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27 de abril de 2017 | #1455

Fuba: semana nacional de protesta y marcha a Plaza de Mayo

Lo que dejó el Congreso Extraordinario de la federación estudiantil
Por Julián Asiner Presidente de la FUBA
El viernes pasado culminó el Congreso Extraordinario de la Federación Universitaria de Buenos Aires con una asamblea de más de mil estudiantes frente al Ministerio de Educación y una marcha de antorchas que llegó hasta el Obelisco, luego de pasar por la carpa docente de Ctera y expresar nuestra solidaridad por la represión sufrida a manos de la policía. Durante tres días, centenares de estudiantes pasaron por las asambleas, comisiones y paneles de debate que la Fuba montó en las diferentes facultades y sedes del CBC. Se debatió el conflicto docente a la luz de la situación política nacional, los ataques represivos ocurridos en Jujuy y Comahue, así como de la necesidad de organizar un plan de lucha para que los estudiantes intervengamos en defensa de la educación, de los trabajadores y de nuestras propias reivindicaciones. El método del congreso abierto contrastó con la parálisis de la federación nacional, en manos de Franja Morada e integrada al gobierno, que renunció a su responsabilidad de organizar a los estudiantes. Dejamos aquí las principales resoluciones y conclusiones políticas.
 
Un régimen antieducativo
 
En el debate, la UJS puso de manifiesto que el actual conflicto docente reveló la existencia en nuestro país de un régimen político antieducativo. En el Hotel Savoy, todos los gobernadores cerraron filas detrás del techo del 18% en las paritarias; el piso fue el 3% que Alicia Kirchner quiere imponer a los palazos en Santa Cruz. Denunciamos que el macrismo justifica los ataques a los docentes en nombre de una provincialización de la educación, que fue sancionada por Menem y Videla, y perpetuada por los gobiernos kirchneristas. En esa misma sintonía actúan los rectores: el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) -que traspasó el mando de un rector radical a uno peronista (Rodolfo Tecchi de Jujuy, reivindicado por La Cámpora)- no dijo una sola palabra del reclamo docente que sacude a las universidades. Con menos prensa que en el caso de media e inicial, la lucha de los docentes universitarios lleva 16 jornadas de paro impulsadas por Conadu Histórica.
 
Quienes en el Congreso de la Fuba señalaron como enemigo excluyente a Macri, omitieron decir que desde los radicales de Franja Morada a los kirchneristas del Conurbano, 63 rectores de universidades nacionales acordaron con el gobierno un nuevo ciclo de contra-reformas. El desplante a los docentes, a quienes los rectores también les niegan la aplicación del convenio colectivo, tiene por detrás este gigantesco negocio universitario. El Sistema de
Reconocimiento Académico, la Coneau macrista, es la nueva hoja de ruta para devaluar títulos y acortar carreras, igualarlas a las privadas y desplazar contenidos específicos a posgrados arancelados. La privatización es la línea maestra del rector Alberto Barbieri, de la UBA, ex candidato a ministro de Educación de Scioli, que selló nuevos convenios con el Banco Santander. Afianzado en los pactos con multinacionales, Alberto Barbieri buscará este año su reelección. Su alter ego en el Ministerio de Ciencia, Lino Barañao, acaba de desconocer el acta firmada por él mismo en diciembre, que aseguraba el ingreso de 500 investigadores al sistema científico.
 
Qué lucha y qué dirección
 
A partir de esta caracterización, la UJS defendió en el congreso la necesidad de la unidad de estudiantes y docentes en un plan de lucha que golpee al gobierno y a todo el régimen antieducativo, sus gobernadores, rectores y decanos.
A propuesta nuestra, se votó la organización de una semana nacional de protesta, del 8 al 12 de mayo, con clases públicas, ocupaciones de facultades y cortes. Ante la defección de la FUA Morada, resolvimos impulsar una marcha nacional a Plaza de Mayo, en una fecha a coordinar con los sindicatos docentes. Al mismo tiempo, el miércoles 10 realizaremos una acción particular frente al Consejo Superior, por todos los reclamos de la UBA. También se resolvió la organización de una semana por los derechos de las mujeres, previa al 3 de junio, exigiendo el presupuesto necesario para que los “protocolos” ante casos de violencia de género no sean letra muerta -es decir, que existan centros de atención y prevención de esta problemática en la universidad. No partimos de cero: los estudiantes estuvimos presentes en cada una de las grandes marchas de marzo y ocupamos facultades y colegios para rechazar la represión contra los docentes.
 
En la asamblea general, la UJS defendió esta orientación con más de 300 compañeros, constituyéndose como
agrupación en la primera minoría de la misma.
 
En dirección opuesta intervino el bloque Cámpora-Mella-Nuevo Encuentro, que centró su campaña en provocaciones contra la izquierda y en el reclamo de un nuevo congreso para incorporar al kirchnerismo a la conducción de la Fuba. La idea de ir de congreso en congreso refleja la renuncia de este sector a organizar un plan de lucha en serio contra Macri.
 
La campaña provocadora #PonéLaFecha, refiriéndose a la Fuba como una “burocracia estudiantil”, no apuntaba a concretar una acción de lucha, una marcha o una ocupación, sino a un copamiento K de la federación que ponga fin a su carácter independiente. Lejos de “unir” en la lucha contra Macri, la política de este bloque fue dividir.
 
De nuestra parte señalamos que quienes ajustan y reprimen docentes en Santa Cruz no van a defender a los estudiantes y docentes en la UBA. Denunciamos que la repentina preocupación de La Cámpora por la institucionalidad de la Fuba es pura hipocresía: boicotearon los congresos de 2012, 2014 y 2015, junto a Franja Morada, y en 2016 sostuvieron negociaciones con ellos a cambio de nuevos cargos en el rectorado de Barbieri (ya tienen varios). La Mella quedó completamente desdibujada detrás de esta orientación, al punto que cambió el color de sus banderas, de verde a celeste…
 
Manos a la obra
 
El Congreso de la Fuba dejó grandes resoluciones de lucha, que la UJS se esforzará por poner en práctica en los próximos días. Tanto en la UBA como en el interior del país, de Jujuy a Santa Cruz, preparamos la intervención activa del movimiento estudiantil junto a los trabajadores, contra los gobiernos del ajuste y la represión. La pelea por la dirección del movimiento estudiantil opone hoy a tres bloques: Franja Morada, el kirchnerismo y sus aliados, y la izquierda encabezada por la UJS. La resolución de esta confrontación en la Fuba requiere que los estudiantes intervengan masivamente y tomen la cuestión en sus manos. El Congreso Extraordinario permitió involucrar a miles de compañeros en el destino de la lucha educativa y de la orientación de su propia federación. Tenemos, ahora, un plan de acción que recorrer para seguir fortaleciendo una dirección independiente y de lucha para la juventud.
 
 
 
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PTS, sin renovación
 
El PTS abordó el Congreso de la Fuba haciendo la misma campaña anti-federación que vienen realizando, ininterrumpidamente, desde su recuperación en 2001 hasta el presente. Su participación en la asamblea general se redujo a catorce militantes que concurrieron a hacer un “acting”, sin intervenir en ninguna de las votaciones en juego. En las instancias previas en las facultades tampoco participaron, para luego denunciar que “falta participación”. El PTS mantiene firme su renuncia a pelear junto a la UJS por fortalecer una dirección de izquierda y de lucha en la Fuba, en oposición a Franja Morada y los K. A la política del PTS le hace falta una renovación.

 

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