fbnoscript
13 de octubre de 2017

A cuatro años del ´Unlarazo´retomemos la lucha por la democratización

Frente a la elección de autoridades en la Universidad Nacional de La Rioja.
El 8 de octubre de 2013 se produjo el ´Unlarazo´, punto culminante de un proceso que marcó un giro en la relación de fuerzas políticas en el movimiento estudiantil de La Rioja y uno de los procesos más ricos del movimiento estudiantil argentino de los últimos años.
 
Casi un mes antes, el 11 de septiembre de ese año, 28 estudiantes concretamos la primera asamblea abierta en la UNLaR, la Universidad donde Tello Roldán llevaba 26 años en el cargo de rector, prohibiendo los centros de estudiantes, proscribiendo toda oposición, y despidiendo gremios docentes y no docentes enteros.
 
Días, después, el 17 de septiembre, unas 1.500 personas marchamos pidiendo su salida y la reincorporación de 50 docentes que habían sido cesanteados. Al día siguiente, fruto del envión, la Universidad fue tomada. A partir de ello se sucedieron en pocos días impresionantes movilizaciones que fueron superándose una a una: 10.000 personas el 22 de septiembre, 25.000 el 29, y 50.000 el 8 de octubre, en lo que es hasta hoy la movilización más grande en la historia de La Rioja. Pensar una movilización de 50.000 personas en una Universidad donde asisten unos 15.000 estudiantes y en una ciudad donde viven 200.000 personas, la convierte, en proporción, en una de las manifestaciones populares más grandes que se hayan visto por estos lados.
 
El 9 de octubre, ante la sesión de la Asamblea Universitaria, el movimiento tomó el Hospital de Clínicas, la única dependencia que hasta ese momento permanecía sin tomarse, en una jornada tan maratónica como intensa, y conquistamos un triunfo notable: la renuncia del Rector, la vicerrectora, los diez Decanos y todos los secretarios, directores, coordinadores, etc. No solo eso: la "Asamblea Soberana" (AS), el órgano creado al calor de la lucha con delegados estudiantiles, docentes, no docentes y graduados que luchábamos, que gobernó la Universidad por 21 días, designó a los nuevos Decanos, al Rector y al Vicerrector y debatió en asambleas posteriores todos y cada uno de los cargos, votando además un acta acuerdo donde se establecían puntos mínimos como programa de gobierno. La AS incluso pagó, en ese lapso, los sueldos de todos los trabajadores de la Universidad, incluyendo los docentes despedidos.
 
Una rebelión popular
 
La toma de la UNLaR fue, desde su suceso, utilizada hipócritamente como "ejemplo democrático" por parte de los políticos del régimen. La impostura no puede ser mayor, puesto que, esencialmente el PJ, pero también la UCR, PRO y compañía, habían gobernado o hecho negocios de la mano de Tello Roldán. El ex Rector tenía un carácter casi de dictador, ya que la censura, la proscripción y la persecución a todos los opositores era una moneda corriente. Tello Roldán le servía así al régimen: manteniendo aplastado a un sector con la potencialidad del movimiento estudiantil, le daba siempre un aire extra a los Beder, Menem y compañía. La explosividad del movimiento en su contra fue la expresión de algo que llevaba años contenido y un sinnúmero de sectores políticos, otrora socios suyos, aprovecharon para cobrarse alguna deuda pendiente o abrir nuevas aristas al negocio con la Universidad. En La Rioja, la UNLaR no es un tema menor, sino que es frecuentemente señalada como "el eje del desarrollo" de los últimos 20 años de la provincia. Su padrón electoral, por caso, es el tercero más grande de la provincia, detrás de Capital y Chilecito.
 
Así fue que el despertar de una lucha que representó toda una novedad no le fue indiferente a ningún riojano. De hecho, las primeras movilizaciones casi no contaron con estudiantes marchando, puesto que la mayoría optaron por quedarse a sostener la toma. En su mayoría se vieron padres, amigos, familiares. Las posteriores movilizaciones contaron con el apoyo de prácticamente todos los gremios, ONGs y demás organizaciones, y se sumaron de forma organizada estudiantes de la UTN, la privada Barceló y todos los profesorados. Los registros muestran a figuras de los Derechos Humanos como Marcela Brizuela de Ledo o los miembros de las Asambleas de Famatina. Cada convocatoria votada por la Asamblea Soberana fue masiva. Pero no es esto lo que marca la calidad de rebelión popular del proceso, sino el hecho de que, por un lado, en la AS se debatió concretamente gobernar la Universidad y, en las calles, las masas pedían Democracia en la UNLaR y fuera Tello Roldán, a la vez que se levantaban planteos democráticos contra el propio Beder Herrera, contra las burocracias sindicales y los distintos abusos que sufría el pueblo día a día.
 
En la pueblada del 8/10 se veían pancartas que anunciaban "Beder, ahora vamos por vos". El ex Gobernador, que hasta entonces había apoyado públicamente al Rector, tuvo que salir de forma retrasada a pedir "que renuncie quien tenga que renunciar". La caracterización de una rebelión popular, de una pueblada democrática, la dio entonces el propio Beder, quien advirtió que si el proceso no terminaba con la salida de toda la dirección universitaria, el movimiento se le venía encima.
 
El cepo a la democratización y los límites del movimiento
 
El 9 de octubre de 2013 este proceso culminó, como se señaló previamente, con la elección de un nuevo Rector designado por la propia Asamblea Soberana, en un proceso que dio cuenta de los límites del movimiento: la decisión de elegir un Rector no nació de los propios estudiantes sino que fue introducida por los operadores del gobierno al interior del propio movimiento.
 
Fabián Calderón fue electo Rector con más abstenciones que votos a su favor, en una Asamblea que fue operada de principio a fin por quienes luego se repartirían los cargos post-toma: una nueva camarilla había nacido. Calderón era un viejo y mediocre hombre del Gobierno provincial, que había sido por unos meses Ministro de Educación de la provincia –cargo que perdió con la destitución de Maza por el propio Beder en 2007. Fue así que se convirtió en la carta del gobierno bederista para continuar los negocios con la Universidad con un cambio de camarilla que tendría por objetivo central la cooptación y neutralización del movimiento. A la asunción de Calderón asistieron miles de estudiantes que colmaron el Hall del rectorado, y al acto fueron invitados el actual gobernador Sergio Casas, el ex Diputado Javier Tineo y Martín Gill, entonces titular de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) y candidato del FPV en Córdoba. Los tres fueron recibidos con una silbatina ensordecedora al grito de "La UNLaR no es minera" y "Que se vayan". El propio Calderón se encargó de detener el abucheo.
 
Calderón logró parcialmente su cometido. Sólo seis meses después de la toma, la Asamblea Soberana votaba la reforma del estatuto a medida de la SPU, instaurando el régimen de voto ponderado. La mayoría de los delegados y agrupaciones fueron cooptados por el rectorado, que además se encargó de ir por más, poniendo bajo su esfera a dirigentes de organismos de Derechos Humanos, del movimiento ambiental y más. Calderón se ha convertido en el salvador local del kirchnerismo. Los estudiantes no hemos podido concretar la construcción de Centros independientes –salvo contadas excepciones, como el caso de Arquitectura–; los otros pocos centros son construcciones armadas directamente desde el rectorado con el afán de contrarrestar la resistencia que tiene Calderón por parte del movimiento estudiantil. Sin embargo, el movimiento dio grandes respuestas: la toma del rectorado de octubre de 2014 contra la proscripción de las listas opositoras, la toma de la Secretaría de Asuntos Estudiantiles en 2015 contra la designación de Joel Brizuela (que rompía con el hecho de que desde 2013 la SAE sea gestionada por estudiantes) y sobre todo la lucha de la Asamblea de Humanidades en 2016, que logró que se bajara la aplicación de convenio privatista que era el anticipo del sistema de créditos macrista –el “Sistema de Reconocimiento Académico”. Calderón también sufrió el revés de las elecciones de 2014 cuando fue electo Rector habiendo recibido menos votos que su adversario, por haber perdido ampliamente entre los estudiantes en todos los Departamentos con la excepción de Sociales. En Exactas, ese año, el candidato oficial ganó las elecciones con menores guarismos que el voto en blanco. Señales de un movimiento que no está muerto.
 
Nuevas elecciones y perspectivas: retomemos la lucha
 
La aprobación en diciembre de 2016 de un nuevo estatuto, de características ampliamente privatistas y proscriptivas, tuvo que aplicarse con la fuerza de la represión de patotas kirchneristas. Fue el anticipo de lo que vendría este año: año de elecciones de Rector, Decanos y consejeros.
 
La realidad muestra que casi no existen en estas elecciones de autoridades alternativas independientes a las camarillas. El carácter proscriptivo del estatuto ha impedido a la izquierda y las agrupaciones de lucha presentar una alternativa y finalmente la única opción "opositora" será nuevamente el macrista Alejandro Álvarez. En Humanidades, donde la UJS en 2014 obtuvo una banca en el Concejo en un frente con el candidato a Decano Fernando Vega, será candidato por el oficialismo K un símbolo del tellismo como Gustavo Kofman. Vega, por su parte, vuelve a presentarse pero ya como un referente directo del Ministerio de Educación y con otros ex funcionarios del riñón de Tello Roldán en su lista. Situaciones similares se dan en todos los departamentos. Calderón, con su impotencia, ha apelado por un lado a la proscripción y por el otro, a la "ampliación" de su frente, para disfrazar de democrática la que es en realidad la tentativa de volver al régimen de lista única. Álvarez, que ha judicializado cada paso del proceso electoral y no ha llamado a movilizarse ni una vez –porque no es esto de lo que se trata su candidatura–, ha armado un frente con todos los que ha podido y no pasa de postular de reformas cosméticas.
 
En estos días, lo que ha entrado en debate es, justamente, el debate de candidatos, que fue rechazado por el calderonismo en 2014 y que ahora los encuentra pidiendo debatir. Fiel a sus formas, el oficialismo kirchnerista impidió que hubiera moderadores de la oposición en los debates, dándole a esta última la excusa perfecta para no presentarse. Ambos admiten, así, la ausencia de verdaderas definiciones políticas, que refleja la ausencia de respuestas a las necesidades de estudiantes y trabajadores de la Universidad –quienes seguimos reclamando por mayor presupuesto, infraestructura, paritarias libres y por detener la deserción estudiantil, así como las reformas privatistas y expulsivas en las carreras.
 
La Unión de Juventudes por el Socialismo y el Partido Obrero no votará por ninguno de los candidatos en estas elecciones, porque todos ellos representan a las mismas camarillas que gobernaron con Tello Roldán y que se prestan a conciliar en la próxima etapa una reforma antieducativa impulsada por Macri y los gobernadores. Vamos por una salida independiente.
 
Hoy, como ayer, democracia en la UNLaR.

Compartir

Comentarios