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17 de abril de 2018

“Unidad contra Macri”, una excusa para la integración al régimen universitario

El kirchnerismo y la “izquierda popular” en la Asamblea Universitaria de La Plata.

La Asamblea Universitaria de La Plata del sábado 14 de abril fue un espectáculo dantesco. Adentro del recinto, los consejeros del kirchnerismo y la “izquierda popular” se anotaban uno tras otro con discursos enardecidos contra Macri, el neoliberalismo y la derecha latinoamericana. Afuera, los militantes de La Mella y La Cámpora cantaban contra los morados, quienes respondían con carteles que rezaban “gracias por sus votos”. Para un observador ajeno a las circunstancias habría sido difícil imaginar que unas horas después Fernando Tauber iba a ser electo presidente de la UNLP con 260 votos a favor sobre 270 asambleístas.

UNLP: fantasía y realidad

Aunque el único punto de la asamblea era la elección de Rector, el nombre del candidato único apenas fue mencionado. De todas formas, la enorme mayoría de los oradores coincidieron en reivindicar la gestión de la UNLP. Por los discursos de la conducción de la Federación Universitaria de la Plata (FULP), parecería que la Universidad de La Plata es un oasis en la situación política nacional y hasta una “trinchera” (sic) contra el avance neoliberal. La mistificación es total. Para La Mella y cía, resulta que una universidad donde 2.500 estudiantes no pudieron hacer el curso de ingreso de medicina por falta de comisiones tiene “una política de bienestar estudiantil interesante”; que una universidad que manda a los pibes a trabajar para Techint, es un emblema de la extensión universitaria y que una universidad que refaccionó un edificio para destinarlo a posgrados pagos se parece a la “Universidad Popular que soñamos”.

El Sistema de Reconocimiento Académico que el Rectorado pactó con el gobierno de Macri no mereció mención alguna de este sector. En cambio, como demostración terminante de que la UNLP es una trinchera del campo popular, recordaron el llamado a votar por Scioli en 2015 -es decir, al tipo que se ausentó del Congreso cuando se votaba la reforma previsional.

La cooptación es política

Podría parecer simplemente que esta gente perdió la brújula, pero no es así: su brújula marca el camino de la integración al régimen. El voto a Tauber no es la decisión de un trasnochado al que compraron por 2 secretarías; en verdad, la entrega de estas cierra una adquisición cuya base es eminentemente política. En un texto que firma la conducción de la FULP junto a todas las camarillas vinculadas al kirchnerismo, se proclama que la Reforma Universitaria fue concluida por Cristina Kirchner en diciembre de 2015 cuando “la gratuidad queda estampada taxativamente en una Ley” -una ley que, vale aclarar, deja en pie todo el articulado privatista de la LES menemista y que sostiene el arancelamiento del posgrado.

El programa que remata el texto y en nombre del cual llaman a votar a Fernando Tauber abandona cualquier referencia a la democratización de la universidad, a la gratuidad del posgrado y a los convenios privatistas. En el último punto este programa plantea “incorporar a la currícula universitaria prácticas académicas y comunitarias obligatorias, con carácter solidario” -una señal a favor de la pasantías precarizadoras que están en el corazón de la reforma laboral macrista.

Para este sector, no se trata de enfrentar el plan de guerra de Macri, de parar la reforma laboral y educativa, sino de ver cómo “resistimos” hasta que pase el chubasco adentro de la UNLP.  Y en boca de estos arribistas, “resistir” equivale a mantener cargos y posiciones en el gobierno universitario. El voto a Tauber de parte de las camarillas kirchneristas expresa un conservadurismo extremo y un instinto de auto-preservación como burocracia estatal. La Mella, que hace unos años cantaba “vamos a quemar el rectorado”, sigue aceleradamente los pasos de sus nuevos aliados.

La universidad y la lucha de clases

Que la “unidad contra Macri” sirva a la integración a un rectorado con el macrismo es la demostración más rotunda de que el “frente anti-macrista” que pregona el kirchnerismo y un sector de la izquierda no es ninguna alternativa. La ilusión de que la universidad va resistir unida los embates del gobierno –estos dos años ya dieron sobradas  muestras de que no es así- omite que la universidad está atravesada por la lucha de clases. Este hecho fundamental que parece pasar inadvertido para La Mella fue señalado hace casi 100 años por Julio Antonio Mella, quien afirmó que “creer que los intelectuales, o las instituciones de enseñanza no tienen vinculación con la división sociológica en clases de toda sociedad es una ingenuidad de los miopes políticos”. Finalmente, si los pretendidos “anti-macristas” pueden compartir el rectorado con Franja Morada es porque no tienen en el fondo un programa antagónico al del macrismo, es decir, al de la clase capitalista.

Las intervenciones de la UJS y El Agite dentro de la Asamblea Universitaria -que plantearon el rechazo al Sistema de Reconocimiento, denunciaron el recorte de presupuesto avalado por el Consejo Superior y repudiaron el bombardeo en Siria que se estaba desarrollando en simultáneo- le dieron una cuota de realismo al show que consagró a Tauber como presidente de la UNLP.

El acto realizado por el Centro de Estudiantes de Arquitectura y Urbanismo en rechazo a esa candidatura, frente a la defección de la FULP y la mayoría de los centros, va a tener una página en la historia del movimiento estudiantil platense. Se abre una nueva etapa en la UNLP, donde la UJS tiene que intervenir para ampliar el campo de acción de un movimiento estudiantil independiente del rectorado y aliado a la clase obrera.

 

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