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27 de febrero de 2018

Cierran compañías artísticas en la Universidad de San Martín

Otra expresión del ajuste
Por Flor

El martes pasado, se anunció que cerrarían las 3 compañías de la escuela de Arte de la Unsam (Universidad de San Martín). La publicación del grupo de Unsam Danza, que comunica la triste noticia de disolución del Grupo, conmociona a la universidad y a la comunidad artística en general, por los enormes aportes realizados por ese grupo.

Creada en el marco de un convenio de asistencia técnica con la Universidad Nacional de San Martín, la compañía que había formado un cuerpo federal de bailarines, con chicos de todas las provincias, fue totalmente vaciada hasta que anunciaron su cierre.

Esta medida forma parte de un conjunto de recortes en la educación, dentro del cual la cultura no es -ni ha sido- la excepción.

Arrancamos el 2018 con el anuncio del ministro de Cultura de la Nación (Pablo Avelluto) al director artístico de la Compañía Nacional de Danza Clásica (Iñaki Urlezaga) de que “discontinuaba el financiamiento” de dicho cuerpo en el marco de las actuales políticas de "austeridad del Ministerio”.

Estas medidas apuntan además a agudizar las precarias condiciones laborales de las trabajadoras y trabajadores de la cultura en general y de la Danza en particular, quienes no cuentan con convenio ni una ley que los ampare. El proyecto de Ley Nacional de Danza existente se encuentra por perder estado parlamentario –incluso siendo aprobada, esa legislación no contempla entre sus puntos cuestiones básicas como son la ART, la jubilación y el convenio colectivo de trabajo. Para los bailarines, se plantea la necesidad de una Ley Nacional de Danza que realmente ampare a los bailarines como trabajadores.

En paralelo, la Universidad de San Martín arranca el año lectivo con presupuesto insuficiente, y una caja paralela (consecuencia de convenios, posgrados, maestrías etc.) a disposición de las camarillas universitarias. Necesitamos un presupuesto que verdaderamente contemple nuestras necesidades; y que tanto su monto como su distribución sean discutidos democráticamente por estudiantes docentes y no docentes.

Con la gestión anterior, se acreditó la universidad al SNRA (Sistema Nacional de Reconocimiento Académico), un sistema que busca equiparar nuestros planes de estudio a los de las universidades privadas. Sufrimos, además, cierres de carrera, cupos y ataques brutales a nuestros planes de estudio para pasar –aún más- contenido de grado a posgrados arancelados. La nueva gestión muestra que no viene a cambiar la orientación, sino a profundizar este ataque, y empieza el año con una enorme ofensiva a la educación, la cultura y los trabajadores.

Es por esto que, más que nunca, resulta imprescindible la organización independiente de toda la comunidad artística, docentes y estudiantes en defensa de la cultura y de la universidad pública. Hay mucho por defender y conquistar.

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