de la policía a presos y familiares.
 
En Jujuy, casi todas las organizaciones que han salido a luchar por sus derechos se encuentran perseguidas.
 
El ataque a los estudiantes se enmarca, a su vez, en una avanzada antieducativa. Morales comparte con Mauricio Macri la enemistad contra la lucha docente, contra la cual ha desenvuelto intimidaciones, listas negras y descuentos compulsivos.
 
En este cuadro, la iniciativa de una marcha nacional en repudio a la represión y por el castigo a los responsables materiales y políticos, se liga al reclamo por la derogación del código contravencional y en defensa de la docencia y sus reclamos.
 

 

Compartir

Comentarios